10 junio, 2015

Willian Tucker, esculturas que obligan a trabajar la mirada

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El Museo de Bellas Artes de Bilbao acoge la retrospectiva del artista norteamericano William Tucker, con un total de 48 esculturas y 57 dibujos inicialmente abstractos pero que se convierten en figurativos a través de la mirada del espectador. Patrocina la Fundación BBK.

La muestra “Tucker. Masa y figura” se estrena en la Sala BBK de la pinacoteca bilbaína. A la presentación ha acudido el artista, de origen británico (El Cairo, 1935) pero con nacionalidad norteamericana, y considerado uno de los grandes escultores actuales, además de teórico en la disciplina.

Esta exposición, la primera de Tucker que se organiza en España, reúne más de cien piezas fechadas entre mediados de la década de los ochenta y comienzos de este siglo. “Se trata de 12 esculturas de gran tamaño, 12 de tamaño medio y 24 maquetas para sus grandes piezas en espacios abiertos que contextualizan temáticamente toda su producción”, ha explicado el director del Museo de Bellas Artes, Javier Viar. “Las esculturas tienen por sí mismas una energía plástica que aumenta en el contexto espacial en el que se sitúa”.

En este sentido, ha recordado que Bilbao ya cuenta desde 2002 en sus calles con una escultura pública de Tucker. Se trata de “Maia” (1997), una pieza de bronce de 3,5 toneladas de peso y tres metros de altura que desde 2002 se sitúa en el paseo de Abandoibarra. Tucker repasa los temas clásicos de la mitología y de la historia del arte, por lo que su retrospectiva en Bilbao acoge piezas que dejan entrever cabezas humanas o animales, torsos y pies. El comisario de la muestra, Kosme de Barañano ha explicado que el primer choque que tiene el espectador con el trabajo del artista es que se encuentra ante un trabajo abstracto pero que se convierte en figurativo con raíces en el arte prehistórico.

“Tucker nos hace repensar sobre estamos viendo. Cuando miramos y rodeamos las piezas es cuando se nos va desvelando o apareciendo que es lo que hay detrás de ese yeso, bronce o piedra; la figura, la cabeza o las manos”, ha comentado. En este sentido, insiste en que cuando una escultura de Tucker recibe un rayo de luz que la ilumina “es nuestro cerebro el que recompone la pieza, y eso es lo que ocurre con la obra de Tucker”. Según el propio artista, “una escultura o una estatua es por etimología lo que ponemos de pie. Cuando el hombre prehistórico levantó una piedra y la puso vertical, dejo de ser piedra para ser algo más, un símbolo o una figura”.

La exposición “Tucker. Masa y figura” se competa con 57 grandes dibujos realizados también a lo largo de los últimos treinta años de su carrera artística que ayudan a comprender el proceso creativo de sus piezas. “Los dibujos no son funcionales para explicar la escultura o para desarrollarla -ha dicho el comisario de la muestra–, son relieves hechos al mismo tiempo”.

Asimismo añade que “los dibujos, en su cercanía, son abstractos pero tomando distancia es cuando aparece la figura, lo que es la epifanía simple de una imagen”. Esta exposición presenta un recorrido, que no sigue un orden estrictamente cronológico, por los últimos treinta años del trabajo de Tucker, desde 1985 hasta el presente. “La exposición esta montada un poco al estilo del corazón, con espacios abigarrados y otros vacíos de manera que vayamos respirando y que podamos ir entrando en la comprensión”.

No es la primera vez que la obra de Tucker se expone en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Participó ya en 1962, junto a la de artistas como Anthony Caro, John Latham, Brian Wall y Philipp King, en una muestra organizada por el Arts Council of Great Britain titulada Joven escultura inglesa. En aquel momento Tucker exploraba las posibilidades de la fibra de vidrio y daba prioridad a la línea sobre la masa, a la geometría sobre lo orgánico “Tucker. Masa y figura” puede visitarse desde hoy hasta el 14 de septiembre en la Sala BBK del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Por Vasco Press en El Mundo.