10 enero, 2018

Traslados de obras de arte: de la teoría a la carretera. Un caso práctico. De Montserrat a Milán.

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“La protección y promoción de la diversidad cultural y natural es uno de los grandes desafíos del siglo XXI. A este respecto, los museos y colecciones son medios primordiales para salvaguardar los testimonios materiales e inmateriales de la naturaleza y las culturas humanas.” I

Recomendación relativa a la protección y promoción de los museos y colecciones, su diversidad y su función en la sociedad.
Unesco, 2015.

¿Cuántas obras de arte deben estar circulando en estos momentos por las carreteras y autopistas del mundo? ¿Cuántas obras de arte deben estar en tránsito en los aeropuertos internacionales? ¿Cuántas de ellas no son trasladadas según los estándares de conservación preventiva? ¿Qué protocolos debe activar el departamento de seguridad de un museo en el traslado de una o varias de las obras de su colección?

Preguntas obviamente retóricas, que, sin embargo, pueden servir para dibujar un itinerario procedimental de cómo el departamento de seguridad de un museo debe plantearse la realización de un programa de traslado de obras de arte. Y para ilustrarlo, me serviré de la última experiencia profesional realizada el pasado mes de setiembre.
Antes de entrar en materia, quiero apuntar unas pinceladas sobre la complejidad de nuestro contexto laboral y la singularidad de nuestro desarrollo profesional.

El ICOM -el Consejo Internacional de Museos (ICOM), desde su fundación, en 1947, ha ido modificando la definición de museo adaptándola a la evolución que ha ido experimentando la sociedad y las demandas culturales de la ciudadanía. La última versión se publicó en su 22ª Asamblea General, que se celebró en Viena en 2007.

“Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo.”

Si bien en este enunciado no se hace referencia explícita a la seguridad como uno de los ejes de actuación en la gestión del patrimonio cultural, quienes trabajamos en ella sabemos de su transversalidad, tantas veces invisible, pero siempre presente y comprometida con la conservación, protección y salvaguarda del mismo.

En el texto de la UNESCO que encabeza este artículo, Recomendación relativa a la protección y promoción de los museos y colecciones, su diversidad y su función en la sociedad, en su apartado de “Funciones primordiales de los museos” reserva el primer lugar a la Preservación, entendida cómo:

“7. La preservación del patrimonio comprende actividades relacionadas con la adquisición y gestión de las colecciones, con inclusión de análisis de riesgos y la creación de capacidades de preparación y planes de emergencia, así como seguridad, conservación preventiva y correctiva y restauración de los objetos museísticos, garantizando la integridad de las colecciones utilizadas y almacenadas

8. Un elemento fundamental de la gestión de las colecciones museísticas es la creación y el mantenimiento de un inventario profesional y el control periódico de las colecciones. El inventario es un instrumento esencial para proteger los museos, prevenir y combatir el tráfico ilícito y ayudar a los museos a cumplir su función en la sociedad; además facilita la gestión adecuada de la movilidad de las colecciones.” II

A ningún profesional se le escapa el papel inherente y las competencias transversales que esta definición proyecta sobre el equipo del departamento de seguridad del museo. Fijaremos nuestra atención en las últimas palabras del punto 8º – la movilidad de las colecciones.

Los museos articulan su programación en torno a dos ámbitos, la exposición permanente de las piezas más destacadas de su colección y el programa de exposiciones temporales. Este último acaba deviniendo un indicador del compromiso de la institución con su misión institucional y con la ciudadanía.

Uno de los factores críticos en la producción de una exposición temporal es el traslado de las obras seleccionadas para la muestra. Es decir, todo lo que acontece desde la salida de las instituciones de origen hasta el museo o institución de destino. El traslado de obras de arte es un proyecto en sí mismo, que implica la colaboración de equipos multidisciplinares capaces de trabajar en red para alcanzar el objetivo previsto: salvaguardar y proteger las obras de arte desde la salida del museo hasta la instalación en el destino.

Esta colaboración, que empieza muchos meses atrás, cuando no años, implica comunicación, colaboración, coordinación, complementariedad, conocimiento, confianza, eficacia, flexibilidad, operatividad, previsión, trazabilidad, etc.

No debemos olvidar que los parámetros de seguridad que intervienen en la itinerancia están dispuestos en la Ley de seguridad privada, en el reglamento vigente, así como en las diferentes disposiciones e instrucciones para el traslado de obras de arte.

Todo programa de traslado de obras de arte está articulado en 2 ejes temporales:

1. La primera fase es la del trabajo de planificación del programa “door to door” de la operativa de traslado.

2. La segunda fase es la realización de la operativa de traslado y depósito de las obras hasta su destino.

En el diseño de un programa de traslado de obras de arte hay que contemplar todos los escenarios posibles. Tales como estudiar sus variables -las evidentes, las previsibles y las improbables- y conocer a los diferentes agentes que participan. Sólo así se podrá establecer un programa de seguridad para que durante el itinerario se minimicen riesgos, amenazas y vulnerabilidades, y permitirá dar respuesta en tiempo real a cualquier circunstancia.

Cualquier pregunta sin respuesta, cualquier implícito no desarrollado, cualquier duda no despejada, cualquier llamada no realizada, cualquier contacto no activado puede provocar riesgos innecesarios en la operativa del traslado.

Y sin más dilación paso a compartir con vosotros la última operativa de traslado del departamento de seguridad de Montserrat.

Una de las obras más reconocidas, y por tanto una de las más solicitadas de la colección del Museo de Montserrat, es el óleo San Jerónimo Penitente, una obra excepcional de Caravaggio cuyas dimensiones son 135 X100 cm.

El pasado 29 de setiembre se inauguró la exposición Dentro Caravaggio III en el Palazzo Reiale de Milán. La muestra exhibe obras del pintor barroco procedentes de los principales museos italianos y de pinacotecas europeas y americanas.
Durante los meses previos a la inauguración de la muestra se realizaron todas las acciones previstas en la fase de planificación:

i. Diseño del trayecto: localización de las vías más adecuadas para el traslado, de los almacenes con custodia, horarios de conducción y paradas técnicas, alojamientos, accesos del núcleo urbano de destino, etc.
ii. Contacto con los responsables de seguridad del museo de destino.
iii. Información al Ministerio de Cultura para la autorización de trasladar la obra fuera de España.
iv. Solicitud a la Comisaría general de Seguridad ciudadana de una escolta de seguridad pública para el territorio nacional.
v. Contratación de los servicios de una empresa de transporte especializada en el traslado de obras de arte.
vi. Información a la Europol para escolta pública sobre el transporte por las vías de Francia e Italia.
vii. Contratación de escoltas de seguridad privada en el caso que no tengamos seguridad pública, para los tramos de Francia e Italia, según la normativa vigente.
viii. Supervisión del embalaje de la obra.
ix. Comprobación del seguro de la obra.
x. Confirmación del calendario de la operativa, atendiendo los requerimientos legales de horas de conducción necesarias hasta llegar al destino.

La segunda fase, la operativa del traslado, se inició 24 horas antes del inicio del viaje. El lunes, operarios especializados de la empresa de transportes descolgaron la obra de su ubicación habitual. Acto seguido la llevaron a la sala de depósito para introducirla en el embalaje preparado para el trayecto y su posterior precintado. Todo ello en presencia de la responsable de conservación y de mí, en calidad de director de seguridad del Museo.

El martes, a primera hora llegaron los efectivos de la seguridad pública.

Las funciones de la conservadora y del director de seguridad, en este punto, son las de garantizar en todo momento que los protocolos de la operativa se realizaron con todas las garantías para la obra. Fuimos los responsables de comprobar que la documentación estaba en regla, tanto la del vehículo de transporte como la de los conductores, así como de corroborar que el interior de la caja del vehículo cumplía con los requisitos de climatización necesarios para garantizar la conservación preventiva. Se hizo un último briefing de la operativa: revisión del trayecto, paradas técnicas, horarios, etc.

A las 8.30h salimos de Montserrat camino de la frontera, escoltados por una unidad especialidad del CNP. Al llegar a la Junquera, según el horario previsto, se hizo el cambio de escolta, esta vez realizada por una empresa privada francesa.
El primer día del traslado se siguieron los horarios de descanso de los conductores, tal y como establece la normativa. Al atardecer, al llegar al lugar elegido para la primera pernocta, nos dispusimos a llevar el vehículo al aparcamiento con vigilancia permanente previamente contratado. Revisamos las diferentes medidas de seguridad, CCTV, Incendio (detección y extinción) alarmas, seguridad física, recursos humanos disponibles, etc. Se revisaron nuevamente las condiciones de temperatura y humedad del interior del vehículo. En todo momento estuve en contacto con el responsable de la empresa y personal de seguridad del centro.

En el inicio de la segunda jornada, lo primero que se hizo fue comprobar el estado del vehículo, el precinto del embalaje, el estado de los neumáticos, el funcionamiento del termotick, -sistema de climatización interior-, etc.

Una vez que comprobamos que todo estaba en orden, pusimos rumbo a la frontera francoitaliana. Llegados a este punto, en Ventimiglia, nuevamente se realizó el cambio de escolta. Una empresa de seguridad privada, esta vez italiana, fue la encargada de dar escolta al vehículo. Antes de reanudar la marcha, realizamos con el nuevo equipo de escoltas un breafing para comprobar la documentación, tanto de los profesionales como del vehículo, los tramos que aún quedaban por realizar y el horario previsto para la realización de la última parte del trayecto. En todo momento estuvimos intercomunicados a través de walkie-talkie.

Fue así como iniciamos la última fase del itinerario por carretera. Sin lugar a duda, lo más laborioso fue la última parte del trayecto: la entrada a la ciudad. Factores como la densidad del tráfico de la trama urbana de Milán, la ubicación del Palazzo Reiale en el corazón del casco histórico y las medidas de seguridad vigentes en estos momentos en Europa, dificultaron el acceso a las instalaciones. No obstante, y con la colaboración de todos cuantos formábamos el convoy, pudimos alcanzar nuestro objetivo.

Al llegar a la zona del muelle de descarga nos esperaban el personal técnico del museo para comenzar el traslado de la obra hasta la sala de exposición.

Una vez depositada la obra en la sala donde sería exhibida, se dejó dentro de su embalaje 24 horas, protocolo establecido para facilitar la aclimatación de la obra a las condiciones climáticas del nuevo espacio.
Pasado este tiempo, el personal especialista desprecintó el embalaje en bajo nuestra supervisión y se extrajo la obra. Acto seguido el personal técnico del museo, junto con la conservadora en función de correo, realizaron el informe de conservación de la obra y de las instalaciones.

Simultáneamente, revisamos con los responsables de seguridad del Palazzo Reiale las diferentes medidas de seguridad, tanto de la sala de exposiciones como las concernientes a la obra -CCTV- alarmas, seguridad física, extintores, detectores, plan de emergencias, control de accesos, recursos humanos, plan de novedades semanales de origen a destino sobre cualquier incidencia que se produjese, etc.

Revisados y visados todos los aspectos de seguridad, se colgó la obra en el espacio dispuesto por el comisario de la muestra, y se firmó el informe.

Entre los responsables de seguridad, del Museo de Montserrat y del Palazzo Reale se estableció el compromiso de que se enviaría cada semana un informe con los diferentes parámetros sobre las condiciones de conservación y seguridad de la obra.
Una vez más corroboro que el factor humano es determinante en un traslado de obras de arte. La capacidad de los integrantes del equipo de generar sinergias multidisciplinares es un factor irrenunciable para lograr que la accesibilidad del patrimonio cultural sea una realidad cotidiana en los museos del mundo.

Quiero hacerte saber a ti, lector, que una obra de arte es una realidad delicada y sensible. Testimonio de la huella de la humanidad. Los profesionales que nos dedicamos a la protección del patrimonio cultural debemos velar para que su valor se proyecte en el futuro. Somos los responsables de diseñar y activar las medidas oportunas para garantizarlo.

El compromiso y la finalidad de la asociación “Protecturi” es proyectar la cultura de la seguridad en la prevención, la protección y la salvaguarda del patrimonio cultural. Nuestra asociación trabaja permanentemente para sensibilizar a las distintas instituciones vinculadas a la cultura. Quiero insistir en la idea de que la cultura de la seguridad en el patrimonio cultural es una responsabilidad de todos. Nadie es ajeno a la conservación y a la seguridad. Tanto los especialistas como el público tienen un papel relevante. Somos agentes activos para garantizar que las generaciones futuras puedan seguir aprendiendo y deleitándose con el bagaje cultural del que la humanidad es depositaria.

Quiero destacar la gran profesionalidad de las fuerzas y cuerpos de seguridad, así como de los diferentes agentes (personal técnico de museos, empresas de transporte, compañías de seguro, etc.), que hacen de la cooperación interprofesional un recurso inestimable.

Para más información sobre el traslado de obras se puede consultar el Sistema de gestión de protección del patrimonio cultural (IV) elaborado por la asociación Protecturi.

Jesús Alcantarilla Díaz
Abadia de Montserrat
Protecturi

I Recomendación relativa a la protección y promoción de los museos y colecciones, su diversidad y su función en la sociedad.

II Recomendación…

III Dentro Caravaggio