27 junio, 2018

Monet y Boudin, cara a cara en el Thyssen

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La pinacoteca confronta en su nueva exposición, a partir de mañana, los trabajos de estos precursores del impresionismo

El encuentro entre un adolescente Claude Monet, de 15 años, y Eugène Boudin, dieciséis años mayor, tuvo lugar en 1856 en la papelería Gravier de El Havre (Normandía). Monet era, por entonces, un prometedor caricaturista. Boudin, que había trabajado como papelero y enmarcador y llevaba ya una década como pintor, le dijo: «Veo siempre con placer sus dibujos; son divertidos, atrevidos y brillantes. Está dotado, se ve. Pero espero que no se quede ahí. Está muy bien para empezar, pero no tardará en cansarse de las caricaturas. Estudie, aprenda a mirar y a pintar, dibuje, haga paisajes». Pese a tan sabios consejos, el entusiasmo no fue mutuo, pues a Monet sus marinas le parecían «repugnantes».

Con el tiempo, la cosa cambió: «Se me abrieron los ojos. Con una bondad inagotable, Boudin se hizo cargo de mi educación», confesaba Monet. Maestro y discípulo comenzaron a pintar juntos al aire libre, pese a la reticencia de la familia Monet por la condición social del maestro: su padre era marinero y su madre limpiadora. En una de sus salidas al campo se encontraron en Sainte-Adresse con un hombre que les felicitó por su audacia. Se despidió diciendo:«Soy Théophile Gautier, el poeta que no consiguió ser pintor».

Bretaña y Normandía

Ambos artistas franceses se enfrentan, cara a cara, en el Museo Thyssen en una exposición. Del centenar de obras expuestas, entre el 75 y el 80% nunca se ha visto en España, explica el comisario, Juan Ángel López-Manzanares. Uno, Boudin, es prácticamente desconocido en nuestro país. El otro, Monet, celebérrimo en todo el mundo y uno de los más cotizados en el mercado. Se lo rifan coleccionistas y museos. La National Gallery de Londres exhibe en estos momentos sus geniales «arquitecturas».

La muestra del Thyssen se abre con una acuarela de Boudin en la que uno de los personajes retratados se cree que es Monet y un dibujo de éste que se considera un retrato de Boudin. Bretaña y Normandía, adonde peregrinaron los impresionistas siguiendo al pope del grupo (Monet), centran los paisajes que pueblan las salas del Thyssen: las playas y los muelles de Trouville, el casino de Deauville, el Sena a su paso por Vétheuil, los acantilados de Étretat… Entre las obras expuestas, la primera pintura conocida de Monet, «Vista de los alrededores de Rouelles»(1858). A su lado, un «Paisaje normando» de Boudin. Es el mismo lugar y está ejecutado en la misma fecha que el de Monet. Ambos son propiedad de la colección japonesa Marunuma Art Park. El Museo d’Orsay vuelve a prestar obras al Thyssen. Es el caso de «Hôtel des Roches Noires. Trouville» (1870), de Monet, una de las joyas de la muestra. Pero hay más, como «La playa de Trouville», de Monet (aún se aprecia la arena de la playa pegada al óleo), de la National Gallery de Londres, y «Concierto en el Casino de Deauville», de Boudin, cedido por la National Gallery de Washington.

Hay expuestas dos obras de Boudin que pertenecieron a Monet: «En la playa», un precioso pastel del Museo Marmottan, que el pintor tenía colgado en su casa-edén de Giverny, y «Honfleur, el campanario de Sainte-Catherine». El hijo de Monet creyó que era de su padre y estampó en él el sello con su firma, como se aprecia. Pero hace cinco años se atribuyó a su verdadero autor: Boudin. Es un préstamo del Museo Boudin de Honfleur. Uno de los espacios de la exposición reúne una exquisita selección de pasteles de ambos artistas.

Monet invitó a Boudin a participar en la primera exposición impresionista, en 1874. Pero nunca formó parte de este movimiento. Heredero de la Escuela de Barbizon, fue un pintor de transición. Aunque tenía admiradores (para Corot era el rey de los cielos, y no metafóricamente, sino de los cielos pintados), Boudin se quedó un paso atrás, nunca llegó a superar la maestría de la luz y el color de las composiciones de su aventajado discípulo. El alejamiento entre ellos se produjo a partir de 1883, debido a las presiones económicas de Monet al marchante de ambos, Paul Durand-Ruel, cuando éste pasaba una mala racha. Boudin murió en 1898. Monet no asiste a su funeral en París, pero sí formó parte del comité organizador de la retrospectiva del artista que se celebró en la capital francesa en 1899. Se resistía a reconocer su deuda con su maestro. Finalmente lo hizo: «Todo se lo debo a Boudin».

«Monet/Boudin»
Museo Thyssen-Bornemisza. Del 26 de junio al 30 de septiembre. Horario: del 26 al 28 de junio y del 2 al 30 de septiembre, de martes a viernes y domingos, de 10 a 19 horas. Sábados, de 10 a 21 horas. Del 29 de junio al 1 de septiembre, de martes a sábados, de 10 a 22 horas. Domingos, de 10 a 19 horas.

Artículo original de ABC