19 agosto, 2014

Una oferta británica inabarcable

durham

Nuestro recorrido por las mejores exposiciones que pueden verse en las Islas Británicas arrancará en Londres. Como pueden imaginar, la oferta en la que consideramos que es la capital mundial del arte contemporáneo es prácticamente inabarcable. Proponemos así una selección de lo más relevante que tendrá lugar durante estos meses de verano. Comenzaremos por una de las más atractivas, la que dedica Parasol Unit a una de esas grandes figuras del firmamento internacional, el norteamericano -aunque él desde hace años se dice más “europeo”- Jimmie Durham. Conviene darse prisa porque esta muestra acaba el 12 de agosto. Titulada Traces and Shiny Evidence, comprende dos partes bien diferenciadas en los dos niveles del centro. La primera, en la planta baja, es una zona de color, con barriles pintados de colores encendidos rodeados de formas parecidas a esqueletos o restos de animales. Todo parece ser, nos dicen, una reflexión sobre el modo en que Walter Benjamin concebía los tonos arcoíris que emanaban de la incidencia de la luz en el aceite como un signo de modernidad. En la planta superior, el tono es radicalmente distinto, más sobrio, con grandes dibujos en blanco y negro que representan también formas animales.

En la Whitechapel puede verse una muestra de otro artista verdaderamente esencial, el italiano Giulio Paolini. No le gustaba mucho al italiano la adscripción al arte Povera. Consideraba que su arte tenía un contenido mucho más conceptual y que, sobre todo, estaba varado en la tradición, en la historia del arte. Su muestra londinense encarna todos los valores reconocibles en su obra, pulcra y clasicista y trufada de un gran sentido del humor y un impulso evanescente y esquivo. Pueden también aprovechar y ver la instalación de Kader Attia, uno de los artistas más relevantes trabajando en la actualidad. Su proyecto está ligado a la exploración del devenir histórico reciente y de los lazos entre Occidente y la periferia, un asunto que conoce bien pues, a pesar de haber nacido en Francia, ha vivido mucho en Argelia y en el Congo.

En la Tate Modern hay que detenerse ante la exposición de Matisse y sus Cut-Outs, una de esas grandes muestras institucionales que hacen marca. Ya sexagenario, el pintor francés, una de las grandes figuras de la modernidad, cayó enfermo y tuvo que dejar a un lado la pintura. Comenzó a realizar trabajos con papel y tijera, confeccionando formas que pronto se convertirían en un genero en sí mismo, indisociable de su producción e indispensable para entender su recorrido como artista. La exposición cuenta con unos 120 trabajos realizados entre 1936 y 1954 entre los que se encuentra el clásico The Snail, que pertenece a la Tate o piezas pertenecientes a la serie Blue Nudes que son realmente extraordinarias.

También puede verse en las salas de la Tate Modern la exposición sobre Malevich que presentó a principios de año el Stedelijk Museum de Amsterdam (reseñada en nuestras páginas). Es la primera retrospectiva que se realiza sobre el artista en 30 años, pero, sobre todo, es la primera que se realiza en tierras británicas.

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El Summer Season del ICA consiste en un proyecto titulado Journal compuesto por una exposición colectiva y una serie de proyectos satélite de distintos formatos y temporalidades. La muestra está integrada por proyectos individuales de Rossella Biscotti, Paulo Nazareth, Koki Tanaka, Cypriern Gaillard y Edson Chagas, y en torno a ellos se desarrollarán ponencias, proyecciones y performances. Entre los ponentes estará Joshua Simon, uno de los jóvenes teóricos más cotizados tras su libro Neomaterialism y entre los cineastas Duncan Campbell, aspirante al Turner Prize, y la siempre interesante artista marroquí Bouchra Khalili.

En la Hayward Gallery, además del Festival del amor que se celebra durante el verano, el visitante ávido de arte contemporáneo podrá ver una muestra titulada The Human Factor consistente en obras de 25 grandes artistas internacional que exploran el concepto de escultura figurativa. Lo hacen en sentido literal pues es una muestra sobre la “figura”, con obras que se dirigen al asunto desde el hiperrealismo y otras de una perspectiva más abstracta. Otras, además, se acogerán a las veleidades del tiempo para así pulsar el modo en que las figuras se gestan a medida que avanza la muestra. El proyecto cuenta con trabajos de artistas tan representativos como Pierre Huyghe, Isa Genzken, Ryan Gander, Urs Fischer o Maurizio Cattelan.

Una exposición que tal vez no sea tan habitual en los circuitos convencionales del arte contemporáneo es la que se puede ver en el Foundling Museum. Titulada Progress, conmemora el 250 aniversario de la muerte de William Hogarth, un artista británico que sería hoy un azote muy temido por las autoridades si estuviera vivo. Con un discurso ácido y punzante, el artista realizó su The Rake’s Progress, una fábula del deterioro, una narración sobre el despilfarro, la lujuria y la infamia pintada en 8 cuadros por William Hogarth en la primera mitad del s. XVII y después impresa en una carpeta de grabados que dio la vuelta al mundo. Artistas contemporáneos como David Hockney, Grayson Perry o Yinka Shonibare se han acercado a este mito desde sus perspectivas contemporáneas en homenaje a una figura que hoy sería bienvenida en tiempos igualmente infames.

En David Roberts Art Foundation, uno de los lugares más atractivos de la ciudad en cuanto a programa. Durante este verano puede verse la séptima entrega de Curator’s Series, en la que ya han participado anteriormente Pablo León de la Barra o Raimundas Malasauskas. Esta vez son las jóvenes comisarias Natasha Ginwala y Vivien Ziherl, india y australiana respectivamente, quienes realizan una lectura en torno a la territorialidad y el modo en que gestionamos los lugares donde vivimos. Tiene el proyecto, en algunos tramos, ciertas analogías con la bienal de Berlín que aun puede verse en la capital alemana. Artistas como Filipa Cesar, Ganesh Haloi, Etel Adnan, Simone Forti integran un proyecto que tiene un enorme interés.

Camden Arts Center dedicada una exposición individual a Shelagh Wakely. La artista británica fallecida en 2011 fue una de esos versos libres de la tradición inglesa, o al menos no siguió los dictados normativos del contexto escultórico británico. Pronto se inclinó por le lenguaje de la instalación y por materiales poco con los que exploró su propi carácter precario y la incidencia del tiempo sobre ellos. La exposición que Camden Arts Center ha montado en torno a su obra representa con nitidez la fragmentaria y elusiva naturaleza de su quehacer. Wakely, apellido de su marido arquitecto Patrick Wakely, viajó con frecuencia a Brasil, algo que influyó mucho en su trabajo. Fue muy amiga de Tunga, con quien colaboró en numerosas ocasiones. Una bellísima exposición, sin duda, para quienes visiten el centro del barrio de Hampstead Heath.

Saldremos de Londres en dirección Oxford, donde Modern Art Oxford sorprende con una poderosa instalación de la artista estadounidense Barbara Kruger, una de las figuras más influyentes en los años setenta y ochenta. La exposición consiste en una gran instalación que ocupa toda la planta de arriba del centro, dos videos recientes y algunos de sus clásicos fotocollages de primera época. Titulade IS THAT ALL THERE IS? (la caja alta es necesaria para enfatizar la potencia de la propuesta y la vehemencia de su discurso), la instalación combina el lenguaje y la imagen en el marco de la arquitectura, un elemento que siempre ha jugado un importante papel en su obra. Kruger es una de esas artistas a las que el propio statu quo ha enriquecido y dado sentido a su trabajo, que no es sino el resultado de una actitud visionaria.

Si seguimos en dirección oeste llegaremos a Bristol donde Arnolfini, uno de los centros más interesantes de las Islas ha organizado para este verano una suerte de festival con la propia ciudad como escenario. Bajo el título The Promise, el proyecto quiere proponer un diálogo entre la ciudad y sus habitantes. Se pone el acento en la exploración de la ciudad como lugar de interacción a través de la arquitectura y el diseño. The Promise tendrá lugar en las salas de Arnolfini y en diferentes espacios de la ciudad. Hay una parte utópica en tanto que se mostrarán proyectos sobre cómo ha imaginado el arte la ciudad, proyectos que nunca se llegaron a realizar. Participan en la propuesta artistas de la talla de Stephan Willats, Oscar Tuazón, Abraham Cruzvillegas, Isa Genzken o Luke Fowler.

Más al oeste incluso, hasta donde no se puede avanzar más, Tate St. Ives, en Cornualles nos espera con una muestra sobre cómo la institución forjó la identidad que ahora tiene. Tate St. Ives está preparando una gran remodelación y abrirá sus nuevos espacios en 2016 con una nueva dirección nombrada este mismo año. En esta etapa de transición se están estudiando los cimientos de una de las instituciones más emblemáticas del país, con un pasado marcado por la intensidad con que se trabajo la escultura, pues aquí se habló, se pensó y se realizó mucha escultura, fundamentalmente gracias a la presencia de Barbara Hepworth.

Nos movemos de nuevo hacia el interior y haremos parada en Liverpool, donde este año toca Bienal. Organizada en esta edición por el joven pero ya prestigioso comisario estadounidense Anthony Huberman junto a la egipcia Mai Abu ElDahab. El tándem ha creado una exposición modesta titulada A needle walks in a Haystack, que tiene un enorme interés sobre todo en el planteamiento (o en el formato) curatorial. En el centro de todo está una pequeña muestra colectiva formada por 16 artistas, una pequeña exposición de Sharon Lockhart, otra de Jef Cornelis, otra de Claude Parent, una selección de los fondos de la Tate, un revisitar el legado de James Whistler… Abierta, heterogénea, sencilla y poética. Esta Bienal resulta atractivísima de partida. No deben perdérsela.

También en Liverpool, la Tate propone una interesante muestra dedicada a Mondrian, tal vez el artista con más nítidamente se asocia el concepto de abstracción en el siglo XX. La exposición recorre los espacios de trabajo del artista holandés, primero en París, más tarde Londres y finalmente Nueva York. Podrá verse, entre otras cosas, una recreación del estudio del artista en París, un lugar en el que se dan las claves del modo en que su trabajo empezó a virar hacia la abstracción.

Volvamos hacia el centro del país y hagamos parada en Birmingham, donde IKON Gallery, otros de los centros emblemáticos de las Islas celebra su medio siglo de vida. Lo hace con exposiciones que resitúan a la institución en el pasado, y en este caso se traslada a los ochenta con una muestra colectiva titulada Exciting as we can make it en la que pueden verse trabajos de 29 artistas que ya fueron mostrados aquí en esa década. Es una muy buena ocasión para entender la muy singular trayectoria de este centro, apuntalada por un deseo de permanecer al margen de lo normativo. Se nos dice que IKON fue un lugar muy conocido por impulsar el lenguaje de la instalación, y dan fe de ello trabajos de artistas como Charles Garrad, Dennis Oppenheim o Cornelia Parker.

En Cambridge, a un par de horas al este de Birmingham, Kettle’s Yard propone una exposición dedicada al siempre interesante Gustav Metzger, uno de los artistas más influyentes de su generación. Metzger nació en Alemania pero se instaló con su familia en Inglaterra huyendo del horror nazi. Firmó un manifiesto importante bajo el título Auto-Destructuve Art y su figura ha venido siendo sistemáticamente revisada desde diferentes perspectivas en los últimos años entre las que destacan su participación en la última Documenta o en la gran exposición -y publicación- realizada por la Fundacion Generali de Viena. La exposición en Kettle’s Yard tiene como plato fuerte la mítica instalación Liquid Crystal Environment, de 1965 y reeditada en 2005 a la que acompañan trabajos realizados con luz, agua y calor que no habían sido vistos hasta ahora.

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Subamos hacia el norte y detengámonos en Wakefield, una ciudad cerca de Leeds en la que puede verse una exposición de Franz West en The Hepworth Wakefield, la mayor desde la muerte del artista hace ahora dos años. Considerado como uno de los escultores más interesantes de las últimas cuatro décadas, West se hizo muy conocido con sus célebres Passstück, las piezas de escayola que podían ser manipuladas para adoptar posturas antinaturales de carácter neurótico. Es una escultura física y enconada que guarda una intensa relación con el cuerpo. Las salas en las que se inscribe esta muestra está fuertemente connotada por el legado de la gran escultora británica Barbara Hepworth, con quien West traza un más que llamativo diálogo.

Ya en Leeds, una interesante exposición dedicada a Gego puede verse en el Henry Moore Institute. Nacida en Hamburgo, emigró a Venezuela en la década de los cincuenta y se hizo ciudadana de aquel país. Ahí comenzó a realizar un tipo de trabajo de honda raíz geométrica que vinculaba la esencialidad de la línea con la totalidad del espacio. No en vano, la exposición, que es la primera de la artista en Gran Bretaña, se titula Line as Object. La muestra incluye trabajos que cubren un arco de 34 años empezando en 1957, cuando realizó sus primeras y conocidas incursiones en las ilimitadas posibilidades del recorrido de una línea.

Algo más al norte, en Gateshead, el Baltic Arts Center presenta dos exposiciones interesantes, una de ellas de la joven británica Lydia Gifford y otra del veterano francés Daniel Buren. La de Gifford, que es uno de los más firmes valores del joven arte británico, es una muestra que recorre sus habituales inquietudes en torno a lo pictórico, lo corporal y lo espacial. Todas las formas que se esparcen en el espacio tiene, de algún modo, relación con las proporciones físicas de la artista, y se resuelven en un interesante juego de ritmos al abrigo de la arquitectura. La de Buren también es una reflexión entre el arte y la arquitectura pero si la de Gifford tiene mucho de orgánico la de Buren tiene un poso autorreferencial. Considerado como uno de los artistas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, Buren ha realizado una intervención específica en una de las salas mientras que en las otras ha montado obras recientes junto a otras más antiguas. Funcionan bien juntas las dos exposiciones.

Pasamos a Escocia tras nuestro periplo por Inglaterra y nuestra primera parada será en Glasgow, una de las ciudades con una escena cultural más interesantes de Europa. Tal vez lo más llamativo del programa que ofrece la ciudad es la exposición de la norirlandesa Cathy Wilkes en Tramway. Wilkes, que optó al premio Turner en 2008 y representó a Escocia en la Bienal de Venecia de 2005, es autora de un tipo de escultura de vago carácter antropomorfo, aunque también cultiva con destreza los ámbitos de la pintura y la instalación. Son, de hecho, muy sugerentes sus pinturas, densas abstracciones de color encendido. Con una fuerte impronta escenográfica, la artista plantea un inquietante expresionismo en sus figuras, envueltas en una atmósfera túrbida y alojadas en clima dramático y tenso. Todo semeja alienante y perturbador. Pero a la vez son situaciones magnéticas y sugerentes.

Si nos acercamos al CCA de Glasgow podremos ver una pequeña exposición que pone en relación el trabajo de tres artistas de diferentes orígenes que se acercan a la abstracción poniendo siempre el acento en la realidad social y cultural sobre la que se alza su trabajo. Los artistas son Tony Cruz, que viene de Puerto Rico, Remy Jungerman, holandesa de Surinam, y Adele Todd, de Trinidad. Hay punto lógicamente caribeño en las obras de los tres artistas, pero muchos han pasado por el tamiz occidental, y su trabajo puede abrirse a contingencias inesperadas.

Llegamos a Edimburgo y lo primero que haremos será visitar The Fruitmarket Gallery, donde otros grande del arte británico, Jim Lambie, presenta una importante exposición que a buen seguro atraerá a un gran número de visitantes. Lambie es una figura muy popular en Escocia y su apego al lugar es inquebrantable. Lleva años trabajando con la que posiblemente es la mejor galería de Escocia, The Modern Institute, y su obra conecta con naturalidad con la singular identidad cultural del país. En The Fruitmarket Gallery podremos ver trabajos realizados hace veinte años que comulgan con otros realizado literalmente “Minutos antes de inaugurar la muestra”, como dice el artista. Es conocido Lambie por sus grandes instalaciones con cintas de vinilo de color, que dispone sobre el suelo creando diferentes patrones. En la muestra presenta además trabajos de la relevancia de Shaved Ice, una gran instalación de escaleras de color que cubre una sala de grandes dimensiones.

En Inverleith House puede verse otro de los grandes hits del verano escoces, la exposición más grande dedicada a la extraordinaria y últimamente ubicua artista alemana Isa Genzken fuera de Londres. Decimos ubicua porque tras su gran retrospectiva en el MoMA, la artista tiene ahora una gran exposición en la Kunsthalle de Viena y esta muestra individual escocesa además de jugar un papel importante en la colectiva que en torno a la ciudad de Bristol tiene lugar en Arnolfini. Genzken (Alemania, 1948), que presenta obra reciente, es una de las artistas más influyentes de su generación con un obra fundamentalmente escultórica con la que trata temas sociales, arquitectónicos, urbanísticos, económicos e históricos. Es conocida la artista por sus soluciones formales tan singulares con las que ha llamado la atención de la comunidad artística durante décadas. Profundamente imaginativa, su obra ha abierto siempre caminos insólitos.

Nuestra última parada en Escocia será en Dundee, una pequeña ciudad en el norte del país que pasa por tener una de las escenas más interesantes en lo que a Arte contemporáneo se refiere. El principal centro es el Dundee Contemporary Art donde puede verse estos días una muestra titulada Continue without losing consciousness perteneciente al ciclo GENERATION (el mismo al que pertenece la exposición de Cathy Wilkes en Tramway, Glasgow), que impulsa las carreras de los artistas escoceses. Está formada por las obras de tres artistas, Rob Churm, Raydale Dower y Tony Swain que despliegan su trabajo poniendo en relación las artes visuales y la música, algo muy común en este país (empezando por el propio Jim Lambie).

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Cruzamos el Mar de Irlanda ya en la parte final de nuestro viaje y llegamos a Dublín, donde en The Hugh Lane presentan una exposición de Eva Rothschild, otra de las grandes figuras de la escultura británica. La artista de Dublín residente en Londres presenta ahora su primera exposición institucional en su país en la que muestra un buen conjunto de trabajo que basados, por una parte, en la relectura de elementos propios del periodo moderno y la traslación al contexto contemporáneo. Este trasvase se cifra en la idea de expansión formal y tiene en cuenta los espacios en los que se inscriben su obras. Por otro lado, la artista no niega un interés por conceptos pertenecientes a culturas más antiguas que, junto a las modernas, producen muy interesantes tensiones formales.

En Douglas Hyde puede verse una exposición de una de esas figuras inusuales y simpáticas. Sister Maria Corita Kent, una monja que pasó 32 años en un convento californiano que abandonó para mudarse a Boston y dedicarse al arte. Fue una célebre artista de grabado que realizó un gran número de obras dedicadas a fortalecer los lazos de la comunidad. Su trabajo parte de la cultura popular, incorpora frases de autores legendarios como Albert Camus o los Beatles… Realizó posters, serigrafías y libros de artista; dio conferencias y frecuentó a artistas de la talla de Buckminster Fuller o los Eames.

En el IMMA de Dublin, tal vez el centro más importancia del país, puede verse una exposición dedicada a Helio Oiticica, el gran artista brasileño, en el marco del Summer Rising, un gran festival de Artes visuales, cine, música y gastronomía. Oiticica es uno de los grandes artistas latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX, autor de una obra que transformó para siempre los modos de percibir el arte. El espectador, acostumbrado a la contemplación, pasaba a ejercer un rol activo participativo.

En el Centre for Contemporary Art de Derry/Londonderry puede verse una interesante muestra dedicada a las relaciones entre objeto, cuerpo y tecnología titulada Magic Touch. Se trata de ver cómo, a partir de la obra de 5 artistas contemporáneos, nuestra percepción del cuerpo y de los objetos con los que interactúa se ha transformado en las últimas fechas a partir de la incidencia de la tecnología. Se trata de comprobar desde el arte cómo la tecnología abre, efectivamente, otros caminos pero como a la vez cierra otros. Tiene la muestra mucho que ver con las nuevas teorías que están surgiendo a partir de la consolidación de la nueva tecnología como las que brotan alrededor del Neomaterialismo, sin duda uno de los términos que mejor retratan las sociedades contemporáneas.

Los que puedan llegar hasta Limmerick podrán ver en la Limmerick City Gallery of Art una muestra dedicada a una de esas artistas inolvidables, la polaca Ewa Partum, que está siendo objeto de constantes revisiones en los últimos años. Participó en la Triennale de Paris de Okwui Enwexor y recientemente se le ha visto en España de la mano de Adam Budak en una estupenda colectiva en la galería Elba Benítez de Madrid. Partum, que vive en Berlín desde 1983, ha practicado la poesía visual y la performance entre otras disciplinas pero son esas dos las que la han situado en lo más alto del imaginario colectivo del arte contemporáneo. Son conocidos sus videos que registran performances en los que divaga por la ciudad, o esos otros en los que el lenguaje se quiebra y colapsa.

Por Javier Hontoria en El Cultural.