21 noviembre, 2013

Una ex secretaria de Imelda Marcos, condenada por venta ilícita de obras de arte

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Vilma Bautista fue durante mucho tiempo confidente y secretaria personal de Imelda Marcos. Y ese largo periodo incluye su estancia en Nueva York, en un apartamento en el Upper East Side propiedad del gobierno filipino. Además de ostentosas fiestas, la casa alojaba obras maestras impresionistas, dos de ellas de Monet, incluida una de su famosa serie de nenúfares, «Le Bassin aux Nympheas» (1899).

Todos ellas desaparecieron. Hasta que Vilma Bautista ha intentado venderlas. Cómo esas pinturas pasaron a manos de Bautista y si ella tenía el derecho de venderlas eran preguntas sin respuesta, hasta que un juicio celebrado en Manhattan este lunes las ha dado por zanjadas.

Solo tres horas ha tardado el jurado del caso en condenar a la ex asistente de Marcos de conspiración y de fraude fiscal derivados de la venta o intento de venta de las pinturas, que desaparecieron en la década de 1980, cuando Ferdinand Marcos fue derrocado como presidente de Filipinas (muchos ven en este proceso la lucha de las autoridades del país -asolado por el Tifón Yolanda- para localizar y recuperar millones de dólares en obras de arte desaparecidas que se compraron con dinero público durante su mandato).

Operaciones complejas

El proceso también ha arrojado luz sobre la compleja operación para vender «Le Bassin aux Nympheas» (1899) de Monet. La obra pasó de la señora Bautista a una empresa panameña, a continuación, a una galería de Londres y, finalmente, a Alan Howard, un gestor de fondos de cobertura en Suiza.

El montante total fue de 43 millones de dólares. Como ha quedado demostrado en el juicio, la señora Bautista no informó a las autoridades fiscales del Estado de los 28 millones que se embolsó por esta venta, por lo que se enfrenta a una condena de hasta 25 años de prisión.

Ese acuerdo siguió adelante, a pesar de que el único testimonio que la ex asistente de Imelda Marcos tenía para demostrar que estaba autorizada a vender la pintura era un documento, de una sola página, supuestamente firmado por la señora Marcos en 1991.

Esa ha sido precisamente la estrategia de defensa: que Bautista estaba autorizada a actuar como agente de la señora Marcos y tenía la intención de enviar a algunos de los beneficios para ella, sin embargo sus abogados no han podido demostrarlo. De hecho, el notario ante el que se firmó el documento testificó que, en el momento de la rúbrica, Marcos no estaba presente y que lo realizó como un favor personal a una de las hermanas de la ex secretaria personal.

Junto a Bautista, también se han encontrado culpables a sus dos sobrinos (Chaiyot Jansen Navalaksana, de 37 años, y Pongsak Navalaksana, de 40), de «conspiración ilegal para tenencia y venta de obras de arte valiosas de arte adquiridas por Imelda Marcos y de quedarse con las ganancias para sí mismas», como manifestaba la oficina del fiscal de distrito de Manhattan. Vendieron «L’Église et La Seine à Vétheuil» (1881), de Monet; «Langland Bay» (1887), de Sisley y «Le Cyprès de Djenan Sidi Said» (1946), de en el mercado negro asiático Albert Marquet

La reaparición de estas obras pone de nuevo de manifiesto el lado más oscuro del arte, después de que hace apenas unos días se encontraran 1.500 piezas (Picasso, Otto Dix, Matisse…) de arte expoliadas por los nazis en un apartamento de Munich (y de que su «propietario» afirmara que no iba a devolver nada voluntariamente).

Por Vilma Bautista para ABC