3 julio, 2013

Un ‘código Dalí’ y el enigma de un posible cuadro ignoto

Supuesto Dalí

Los enigmas autobiográficos que dejó ir el pintor Dalí y algunas referencias esotéricas intuidas en sus obras ocupan desde hace veinticinco años a un artista de Mallorca que firma y se apoda Tomeu l’Amo. Es el profesor de ciencias Bartomeu Payeras que con el libro El nacimiento intrauterino de Salvador Dalí juega con su doble personalidad para aproximarse al poliédrico genio catalán. Un cuadro ignoto, un posible dalí que Payeras compró, es su mapa del tesoro, el protagonista del volumen, la obsesión con la que construye su teoría en más de 400 páginas.

“He conseguido”, anuncia sobre esta pintura y su dedicatoria, “descifrar la clave o el código que Dalí utilizaba para encriptar sus mensajes. Propongo una nueva lectura de más de setenta de sus obras y descubrir a un autor oculto y nunca antes descrito. Dalí pretendía ser como Durero o da Vinci y mantener el enigma en sus telas durante siglos. No es un mero surrealista”.

Payeras adquirió en 1988 un óleo en el almacén de un chamarilero de Girona. Pagó por él 150 euros y supone que esta pieza es un dalí primerizo, cargado de secretos icónicos en sus corona de ángeles. Viajó con la tela bajo el brazo a la búsqueda de su autentificación y la interpretación de sus imágenes y composiciones.

Bartomeu Payeras

“Es su primera obra surrealista y renacentista. El nacimiento a partir de un huevo, el asesinato de su hermano, como se convierte en el divino Dalí con fecha de nacimiento incluida. En el cuadro se observan 14 similitudes con la descripción literaria que hace de su paraíso intrauterino”, afirma rotundo Tomeu l’Amo sobre su “aventura y revelación de supuesto documento pictórico y biográfico desconocido”.

Para construir su teoría, su propuesta de lectura de incógnitas sobre las figuras, letras y el revés de la pieza, Tomeu l’Amo / Payeras hizo restaurar la tela, efectuó idas y venidas, análisis de pigmentos y escritura y la radiografió. Consultó muchas fuentes, miró y rebuscó en casi la totalidad de los 1600 dalís y en su bibliografía, que es gigante.

Navegó contra corriente –la fundación Dalí no avaló la autoría- pero ahora cuenta con el apoyo de un experto. El prólogo es de Nicolás Descharnes, hijo de Robert que fue un cercano colaborador de Dalí, que estuvo en disputa con la Fundación Dalí y quien supone que se podrá catalogar finalmente el cuadro. “Debo ser cauto porque la autenticidad de esta pintura se encuentra en digestión y exige cierto tiempo puesto que es intelectual y subconsciente y por lo tanto complicada”, asegura el prologuista Descharnes, que presenta el libro el día 5 junto a Basilio Baltasar.

La pintura de marras, para Tomeu l’Amo, “representa el nacimiento intrauterino de Dalí en el interior de su paraíso y cuenta con una dedicatoria que indica la fecha natal. Existe una pintura subyacente que se aprecia en la radiografía y en la cara posterior hay un esbozo de retrato femenino que recuerda a los de su hermana Ana María”.

La tela de 100×70 cm está firmada en 1896 y Salvador Dalí nació en 1904; su hermano, también llamado Salvador Dalí, nació en 1901 y murió en 1903. “Mi hermano murió a la edad de 7 años, tres antes de mi nacimiento”, afirmó el pintor. “¿Por qué hace morir a su hermano en 1901?”, se pregunta Payeras. “Porque Dalí nació de un huevo”, se responde con su supuesta prueba pictórica y críptica de la dedicatoria prenatal.

“Los elementos que aporta el libro son positivos y su acumulación no permite pensar que la tela sea una imitación”, afirma Nicolás Descharnes para quien el libro, dinámico, parece una investigación policial apasionante.“Es un estudio de la numerología de Dalí, la cual nos permite descubrir todo Dalí en algunas cifras que resumen bien el sufrimiento del pintor catalán, sus metamorfosis y su búsqueda: 4 + 3 = 7″.

Descharnes sospecha que con Luis Buñuel Dalí participó en una lógica masónica. El siete, para Payeras, era su número preferido y lo reitera: en la hora de los relojes blandos de La persistencia de la memoria, en el número de figuras de diferentes obras, en la preponderancia de la cifra sobre otras: en El Torero alucinógeno, La Batalla de Tetuán, Las Meninas, Cenicitas, Carne de gallina inaugural, La Estación de Perpiñán”.

Payeras apunta una simbología masónica latente en la producción daliniana y resalta frases del pintor: “Mis pinturas son las expresiones más significativas de mi verdad… !Descifradlo! !Descifradlo! y añadía Cuando Dalí pinta símbolos serán necesarios siglos para comprenderlos”. En el libro se supone que la tela-protagonista fue pintada en 1921, tras la muerte de la madre de Dalí. La dedicó a un profesor con la fecha falsa para fijar su imaginario nacimiento intrauterino. Payeras se confiesa: “He convivido, comido, caminado y dormido con Salvador Dalí. Me he metido en su piel para poder entenderlo, con el consiguiente peligro de ser contagiado por su ‘locura”.

Por Andreu Manresa en El País.