8 septiembre, 2014

Trazos de historia

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En el Renacimiento el dominio del dibujo se consideró una cualidad necesaria para llegar a ser pintor o escultor; desde entonces las artes del disegnose diferencian de aquellas que no se sirven de esta práctica analítica. Siendo el dibujo esencial en el trabajo artístico, las academias ilustradas hicieron de su dominio un pilar de la formación artística. Sin embargo, son escasos (en ocasiones nulos) los dibujos que se conservan en la actualidad de pintores españoles del pasado. Esto se debe a que, siendo considerados meras herramientas en la elaboración de los cuadros, que era lo que se apreciaba de un pintor, los clientes españoles no valoraron ni poco ni mucho esas prácticas como arte. Por tanto, era necesario emprender un proyecto de investigación sobre los dibujos de los grandes maestros españoles, labor que está realizando la Fundación Botín desde 2007. Dentro de este proyecto se presenta ahora una sorprendente colección de dibujos de José de Madrazo cuyo grueso, formado por más de cuatrocientos, apareció en 2006 entre las posesiones de sus descendientes, incorporándose a continuación al Museo Nacional del Prado.

José de Madrazo (Santander, 1781-Madrid, 1859) tuvo la ocasión de ser alumno directo de Jacques-Louis David en París y amigo de Jean-Auguste-Dominique Ingres en Roma. De David tomó el interés por la pintura de historia y por la ejecución de composiciones monumentales, lo que le convirtió en el más genuino representante del gusto neoclásico francés en España, pero sus derroteros profesionales le convirtieron en el principal retratista de la corte de Fernando VII, llegando a ser uno de los pintores más relevantes de su época y el patriarca de una extensa familia de artistas que condicionó el panorama cultural español durante la casi totalidad del siglo XIX.

Comparados con la sutil elegancia de los dibujos de su contemporáneo Ingres, los de Madrazo pueden parecer duros y forzados, sin embargo, su labor como dibujante adquiere importancia a través de su empleo como profesor en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde impuso su gusto neoclásico y el hábito por la copia de vaciados de la estatuaria grecorromana, y también en su interés por las técnicas de estampación, muy particularmente por la litografía, de la que fue su introductor en España.

Ciertamente, en la exposición se pueden apreciar dibujos de composiciones de historia y de retratos, tanto bocetos y estudios preparatorios como piezas acabadas, pero lo inesperado es un grupo de dibujos de anatomía y botánica, claramente didácticos, y, sobre todo, la presentación de un conjunto de media docena de vistas panorámicas de la ciudad de Roma que surgen, sin duda, bajo la influencia de sus amigos los pintores centroeuropeos Joseph Anton Koch y Johann Christian Reinhart, a quienes conoció y retrató en Roma. Estos dibujos se encuentran entre los primeros paisajes autónomos que realiza un español, pero dado el nulo aprecio por el paisaje en estas tierras, a su regreso de Italia José de Madrazo no siguió explorando esa veta.

José de Madrazo (1781-1859). Dibujos. Fundación Botín. Marcelino Sanz de Sautuola, 3. Santander. Hasta el 14 de septiembre.

Por Javier Maderuelo en El País.