10 abril, 2013

Suecia amplía el museo Vasa por el éxito del navío hundido en 1628 y hoy restaurado

Imagen del museo dedicado al buque de 64 cañones, el más grande de su época en el Báltico

Como buque de guerra fue un fracaso vergonzoso, pero el turismo parece decidido a restituir su honor. El museo Vasa de Estocolmo, hogar de la pomposa nave del siglo XVII que se hundió en el puerto de la ciudad nada más comenzar su viaje inaugural en 1628, cierra estos días para terminar unas obras de ampliación destinadas a acomodar el centro a una afluencia de público inimaginable cuando se inauguró. El edificio se diseñó en los años ochenta para recibir a unos 600.000 visitantes anuales. Desde su apertura en 1990, las cifras han crecido de forma constante hasta superar 1.100.000 durante los últimos años, con las consiguientes colas de turistas esperando a la intemperie para contemplar el barco, paradójico símbolo de la grandeza de la Suecia imperial.

Industria cultural sostenible

Las obras, que comenzaron en septiembre de 2011 y cuentan con un presupuesto de más de doce millones de euros, han obligado a cerrar el museo desde el pasado 18 de marzo. El día uno de mayo, el Vasa reabre sus puertas con unos 1.600 metros cuadrados de nuevas superficies, donde se ubicarán la tienda del museo, una sala para exposiciones temporales y un espacio de recepción de grandes dimensiones, en el que los visitantes podrán esperar a cubierto. Gracias a la ampliación, la capacidad del centro aumenta en 400 personas hasta llegar a las 2.000, que además pagarán un poco más por conocer los secretos del buque. El precio de la entrada de adulto pasa de trece a quince euros, aproximadamente.

El proyecto también incluye la remodelación de unos 350 metros cuadrados ya existentes, con intervenciones como una nueva galería para contemplar la popa del buque. Lo firman los mismos arquitectos que diseñaron el edificio inicial, los suecos Göran Månsson y Marianne Dahlbäck, y contiene muchas referencias a la tradición arquitectura nacional. La fachada de la ampliación tiene un revestimiento de madera, tratada con técnicas típicas escandinavas en tonos rojizos y negros. Según los arquitectos, la elección de los colores es un guiño a las gamas cromáticas que se encuentran en los viejos barcos de madera, mientras que las formas y detalles del exterior del edificio buscan establecer un diálogo con los talleres de los muelles de Estocolmo y con los tiempos de gloria del Imperio sueco. Los espacios se llenan de luz a través de varias aberturas en el tejado de cobre, material clásico de las cubiertas nórdicas.

Una de las mayores atracciones del país

El Vasa es una de las mayores atracciones turísticas del país y el museo sueco más visitado por extranjeros, con una facturación que superó el año pasado los once millones de euros. Según un estudio realizado por la propia institución para conocer la procedencia de sus visitantes, los españoles se encuentran entre los grupos más numerosos, solo por detrás de Estados Unidos, Alemania y Rusia.

Por Erik Fau en ABC