17 diciembre, 2013

SOS por la momia egipcia hallada en un contenedor de basura

– La Fundación del Patrimonio francés abre una campaña de recaudación de fondos para sufragar su urgente restauración

webMOMIE-TA-ISET-DE-RUEIL-MALMAISON31318--644x250La Fundación del Patrimonio francés ha emprendido una campaña de recaudación de fondos para completar los 15.000 euros que requiere la urgente restauración de una momia aparecida en 2001 entre la basura en Rueil-Malmaison (Hauts-de-Seine).

Poco se sabe con certeza de cómo llegaron a Francia los restos de esta niña egipcia de cuatro años embalsamada hace más de 2.000 años y cuya momia fue hallada entre los escombros del suburbio parisino. «Una señora anónima se presentó preguntándonos en qué escombrera podía depositar su objeto. “Es una momia”, dijo. No sabíamos exactamente de qué se trataba, solo señaló que vaciaba su trastero», explica Jean-Louis Parichon, uno de los presentes entonces en el cuartel Guynemer, situado frente a varios contenedores de reciclaje.

«Vi inmediatamente que el objeto era extraordinario. Lo aparté. Después, una vez que pasó la fase de asombro, avisé al museo de la ciudad». Las reacciones de la decena de agentes presentes fueron muy diversas: incredulidad («¿no será falso?»), prudencia («¿no se trata de un muerto?»), sentido práctico («Hay que meterlo en eBay»). Los agentes llamaron a la momia «Toutencombrant 1er» (algo así como «granengorro primero»), señala la Fundación del Patrimonio francés, que ha iniciado una campaña de recaudación de fondos para restaurar la momia.

Una de las hipótesis más creíbles señala que la momia habría sido llevada a Francia desde Egipto por el general Noël Varin-Bey (1784-1863), un antiguo oficial de Napoleón que fundó en Gizeh una escuela de caballería y se convirtió en general de la Armada egipcia. A su regreso a Francia en 1857, se habría instalado en Rueil-Malmaison, llevándose consigo la momia.

Egiptólogos del museo del Louvre, entre ellos la célebre e Christiane Desroches-Noblecourt (1913-2011), examinaron el hallazgo. La momia, que mide 92,5 centímetros y se encuentra en buen estado, lleva inscrito el nombre de su joven propietaria: Ta-Iset («la de Isis», diosa protectora y salvadora de la mitología egipcia). En el sarcófago, de madera no policromada y de forma geométrica, solo resalta el rostro y la peluca. Data del final de la etapa de Ptolomeo o de los inicios de la época romana (siglo III antes de Cristo-siglo I después de Cristo).

El examen con un escáner en el hospital Bégin, en Saint-Mandé (Val de Marne), reveló que se trataba de una niña de unos cuatro años. La calidad de su momificación indica que debía pertenecer a la clase media de la sociedad egipcia.

webMOMIE-TA-ISET-DE-RUEIL-MALMAISON313191--146x220El Centro de investigación y restauración de los museos de Francia (C2RMF), en Versailles, está a cargo de la restauración de la momia que debe comenzar este diciembre. «El principal problema lo presentan los textiles y cartonajes que se han alterado. Los textiles que rodean el cuerpo se han debilitado, algunos vendajes se han deformado», señala el informe científico del C2RMF que pretende trabajar sobre el vendaje de la momia, consolidar los textiles, asegurar todos los elementos que amenazan con desprenderse y realizar una limpieza general. «Los restauradores textiles trabajan con agujas muy finas e hilos de seda casi invisibles», indica Laure Cadot, una de las tres restauradoras del C2RMF que se ocupará de Ta-Iset.

La restauración de la momia cuesta 15.450 euros, que en su mayor parte serán sufragados por las administraciones públicas (9.000 euros). El resto se pretende financiar mediante el mecenazgo popular impulsado por la Fundación del Patrimonio.

«Es la primera vez que abrimos una suscripción para una momia. No tengo duda de su éxito por ser un objeto con una historia tan curiosa», indica Marie Tozer, gerente de proyectos de la Fundación del Patrimonio.

Cuando finalice su restauración a finales de 2014, la momia será colocada en una sala específica del museo de Rueil. «Las momias son frágiles, las condiciones de conservación serán óptimas: con una humedad del 50% y una temperatura de entre 18 y 20 grados, con la deontología y el respeto debidos a los restos humanos», asegura Marie-Aude Picaud. Ta-Iset podrá reposar de nuevo en paz aunque al borde del Sena y no del Nilo.

 

por ABC.ES