10 agosto, 2010

Sevilla, la ‘corte ideada’ para Felipe V.

Una veintena de especialistas y profes

 

ores de varias universidades españolas y francesas ha estudiado el impacto artístico y económico,

así como las consecuencias sociológicas, que para la ciudad de Sevilla tuvo el traslado de la Familia Real y parte de la Corte de Felipe V, entre 1729 y 1733.

felipe_vEl profesor de la Universidad de Marsella Nicolás Morales ha dicho que este estudio es el primero que de manera multidisciplinar se ha hecho de aquella estancia real en Sevilla, que hasta ahora sólo había sido objeto de estudios parciales o a cargo de historiadores locales.

‘Sevilla y Corte. Las Artes y el Lustro Real (1729-1733)’ es el título con el que la Casa de Velázquez ha publicado las conclusiones de 24 profesores e investigadores, que en 2007 participaron en un congreso sobre este tema y entre los que se encuentran historiadores del Palacio de Versalles y profesores de las dos universidades sevillanas, la Hispalense y la Pablo de Olavide.

Según Nicolás Morales, el traslado de la Familia Real a Sevilla es “un acontecimiento insólito en la Historia de España” -sólo hubo un precedente de traslado de la Corte, a Valladolid- y convirtió la ciudad en una “corte ideal, pero ideada”, en alusión a la iniciativa de la Reina Isabel de Farnesio para apartar al monarca de Madrid y evitar la abdicación en su hijo Fernando (que tuvo con su primera esposa, María Luisa de Saboya).
Rey guerrero y santo

Morales aseguró que, además de curar al Rey, hipocondríaco, la Reina trató de preservar su imagen de “rey guerrero y santo”, por lo que la estancia se prolongó un lustro en el que fueron impulsadas instituciones sevillanas, como la Real Academia de Medicina, que el Rey apadrinó, y se modernizaron industrias como las Fábricas de Artillería y de Tabacos.

Músicos, pintores y otros artistas se establecieron esos cinco años de Sevilla, ciudad a la que, en palabras de Morales, “llevaron ideas nuevas, técnicas nuevas y un aire nuevo, una válvula nueva que fue como un anticipo de la Ilustración” y que supuso para la ciudad su entrada en la modernidad artística, ya que el impacto artístico fue la más notable consecuencia de esta Corte de cinco años.
Felipe V y las ‘escenas de cuadrilla’

En uno de los 24 trabajos reunidos en el volumen ‘Sevilla y Corte’, dedicado a la Maestranza de Sevilla, se deja constancia de cómo el propio Felipe V dibujó unas “escenas de cuadrilla” en la plaza sevillana.

El artículo aportado por el propio Nicolás Morales trata sobre la presencia de los músicos que acompañaron a la Familia Real en su estancia en Sevilla y de su producción artística en esos años, durante los cuales el Rey inauguró la iglesia de San Luis de los Franceses, uno de los modelos del barroco sevillano.

“La prohibición de representaciones teatrales, vigente en Sevilla durante la estancia de la Corte, hizo que las celebraciones teatrales o musicales se concentraran fundamentalmente en el Real Alcázar (residencia de la Familia Real)”, señala Morales en “Sevilla y Corte” para destacar el desarrollo de las artes en la ciudad, pese a las prohibiciones.

La presencia en la ciudad de pintores como Procaccini o Ranc, “con un prestigio ya asentado a nivel internacional en las demás Cortes europeas, constituye una novedad innegable en al escena artística sevillana, que vivió una singular renovación de la estética imperante, conectándola con las modas y los gustos más modernos de la Europa del siglo XVIII”, según Morales.

La presencia de la Corte convirtió también a Sevilla en “un foco de atracción para el comercio de arte en España”, mientras que la Reina incorporó a su colección obras de Murillo, y la suma de la tradición pictórica sevillana y “la atracción de artistas modernos” supo su, según Morales, “una regeneración sin precedentes de las artes sevillanas, tras un periodo de evidente decadencia”.

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