28 septiembre, 2010

Pobres esperando la sopa

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Laura Pais Belín

Localización: Museo de la Abadía de Monserrat.
Autor: Isidre Nonell.
Cronología: 1899
Técnica: Óleo sobre lienzo.

Nonell_Pobres_esperando_la_sopaA finales del siglo XIX, en la década de los años noventa, en determinadas regiones de España se había desarrollado una prometedora realidad cultural, esto había sido posible porque durante estos diez años se estaban asimilando todas las tendencias artísticas que se daban en el resto de Europa. Cataluña muy pronto se convirtió en uno de estos centros pioneros de cultura renovadora. Allí tuvo lugar una perfecta asimilación y adaptación de los movimientos de vanguardia, consiguiéndose por parte de toda una serie de artistas una reinterpretación artística llena de originalidad.

Barcelona en aquellos años de transición hacia un nuevo siglo vivía un increíble momento cultural, destacaba por ser una auténtica encrucijada de cambios y modernidad, un lugar donde se mezclaba la herencia aun del impresionismo, con los ecos de modernidad y quizá también los primeros aires de la vanguardia.
Un esplendor artístico que se hacía notar en el día a día de una ciudad bulliciosa que muy pronto se convirtió en la cuna de grandes y renovadores artistas. Fue también la ciudad y la época de las grandes tertulias, donde artistas e intelectuales se reunían no sólo para tratar temas de índole cultural e inquietudes artísticas, sino que eran círculos donde se trataban y discutían los graves problemas políticos y sociales del momento.

Entre todas estas tertulias sobresalía una, la Taberna de Els Quatre Gats, que de forma inmediata sería uno de los centros de vida cultural la de la Barcelona de finales de siglo, fue en esta taberna donde se discutían  todo tipo de alternativas y poco a poco se definieron los nuevos caminos que elegirían nuestros artistas. Un lugar de encuentro de pintores ya consagrados como Ramón Casas o Santiago Rusiñol, o la generación intermedia como Joaquín Mir e Isidre Nonell, pero a la que también se habían acercado los más jóvenes como Carles Casagemas o Pablo Picasso.
De entre este grupo de artistas destacaremos la figura de Isidre Nonell que pese a su corta vida artística, supo asimilar los nuevos aires renovadores que llegaban de Europa, y partiendo de ellos creó su propio credo artístico. Siempre difícil de clasificar, fue un artista incomprendido. Inquieto y fundamentalmente autodidacta. Se convirtió en el protagonista de una generación al pintar con una técnica vanguardista para poder crear una obra tan expresiva como dramática y sincera. Pero lo increíble fue que este estilo tan personal e íntimo que marcaría una época fue negativamente ignorado y valorado en su momento. Y realmente reconocido tiempo después de su prematura muerte.

Isidre Nonell, dibujante y pintor,  nace en 1873 en Barcelona en el seno de una familia perteneciente a la pequeña burguesía catalana. Desde pequeño le apasionaba el dibujo, al que tenía claro que quería dedicarse, pese a que su familia no lo veía con buenos ojos, pero terminó cediendo y pronto comenzó su formación artística. Estudió en varias academias conocidas de la época y después de varios intentos accedería a la Escuela de Bellas Artes de la Lonja de Barcelona, tenía 20 años y en esta época su pintura se enmarcaba dentro del estilo naturalista – impresionista. En estos inicios formará parte de la “Colla de safrá ”, un grupo de pintores que se les denominaba con esta expresión catalana que significaba la Cuadrilla del Azafrán, por la utilización de una paleta de colores que recuerdan a la tonalidad amarillenta rojiza del azafrán. Y aunque al principió se dedicó al paisaje muy pronto se dejó llevar por la elección de unas peculiares escenas urbanas ambientadas normalmente en patios interiores barceloneses.
Lo atrayente es que en su momento este tipo de escenas sólo las elegía él, y ya en sus paisajes de primera etapa sobresalían por su increíble interpretación de la luz y del cromatismo con el que conseguía una sobria intensidad lo que le hizo diferenciarse del resto de sus contemporáneos al igual que la elección de una temática atípica y diferente.

Pero será la estancia en el Balneario de Caldes de Boí lo que marcará el cambio decisivo en su posterior evolución artística. Era el verano de 1896 acompañado de otros dos amigos artistas se irá a trabajar al balneario y es cuando su pintura cambia por completo al crear  una serie de dibujos dedicados a los cretinos, personas del pueblo que padecían una enfermedad con deformaciones físicas. A partir de aquí no habrá vuelta atrás en su trayectoria pictórica, no sólo la temática cambia sino también su estilo que se encaminará hacia las cotas más altas de expresividad en el dibujo y la gran audacia técnica. Será en este verano cuando descubre y elije una nueva temática dedicada a las clases marginales, la llamada temática de los desheredados. Marcó una nueva orientación en su obra, a partir de ese momento Nonell se interesó por la gente marginal, enferma, mujeres gitanas y gentes de baja condición social en actitudes normalmente de tristezas y ambientes llenos de una melancolía silenciosa.

Otra influencia importante para el artista sería su estancia en Paris, aunque no llegó a tener éxito, fue una estancia fructífera e intensa, porque fue en Paris donde comprendió realmente la dirección y el sentido de la modernidad artística del momento. Se interesó por la pintura simbolista, pero realmente se acercó a los impresionistas, y especialmente se sintió atraído por la audacia de la obra de Monet. Pero quizá lo más interesante es que fue en esta época cuando fijaría su interés por la figura y afianzó su predilección por los personajes marginados y anónimos. Y con esta visión de renovadas influencias volvería a España, pero su arte sería excesivamente renovado para una escena pictórica que aunque abierta a la novedad era diferente.

La nueva orientación de su pintura dedicada a escenas de un mundo desfavorecido y marginal  al principio las desarrollaba sólo en dibujos y eran publicadas en el periódico de la Vanguardia desde 1894 pero será a finales de la década cuando los llevará al lienzo. Este es el caso de la obra “Esperando la sopa”, creada en el año 1899.
Una obra en la que podemos ver todas las características del artista, la composición está creada a partir de las figuras, ya que el genio catalán era capaz de configurar la imagen como si fuera un friso con figuras claramente recortadas, con escaso movimiento, colocadas de forma sucesiva. Consiguiendo la expresividad a través del trazo rotundo y negro que remarca cada una de los individuos anónimos de la escena configurados  a través del color. Porque Nonell era capaz de crear el volumen simplemente a través de la pincelada enérgica, que tiene una función constructiva, ya que esta pincelada consigue destacar a las figuras de un fondo figurativamente abstracto construido por una acumulación de materia pictórica que casi parece mostrar la textura rugosa del muro del fondo. En cuanto al cromatismo destaca la utilización del negro para resaltar las figuras pero siempre mantiene ciertos tonos típicos del  inicio de su carrera como los anaranjados, ocres o amarillos.

Pero si hay algo que sobresale en la obra es la intención, no hay una implicación de reivindicación o denuncia social, ni consideración de tipo moral. Es la representación de la cruda y simple realidad pero con todas sus posibilidades expresivas. El pintor representa en toda su crudeza la cola de indigentes esperando el reparto de la sopa de caridad, esta crudeza se remarca porque los personajes carecen de individualidad, sus rostros a penas son pequeños destellos expresivos que sobresalen de sus tristes ropajes mostrando una imagen desoladora, que nos impacta y conmueve.

Utiliza toda su maestría para centrarse en la figura, es su punto de partida y referente  para construir el lienzo. Intenta que desaparezcan de la composición los elementos tradicionales como la perspectiva y la profundidad. Lo que hace es buscar la capacidad expresiva a través de una gran densidad pictórica de la materia pero con motivos que destacan por su sobriedad. Y todo ello ejecutado con gran rapidez, soltura y libertad.
Los personajes están tratados con una técnica realmente expresionista, a través de gruesas pinceladas que modelan la figura. A lo que une empastes densos del óleo y a partir de ellos crea formas sólidas y potentes. Los protagonistas aparecen representados en actitudes pasivas, encerrados en si mismos, con la cabeza y los ojos bajos, como víctimas silenciosas, que con su fuerza expresiva llegan directamente al espectador.

Nonell era un artista joven y prolífero que nunca abandonó su estilo aunque no fuese comprendido por el público y pocas veces por la crítica. Lo malo es que la muerte le sorprendió a los 38 años víctima de unas fiebres tifoideas. Su obra y su estilo siempre novedoso estaba naciendo y ni siquiera habían madurado, y realmente viendo lo avanzado de su técnica seguramente que sobrepasaría todas las expectativas de su época.  Inclasificable en su momento, claramente individualista; satírico y mordaz en sus dibujos y pintor de lo horrible. Fue rotundo en su elección pictórica y por ello incomprendido. Rechazó cualquier imposición artística y por ello perdería el reconocimiento merecido que con creces consiguió tras su muerte convirtiéndose en uno de las mayores y originales aportaciones del arte español del siglo XX.