27 marzo, 2013

Paul Klee, maestro de brujos

Óleo 'Flor tropical' (1920), de Paul Klee

Óleo ‘Flor tropical’ (1920), de Paul Klee

Color, ritmo, naturaleza, construcción y movimiento. Sobre estos cinco temas, Paul Klee (Berna, 1879-Tesino,1940) desplegó su creación artística y las enseñanzas que durante una década impartió en la Bauhaus. Considerado un artista mágico, un maestro al que le importaba mostrar el proceso más que el resultado, su legado pedagógico vertebra la exposición Paul Klee. Maestro de la Bauhausque hasta el 30 de junio se puede ver en la sede madrileña de la Fundación Juan March (Castelló, 77).

El llamado legado pedagógico de Klee está formado por 4.000 páginas manuscritas en las que el artista suizo resume sus diez años de profesor en la Bauhaus. Son reflexiones e investigaciones en torno a la forma pictórica, las estructuras de la naturaleza, las configuraciones plásticas, el ritmo y el color. A modo de testimonios de ese legado, se exponen 136 obras entre pinturas, dibujos y acuarelas firmadas entre 1899 y 1940, prestadas por el Zentrum Paul Klee (Berna) y museos y colecciones particulares de Suiza, Alemania, Francia, Estados Unidos y España.

"Aportaciones a una teoría de la forma pictórica"

“Aportaciones a una teoría de la forma pictórica”

Aunque esta es la segunda exposición que la Fundación Juan March (la novena en España) dedica a Klee, nunca antes se había investigado a fondo en su concepción teórica sobre el arte, un concepto que él mismo derivaba al campo de la investigación. Manuel Fontán, director de exposiciones de la fundación, recuerda la frase con la que Klee dada por concluidas sus clases. “Les he mostrado un camino. Personalmente, he seguido otro”.

Dejando expresamente de lado el fetichismo, la exposición incluye retazos del mundo en el que se movió el artista. Amante por igual de la poesía, las matemáticas y las ciencias, a Klee le gustaba estar rodeado de sus herbarios, sus fotografías y cuadernos de dibujo.

Javier Gomá, director de la fundación, asegura que la exposición muestra las afinidades de Klee con Leonardo da Vinci en su amor por la belleza, en el perfume melancólico de su obra y su idéntico afán investigador. “Sus herbarios le sirven para dar auténticas lecciones de anatomía. Como Leonardo, buscaba la belleza perfecta en una irrealidad bañada de melancolía. Es un artista de artistas”.

Por Ángeles García de El País.