29 junio, 2015

Nacio en Córdoba y es uno de los grandes maestros de la historia

65b63a8e9b88f15b8db2a28581347f65

Era un tiempo luminoso y de luna creciente cuando apareció en el escenario humano Ibn Rushd–Averroes, hombre de inmensos registros y faro de la humanidad por sus dotes de integración y concordia, iluminando el siglo XII de una manera inusual con su generosa contribución al conocimiento en la entonces Al-Ándalus, una factoría de sabios a pleno rendimiento. Averroes demostraría en la noche solitaria de la ignorancia que a pesar de las sombras innumerables que atenazaban al ser humano era posible tender puentes estables entre los mundos cristiano y musulmán, o lo que es lo mismo, entre los unos y los otros.

lbn Rushd aparece en la luz en una de las capitales del mundo, Córdoba, en el año 1126, a punto del apogeo almohade. Su prestigio y sabiduría son la carta de presentación que le abre todas las puertas. Nombrado cadí –máximo referente moral en el mundo musulmán–, Averroes es una de las grandes cabezas pensantes de la Edad Media. Médico, teólogo, astrónomo, filósofo, etc., sus comentarios a Aristóteles fueron decisivos para que la oscura noche medieval no se llevara el legado de uno de los más grandes pensadores de la historia.

El estudio de los textos aristotélicos del filósofo andalusí revoluciona el panorama cultural no sólo del mundo árabe, sino de la entera Europa. Averroes integra la cultura clásica grecolatina “cocinada” durante la Edad Media en el mundo árabe, más tarde precursora del Renacimiento. El pensamiento aristotélico es sumergido hasta desaparecer en la noche oscura del medievo, no pasa directamente a Europa, sino que se recicla primero en el mundo árabe. El Aristóteles que llega al Renacimiento está ya enriquecido por Averroes .
La obra de Aristóteles llega a Tomás de Aquino, filósofo sobre el que se asienta gran parte del pensamiento occidental, a través de Averroes

El posiblemente más importante de los filósofos árabes efectuó numerosos comentarios a los textos de Aristóteles que incidieron de forma determinante en la filosofía escolástica. La obra de Aristóteles llega a Tomás de Aquino, filósofo sobre el que se asienta gran parte del pensamiento occidental, a través de Averroes. Occidente tiene sus fundamentos en la cultura grecolatina y el cristianismo, simbiosis que Tomás de Aquino elabora de manera magistral. Averroes es clave en ese proceso de transmisión.
La noética de Averroes parte de la distinción aristotélica entre dos intelectos, el nous pathetikós (intelecto receptivo) y el nous poietikós (intelecto agente), que desvincula claramente la reflexión filosófica de la especulación mítica o política. Una última frontera hostil a la exploración cae ante el empuje de esta preclara mente.

Un cuerdo entre los cuerdos

En el siglo XII, el Primer Mundo estaba entre los ríos Tajo y Senegal. La ciencia y cultura se elaboraban entre el Magreb y Al-Ándalus. Tanto el Magreb como Al-Ándalus, estaban dibujados en la parte de arriba de los mapas, el resto de Europa estaba en la parte inferior de la cartografía de la época, según la visión endocentrista del Islam de aquel entonces que priorizaba el mundo culto sobre el bárbaro. Eran contados los monasterios cristianos al norte del Loira que guardaban prudentemente ante el oscurantismo imperante incunables y pliegos con conocimientos extraños y de inalcanzable comprensión para el común de los mortales.

El racionalismo islámico se forjó en el debate con el dogmatismo de los defensores del principio de autoridad, los rancios y apolillados alfaquíes y su basamento en la interpretación estricta del Corán, lo cual en más de una ocasión pervertía conclusiones que expuestas de manera más sencilla podrían haber sido más digeribles para los legos. Averroes era de digestión ligera y sin vericuetos. En aquel tiempo, las polémicas de carácter teológico siempre se desarrollaron en términos dialécticos, lo cual en la disciplina filosófica de la tradición islámica, el kalam; era una garantía evolutiva del pensamiento.

Como otros ilustres españoles de la historia, Averroes sufrió persecución, acabando sus días en la pura contemplación de los verdes pastos del norte magrebí

Este cuerdo entre los cuerdos, especie aparentemente siempre a punto de extinción pero incombustible ante los embates del oscurantismo e inasequible al desaliento, en su famosa obra Refutación de la refutación (Tahafut al-tahafut) defiende la filosofía aristotélica frente a las afirmaciones de Al-Ghazali, teólogo y místico persa, que escribió El resurgimiento de las ciencias religiosas que es considerada como la obra más importante de la espiritualidad islámica después del Corán. Ante la evolución científica y tranquila del pensamiento humanista y de larga proyección de Averroes, el iranio alega que la filosofía estaría en contradicción con la religión y sería por lo tanto una afrenta a las enseñanzas del Islam, lo cual lógicamente crea un debate que hasta las puertas del presente sigue vivo y coleando con su secuela de enfrentamientos y violencia extrema, muchas veces azuzados por intereses ajenos a la órbita de los estrictamente interesados.

Pero Averroes no solo aporta avanzadas obras que catapultan el pensamiento griego allá donde lo oscuro lleva instalado siglos, El Kulliyyat, otro formidable tratado de medicina que fue legado por este grande a la humanidad, fue concebido como un manual de ideas básicas y generales de medicina que sirviera como iniciación a quien se acercara a esta disciplina, al tiempo que para refrescar ideas a quien ya estuviera en camino. Reunía lo más importante que los médicos griegos y árabes que le precedieron hubieran aportado. El libro original, que fue traducido al latín en el siglo XIII con el título de Colliget, era una obra de bellísima factura con escritura policroma e imágenes explicitas de intervenciones quirúrgicas, que tuvo un importante influjo en el Medievo y en el Renacimiento.

Y llegaron los fanáticos

La ola de fanatismo integrista que invadió Al-Ándalus tras la conquista almohade hizo que el frágil cuerpo del sabio Averroes acabara desterrado en Lucena, cerca de Córdoba. Sus obras fueron prohibidas y algunos de sus discípulos hubieron de ingerir en público parte de la magna obra del sabio so pena de perder las entendederas. Meses antes de su muerte, no obstante, fue reivindicado desde la corte de Marruecos. Buena parte de sus obras de lógica y metafísica se han perdido definitivamente como consecuencia de la arbitrariedad de la censura y la miopía de los que alentaban una vuelta a la Edad de Piedra del conocimiento. Gran parte de su obra ha podido sobrevivir a través de traducciones en hebreo y latín, pues los originales en árabe acabaron pasto de las llamas. Se ve que al rigorismo islámico como a otros credos religiosos y políticos les gustaba el vaciado mental de la muchedumbre, ya fuera este con carácter profiláctico o a base de enormes columnas de humo.

Como otros ilustres españoles de la historia, Averroes sufrió persecución, acabando sus días en la pura contemplación de los verdes pastos del norte magrebí. Otro de los nuestros que por su significación critica tuvo que huir de la poda de los “guardianes de la verdad”. Averroes habría sido lapidado por lenguaraz de no tener la enorme cantidad de amigos que intercedieron por él.
Que nos quede en esa parte de la memoria no expoliada el mensaje de un hombre digno y entero ante las hordas del miedo.

Por Alvaro Van Den Brule para El Confidencial