14 febrero, 2013

Museo Cerralbo

El Museo Cerralbo es una casa histórica referente del gusto y del coleccionismo español en las
últimas décadas del siglo XIX. Conserva la esencia de la época en la que nació bajo el auspicio de Don Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo, siendo testimonio de la forma de vida de la alta sociedad madrileña.
Gracias al legado testamentario del Marqués, actualmente el palacete de Cerralbo es un museo de titularidad estatal y gestión directa del Ministerio de Cultura, dependiente de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales. El Museo consta de 31 estancias distribuidas entre la planta Entresuelo, Principal y el Jardín.

El Marqués de Cerralbo

Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo (1845-1922), desciende de un aristocrático linaje cuyo origen se remonta al siglo XIII, y está emparentado con la Casa de Alba, la Casa de Osuna y la de Medinaceli.
Coleccionista desde su juventud, viaja con su familia por España y Europa tomando apuntes en museos y galerías, y adquiriendo objetos artísticos para acrecentar su colección, con el afán altruista de construir un futuro museo, al modo de las galerías italianas.

Personaje inquieto y de espíritu humanista, se propone en su vida un gran número de tareas: político, defensor acérrimo de los ideales más tradicionalistas -no en vano fue líder de la vertiente carlista y representante del exiliado Borbón en nuestro país-, y reconocido arqueólogo que potenció métodos modernos de documentación, como la fotografía de campo. Cabe destacar que su enorme prestigio en este terreno hace que el Ministro de Instrucción Pública del momento invite al Marqués a participar en el debate del Senado sobre el proyecto de la Ley de Excavaciones de 1911, primera regulación sobre esta materia en España. Su trabajo y entusiasmo se ven recompensados con premios, así como numerosos nombramientos y honores.

El Marqués fallece el 27 de agosto de 1922 en su palacio de la calle Ventura Rodríguez, donando todos los hallazgos arqueológicos y paleontológicos al Museo Arqueológico Nacional y al Museo Nacional de Ciencias Naturales y creando, también por disposición testamentaria, el futuro Museo Cerralbo, constituido por la vivienda y las colecciones artísticas que reúne a lo largo de su vida.

El Palacio del marqués de Cerralbo

La acumulación de objetos en los salones de la casa que el marqués de Cerralbo habita en la calle Pizarro desde su matrimonio, le impulsan a construir un “hotel particulier”, muy del gusto de la época. Se terminó en 1893 en el entonces moderno barrio de Argüelles, donde la aristocracia y la burguesía eligen levantar sus viviendas.

El edificio es un palacete con jardín que consta de cuatro plantas distribuidas en sótano, entresuelo, principal y buhardillas. Fue concebido con la doble finalidad de vivienda y museo, donde albergar las obras de arte adquiridas por los marqueses de Cerralbo y sus hijos durante los numerosos viajes que realizaron por España y Europa.
Siguiendo las pautas de los hoteles franceses de la época, la articulación interior se desarrolla en torno a un patio central. Las estancias se distribuían según el criterio decimonónico, por un lado las habitaciones privadas en la planta entresuelo; y por otro, salas y salones de recepción en la planta principal.

En el semisótano y buhardilla se ubicaban los espacios destinados a servicio doméstico como cocinas, despensas, cocheras, guadarnés, etc.

Las colecciones se distribuían por el Gran Portal, Escalera de Honor y el Piso Principal y en sus salones se exhibe una enorme variedad de objetos que van desde la pintura europea de los siglos XVI al XIX, esculturas, dibujos, estampas, monedas, medallas, objetos arqueológicos, armas y armaduras, hasta una amplia representación de las artes decorativas de toda época y estilo: relojes, lámparas, joyas, cerámicas, muebles, alfombras y tapices.

Historia de la Institución

El Marqués quiso donar a la nación española su patrimonio instituyendo el Museo Cerralbo, con el fin de que sus colecciones “perduren siempre reunidas y sirvan para el estudio de los aficionados a la ciencia y al arte (…) tal y como se hallan establecidas y colocadas por mí, sin que jamás se trastoquen ni por ningún concepto, autoridad o Ley se trasladen de lugar, se cambien objetos ni se vendan”. El Estado aceptó el legado testamentario por Reales Órdenes de 10 de abril y 24 de septiembre de 1924. El Marqués condicionó su donación a la creación de una Fundación a la que dota de capital y fines propios. Para cumplir su voluntad testamentaria su Patronato se constituye como tal por Orden Ministerial del 22 de marzo de 1934. Los fines de la citada Fundación serán velar porque las colecciones no se disgreguen ni enajenen y permanezcan reunidas en su sede de Ventura Rodríguez, así como colaborar en la custodia, exhibición y mejora del patrimonio que el Estado heredó del Marqués y conceder premios para artistas y colaborar en la realización de actividades educativas y culturales, con el fin de dar a conocer las colecciones, el Museo y la figura del Marqués.

Su hija política, Amelia, marquesa de Villa-Huerta, que pasa los últimos años de su vida luchando para que el Estado regularice la aceptación del legado testamentario, decide seguir los pasos del Marqués y legar también al Museo las diversas obras de arte procedentes de las residencias de la familia.
El primer director del Museo fue Juan Cabré Aguiló, estrecho colaborador del Marqués, y elegido por él mismo para el cargo. Su labor principal, y de gran importancia, fue el inventario que comenzó de los objetos del palacio. Los interiores del mismo se mantienen prácticamente inalterados hasta la Guerra Civil, cuando decide trasladar las pinturas, las piezas decorativas y el mobiliario a los sótanos y Entresuelo, a causa del acoso al que se ve sometida la capital.

En 1939, bajo nueva dirección, se empieza a rehacer el montaje del palacio-museo, además de solventar los daños materiales que se habían producido durante la guerra. Se comienza una reforma que supone grandes cambios en la reconstrucción de algunas habitaciones, siguiendo los criterios museográficos del momento y el gusto de los años cuarenta.

En los años 60, Chueca Goitia es el responsable de la desaparición de una serie de estancias de la planta sótano para dotar al Museo de una sala de exposiciones temporales y de un salón de actos. Como consecuencia, la original disposición de las colecciones, planteadas como una exposición de conjuntos armónicos, es trastocada a favor de la didáctica y la adecuada apreciación de las obras.

En la década de los noventa se llevan a cabo dos importantes campañas de restauración: el
Gabinete Oriental, y el Salón Chaflán y Salón de Baile. Además se inicia el trabajo de documentación para la interpretación de los inventarios de Cabré.

En el año 2000 comienza la intervención de la recuperación de espacios, apoyada en la información suministrada por los inventarios de Cabré. Gracias a esta información interpretada históricamente, el apoyo de la documentación fotográfica del archivo del Museo y el estudio de las tendencias decorativas decimonónicas, se ha empezado a intervenir en algunas de las salas del Museo devolviéndoles el aspecto que presentaban a comienzos del siglo XX. Por otra parte se ha acometido la creación de nuevos espacios públicos. En este momento de reapertura se sigue trabajando en la recuperación de espacios, concretamente en el Templete del Jardín y en el Salón Estufa del Piso Principal, así como intervenciones de conservación y restauración en las fachadas del edificio.

Breve recorrido por la exposición permanente

El conjunto fue considerado como una de las colecciones privadas más importantes del país y, sin duda, la más completa de su tiempo. Sorprende la diversidad de objetos, pintura europea de los siglos XVI al XIX, esculturas, dibujos, estampas, monedas, medallas, objetos arqueológicos, armas y armaduras, además de una amplia representación de las artes decorativas de toda época y estilo –relojes, lámparas, joyas, cerámicas, muebles, alfombras, tapices – que, junto a los fondos bibliográficos y documentales antiguos, componen un total de más de 50.000 objetos.

El Recorrido

Al Gran Portal del palacio se accede por las enormes puertas que, en vida de los marqueses, permitían la entrada y salida de carruajes. La pequeña escalera de la derecha conduce al Salón de Actos que, en la planta semisótano, ocupa el espacio donde antiguamente se situaba el guadarnés, comunicado con las cocheras y las caballerizas, hoy transformadas en almacenes de fondos de reserva.

El Piso Entresuelo albergaba las habitaciones privadas de los marqueses de Cerralbo y sus hijos, Antonio y Amelia del Valle, marqueses de Villa-Huerta. En ellas transcurría la vida diaria y se recibía a parientes y amigos íntimos. El propio uso doméstico, y las circunstancias históricas y familiares, provocaron sucesivas transformaciones; la más importante se efectuó en la década de 1940 convirtiéndose alcobas y corredores en galerías de pintura, ahora utilizadas como Área de Acogida y Taquilla y Sala de Exposiciones Temporales.

Al lado de la Taquilla se encuentra la Sala de Video, donde se puede ver el documental “De Palacio a Museo” como un primer acercamiento a la figura del marqués de Cerralbo, a su familia y al Palacio (Se puede ver en el Canal MCU, así como en la web de Museo).

El Recibimiento y la Galería del ala de verano conducen al Jardín. El recorrido continúa con una sucesión de estancias comunicadas entre sí: el Salón Rojo, despacho donde el Marqués atendía a administradores y proveedores; el Salón Amarillo, utilizado como comedor en época estival que conserva en sus paredes el papel original, presidido por el retrato del abuelo del fundador del museo, obra de Vicente López o de su hijo Bernardo; la Salita Rosa, gabinete de verano de la marquesa de Villa-Huerta, al que se abre el sobrio Dormitorio del Marqués en su viudedad y, por último, el Pasillo, actualmente con recuerdos carlistas.

Continúa la visita hacia la Escalera de Honor con una balaustrada y peldaños de mármol en los primeros tramos, y una barandilla en hierro forjado procedente del palacio de Las Salesas de la reina Bárbara de Braganza, actual Palacio de Justicia de Madrid. Dos lienzos trapezoidales conmemoran episodios históricos en los que intervinieron los antecesores del fundador del Museo.

El eje decorativo de esta estancia monumental es el escudo de armas del marqués de Cerralbo, con los emblemas de los Pacheco, y de la familia de su esposa, doña Inocencia Serrano, flanqueado por dos tapices de armas, elaborados durante el siglo XVII en Bruselas y Pastrana. Destaca también la obra de Santo Domingo en Soriano, pintada por Antonio de Pereda en torno a 1655.

El primer descansillo da acceso al ala de invierno, donde se encuentran el Recibimiento y la
Capilla, y el Salón de Confianza, salón de recibir del piso de dirio en el que se ubican algunos de los objetos decorativos más llamativos de la casa. Está comunicado con el Salón Comedor de diario y el Salón de Música, denominado en el antiguo inventario de la casa Cuarto del Mirador, por el cerramiento acristalado de su balcón, donde la marquesa de Villa-Huerta realizaba sus prácticas de piano.

La segunda planta del palacio, denominada Noble o Principal por su ubicación privilegiada en cuanto a altura y vistas, se utilizaba con motivo de las grandes reuniones sociales tan habituales en la aristocracia del XIX. Más suntuosa y artística, refleja en su distribución la mentalidad decimonónica en la que prima la apariencia frente a la comodidad.

En la Armería se exhiben más de cuatrocientas piezas entre panoplias, armas y armaduras, dispuestas al modo de las salas de armas medievales. La decoración neoárabe de los paramentos y los objetos reunidos en la Sala Árabe, procedentes de Japón, Filipinas, Marruecos y Nueva Zelanda, son consecuencia del gusto por lo exótico que provoca el Romanticismo europeo; mientras que el Salón Estufa termina convirtiéndose en un gabinete donde mostrar la colección de arqueología.

A continuación el Pasillo de Dibujos, antiguamente comunicado con la cocina del sótano a través de la escalera interior, permitía el acceso de los sirvientes para atender el comedor. Está decorado con obras de artistas italianos, franceses y españoles, entre las que destaca Coche barato y tapado de Goya.

Como antesalas del Comedor de Gala encontramos la Sala de las Columnitas y el Salón Vestuario, espacios de reunión para los caballeros, mientras que la Salita Imperio, era lugar de encuentro y confidencias de las damas. El Comedor de Gala, con una mesa en madera de caoba y nogal para veinticuatro comensales, acogió a políticos, literatos y personajes influyentes de la sociedad finisecular. En las paredes se contempla abundante pintura naturalista, bodegones y floreros de los siglos XVII al XIX, realizados por Juan Fernández el Labrador, Giuseppe Recco y Cristoforo Munari, entre otros. No faltan en el palacio lugares como el Salón Billar para la práctica del ejercicio favorito de los caballeros del siglo XIX, y el Salón Chaflán, con una sillería estilo Regencia dispuesta en grupos de conversación, vestido con pinturas murales de Soriano Fort y Juderías Caballero, dos jóvenes artistas bajo el mecenazgo del Marqués.

El Despacho y la Biblioteca constituyen las estancias más estrechamente vinculadas a la figura del marqués de Cerralbo como hombre de ciencias y letras. En ellas se percibe su personalidad, marcada por una intensa actividad política y por su curiosidad científica e intelectual. La Biblioteca histórica alberga siete mil volúmenes de variadas materias como Numismática, Arqueología, Historia, Geografía, Literatura, Religión, Derecho y Política, así como monografías de viajes y manuscritos.

En las Galerías se hallan reunidas las obras pictóricas más importantes de toda la colección,
retratos de antepasados, grandes cuadros de temática religiosa de El Greco, Zurbarán y Alonso Cano, junto a otros de formato más reducido como La vista de Portugalete de Luis Paret. Están decoradas con lámparas de cristal francés y veneciano, mobiliario y porcelanas de los siglos XVIII y XIX.

Y por último el Salón de Baile, que cuenta con una tribuna para los músicos en el nivel superior.
Para conseguir una óptima acústica los muros fueron revestidos con sedas, paneles de ágata y mármol, estucos y numerosos espejos venecianos donde se reflejan alegorías de la danza y la música pintadas por Juderías Caballero. Preside la sala, donde tantos bailes, fiestas y veladas literarias se realizaron, el monumental reloj misterioso francés, construido por el relojero Farcot y el fundidor Barbedienne.

Fuentes: El texto anterior pertenece íntegramente al folleto explicativo editado por el Museo Cerralbo y el Ministerio de Cultura en el momento de su reapertura, fechada el 13.12.2010.
http://va.museocerralbo.mcu.es/web/docs/informacion/prensa/dossier-reapertura.pdf

• OTROS DATOS DE INTERES

Dirección: Calle Ventura Rodríguez, 17- 28008 Madrid
Tfno.: 91 547 36 46/47 Fax: 91 559 11 71
Coordenadas.- N 40º25’30’’- W 03º42’50’’.
comunicación.cerralbo@mcu.es
http://museocerralbo.mcu.es
Enlaces de interés e información adicional:

Web del museo: http://museocerralbo.mcu.es/web/varios/visitaVirtual.html
Folleto del museo: http://museocerralbo.mcu.es/web/docs/informacion/folleto-museo.pdf
Programa de TVE dedicado al museo: http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-aventura-del-saber/aventura-del-saber-museo-cerralbo/1305785/