29 septiembre, 2014

Miguel Zugaza, el pichichi del Bosco

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La diferencia entre un gran gestor de museos y uno lamentable, en España-2014, está en que los primeros ganan todos los partidos fuera de casa. A Miguel Zugaza se le recuerdan pocas derrotas en campo ajeno. Las más sonadas son la goleada que el Museo Reina Sofía le asestó con Guernica y el golazo en propia meta de Manuela Mena con El Coloso. A pesar de estos dos baches, el Museo Nacional del Prado ha logrado mantenerse en lo alto de la tabla y con mucha ventaja sobre el resto, gracias al instinto de gol de su director.

Esta semana ha ejecutado una de las chilenas más espectaculares que se han visto en los campos culturales. Eligió el programa Las mañanas, de Radio Nacional, y trató de amainar la alarma desatada durante varias semanas de tormenta con la publicación de los catastróficos balances económicos anuales de su museo (con 6 millones de pérdidas), los del Thyssen (con 5 millones de pérdidas) y el S.O.S lanzado desde el Reina Sofía. Por no mencionar la quiebra técnica de los museos estatales.

El director del Museo Nacional del Prado da la cara por el ‘micromecenazgo’ de Lassalle y ata las pinturas del Bosco y el resto de Patrimonio Nacional

Un gol por toda la escuadra, que vale su peso en oro: “He comentado muchas veces con el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, que, cuando se haga una ley entera sobre mecenazgo, no solo cultural sino sobre el mecenazgo en general, tiene que ser una buena ley, y para eso hay que encontrar el momento. Si no es el momento ahora, creo que es mejor esperar a que se produzcan las condiciones para hacerlo”, declaró en los micrófonos del programa de la emisora estatal y la grada del antiguo Ministerio de Cultura y actual Secretaría de Estado de Cultura gritó: “¡GOOOOOOOOOOOL!”.

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Justo en la peor semana de la carrera política de José María Lassalle, cuando el mundo de la cultura se ha unido para decirle que se retire, porque no defiende los intereses del sector al que representa. Las entidades de gestión de derechos de autor piden a la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría que resuelva ella la Ley de Propiedad Intelectual, después de que el Tribunal Supremo, como adelantó este periódico, haya dejado en suspenso la parte más sensible de la reforma que Lassalle hizo suya: la compensación por copia privada.

El mecenazgo se queda en “micro”

La misma semana en la que director del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), Miguel Ángel Recio (ex gerente del Museo Thyssen), aseguraba –hablando de goles en propia meta…- que “no habrá Ley de Mecenazgo” en esta legislatura. Tortazo en casa contra la otra gran apuesta legislativa de Lassalle. Dos golpes mortales en menos de siete días. Pero eso sí, aclaraba Recio, la reforma fiscal incorporará las ventajas del micromecenazgo…
La reforma fiscal permitirá desgravaciones particulares para inversiones a partir de 150 euros, en un país con el 24,5% de paro

Es decir, que si usted quiere invertir en una institución cultural (sólo podrá hacerlo en BNE, Prado, Reina Sofía) con una donación a partir de 150 euros, podrá desgravarse hasta el 80% de esa aportación. Y así resolvemos la retirada en masa de las ayudas públicas a la cultura que ha ejecutado el Gobierno en estos tres años. Planazo.

Zugaza, el más inteligente de la Liga, estaba ahí para defender las donaciones de una población empobrecida y sin capacidad de gasto: “En la reforma fiscal van a ir apareciendo unas novedades que van a ser muy interesantes para el desarrollo del mecenazgo cultural y, concretamente, en el tema de los micromecenazgos. No sé cómo se plasmará, pero es muy importante para nosotros”, explicó en Radio Nacional. Y de nuevo la grada: “¡GOOOOOOOOOOOOOL!”.

“El tema de los micromecenazgos”, que dice el director, es posible que para un museo con 27.000 afiliados con cuota pueda suponer, como añadió, “un trampolín fantástico para seguir creciendo en esa dirección de muchas pequeñas aportaciones, que hacen finalmente una gran aportación”. Todo suena a chiste. Precisamente, el año pasado el 53% de los visitantes del Prado (1.228.136) accedieron gratuitamente. Este dato confirma la situación precaria de la población, con una tasa de paro del 24,5% (más de cinco millones y medio de parados) y más de un 10% de los hogares con todos los miembros sin trabajo.

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Lejos de la realidad

La hipótesis es tan grotesca que basta con mirar la mayor subida de afiliados a los Amigos del Prado, en 2011. Ese año Zugaza determinó que la entrada del museo para los mayores de 65 años dejaría de ser gratuita a costar un 50% de su precio. ¿Qué ocurrió? Que la modalidad “senior” de Amigos se disparó: con una donación de 60 euros el acceso es gratuito a la colección y temporales (además de actividades exclusivas y pases preferentes). Es decir, el afiliado busca el ahorro.

Gemma Muñoz, adjunta a la secretaría general de los Amigos, reconocía a este periódico que es importante que el incentivo fiscal crezca “para atraer a más amigos”. Lo que no parece acorde a la situación del país es que crezca a partir de una inversión de 150 euros.

El sector cultural pide la reforma de la Ley de Mecenazgo para ayudar a sus productores después de la retirada de los fondos públicos a instituciones y proyectos

“España necesita una nueva Ley de Mecenazgo ya, porque necesita ayudar a sus productores”. Las comillas son de Rosina Gómez Baeza, cuyo papel papel protagonista en el desarrollo del arte contemporáneo durante estas tres décadas democráticas es innegable. El director del Prado también lo creía así a principios de 2013 -como explicó a este periódico-, y esperaba de la reforma de la Ley de Mecenazgo algo más que la calderilla: “El Estado debe premiar a quien aporta algo al mantenimiento de las instituciones públicas. Quien aporte a una universidad, a un museo, a un centro de investigación público debe tener un premio mayor”. Es decir, que las fundaciones privadas no tengan las mismas ventajas fiscales.

Todo por El Bosco

En la misma entrevista radiofónica, Miguel Zugaza aclaraba tajante que nunca había tenido dudas sobre el lugar en el que deben estar El jardín de las delicias y La mesa de los siete pecados capitales, del Bosco, así como El descendimiento de la cruz, de Van der Weyden, y El lavatorio, de Tintoretto. Como El Confidencial informó, Patrimonio Nacional reclamó todas estas piezas, que están en cesión temporal en El Prado. Es decir, micromecenazgo “muy interensate” y me quedo con El Bosco.
José Luis Díez, director del Museo de Colecciones Reales. (EC)José Luis Díez, director del Museo de Colecciones Reales. (EC)

“Son obras que pertenecen o pertenecieron a Patrimonio Nacional, pero que llevan ya desde antes de la Guerra en el Prado y se han consolidado en el Prado. No solo por estar tanto tiempo sino por haber encontrado el mejor contexto para expresar lo mejor de estas obras capitales del arte”, explicó en directo Zugaza, que ya tenía el sí días atrás de José Ignacio Wert. Zanjó que no se moverían de su sitio… al menos mientras él sea ministro de Educación, Cultura y Deporte.

El único que todavía no ha dado la cara ni explicado las causas de este conflicto capital es su responsable, José Luis Díez, director del Museo de las Colecciones Reales de Patrimonio

Así, las autoridades decretaban el marcador, a favor del pichichi: Zugaza, 1 – José Luis Díez, 0. El nombramiento de José Luis Díez como director del nuevo Museo de las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional, convirtió al ex conservador del Prado en el nuevo rey del patrimonio español. Sin embargo, su reclamación legítima de devolución de las piezas ha tocado hueso.

Su intención era reforzar la identidad de la institución para la que ha empezado a trabajar. ¿A qué precio? Diez se ha negado a responder a este periódico en repetidas ocasiones sobre, uno, la petición de las polémicas obras y, dos, la retirada de préstamos de piezas capitales para las exposiciones temporales en El Prado de Bernini y Van der Weyden. Tarde o temprano tendrá que dar la cara y responder, como es obligación en su cargo y en los responsables públicos que ponen en jaque al patrimonio.

Por Peio H. Riaño en El Confidencial.