2 septiembre, 2013

Mascarell niega el ‘expolio’ que denuncia Aragón con el románico

Monasterio de Sijena

La demanda del Gobierno de Aragón al MNAC y a la Generalitat para que devuelva las pinturas murales de la sala capitular del monasterio de Sigena sigue subiendo de tono sin que, por ahora, se haya recibido el requerimiento formal. Ayer fue la portavoz del Partido Aragonés (PAR), María Herrero, la que exigió al consejero de Cultura, Ferran Mascarell, que ponga fecha para el retorno de las pinturas.

Los murales románicos de finales del siglo XIII llegaron a Barcelona durante la guerra después de que el monasterio de Sigena (Huesca) sufriera un incendio y las pinturas —las que sobrevivieron a las llamas— fueran rescatadas en una “operación de salvamento” del patrimonio artístico dañado en la guerra que dirigió Josep Gudiol, historiador del arte y oficial de la república. En 1940 fueron depositados en el Museo de Arte de Cataluña —hoy el MNAC—, y desde 1960 se exhiben.

El consejero afirmó ayer que no podrán contestar jurídicamente a la reclamación hasta no conocerla. A la pregunta de si la Generalitat posee algún tipo de documento que acredite el derecho sobre las pinturas, Mascarell declinó contestar con precisión a este periódico: “Son 70 años de historia, desde que las pinturas llegaron a Barcelona. Claro que hay fondo documental, del Ayuntamiento de Barcelona —fue la institución que pagó la restauración de los murales —, del propio museo y muy probablemente en el Archivo Nacional de Cataluña. Se buscará todo lo que hay y se mirará todo”.

Mascarell insiste en que el Gobierno de Aragón debería tener muy en cuenta el trabajo de restauración y mantenimiento que se ha hecho de las pinturas a lo largo de los años: “Es todo lo contrario a una usurpación o a un expolio. Hay que plantear las cosas de otra manera e insisto en que no tenemos ningún interés en plantear batallas”. Sin embargo, el PAR no confía en la voluntad del consejero y en un comunicado señala abiertamente que no se fía de sus “verdaderas intenciones”. El Gobierno aragonés insiste en que las pinturas solo estaban en depósito y que ahora están legitimados para reclamarlas.

El conjunto está considerado como una de las joyas del románico europeo. Una corriente surgida a finales del siglo XII de un estilo internacional “que cuajó en el entonces emergente arte de las cortes europeas, desde el Mediterráneo hasta el Atlántico y que las caracterizaba por una fuerte huella del arte bizantino”, según una publicación del MNAC.

Las pinturas que se rescataron entre los escombros del monasterio de Sigena se sitúan a finales del 1200 y correspondería a esa corriente. El mural representaba escenas del Antiguo y el Nuevo Testamento y originariamente había hasta 70 retratos, 14 por arco. Es parte de ese conjunto lo que reviste los arcos de una de las salas del MNAC.

Por Blanca Cia en El País.