13 marzo, 2015

‘Los dos hermanos’ de Picasso ya cuelga en el Prado

Los dos hermanos (1906), el espectacular lienzo de Picasso de su etapa rosa pintado en Gósol (Lleida) ya se encuentra instalado en la galería central del Museo del Prado. Es el primero de los 10 que integran la pequeña antológica que el artista español protagonizará en el Prado a partir del 17 de marzo. Entre obras maestras de gran formato de Tiziano, Rubens, Carracci o Goya, las dos figuras dialogan con toda naturalidad con los grandes maestros antiguos. No es la primera vez que una obra de Picasso, que fue director de la pinacoteca desde París durante la Guerra Civil y visitante habitual en sus años de juventud, cuelga en el museo, pero sí es la primera vez en la que se ha podido reunir cuadros esenciales de sus diferentes etapas.

La presentación de Los dos hermanos supone el pistoletazo de salida de las dos grandes exposiciones que gracias al préstamo del Kunstmuseum de Basilea se podrán ver en el Reina Sofía (170 obras del XIX y XX) y en el Prado. Este acto ha contado con el añadido de la firma de un convenio con la Comunidad de Madrid por el que el Gobierno autónomo colabora con 150.000 euros para cada una de las exposiciones.

Pero lo importante en el museo ha sido la llegada de los cuadros de Picasso. Apoyadas sobre grandes paneles blancos, las obras de Picasso ocuparán el centro de la galería. Además de Los dos hermanos, estarán Hombre mujer y niño; Panes y frutero con fruta sobre una mesa; El aficionado, Mujer con guitarra, Arlequín sentado, Mujer con sombrero sentada en el sillón, Muchachas a la orilla del Sena según Courbet; Venus y Amor y La pareja.

La historia de Los dos hermanos (1906) está ligada a Arlequín sentado (1923) en una de las anécdotas que mejor ilustran el amor de los suizos por el artista español. Ambas telas fueron depositadas en el Kunstmuseum por el coleccionista Rudolf Staechelin, pero esos depósitos se hicieron en calidad de préstamo, no de donación. De manera que en un momento de dificultades económicas, Staechelin decidió ponerlas en venta. Pero los vecinos de Basilea, que consideraban ambas obras como parte de su vida, organizaron un referéndum para que el Ayuntamiento las comprara. Como es conocido, el sí ganó por mayoría y las dos telas fueron adquiridas por 8,5 millones de francos suizos. Seis los puso el consistorio y el resto fueron aportaciones de entidades privadas. Cuando Picasso se enteró de lo ocurrido, decidió regalar a la comunidad nada menos que cuatro cuadros. Tres de ellos se podrán ver también en el Prado: Hombre, mujer y niño (1906), Venus y amor (1967) y La pareja (1967).

Tanto Miguel Zugaza, director del museo, como Gabriele Finaldi, director adjunto, celebran la vuelta del artista español a la pinacoteca. La elección ha sido hecha por los responsables del museo suizo y los del Prado. “Tienen muchos y de todas las etapas. Estos son muy especiales por su belleza y porque marcan etapas en su carrera. No han salido de Suiza casi nunca”, ha explicado Finaldi. Zugaza señala que al contemplar estos cuadros de Picasso junto a los maestros antiguos se comprueba que su formación fue totalmente académica. “Había estudiado a fondo a quienes le precedieron. En ese sentido era académico. Y a partir de su profundo conocimiento, le dio la vuelta al concepto de pintura”.

Por Ángeles García en El País.