25 enero, 2011

“Los años dorados de los museos se acabaron” (Público)

La ex conservadora jefe del Centro Georges Pompidou describe una situación económica dramática.

coservadora_pompidouNo hay dinero y la cultura cada vez tendrá menos. Tanto el Ministerio de Cultura como los grandes museos de este país confirman a este periódico que las órdenes son recortar de su antiguo presupuesto un 30% en tres años. Los museos españoles dedicados al arte contemporáneo han dejado en nada la inversión en compra de piezas para la colección propia. Unos se plantean abrir menos días para ahorrar gastos de personal y mantenimiento, y otros abrir los siete días de la semana y romper con esa tradición del día de descanso para hacer más taquilla.

El panorama es inédito en la época de la museística contemporánea, tal y como asegura Isabelle Monod-Fontaine, la ex conservadora jefe de patrimonio del Centro Georges Pompidou de París durante más de 20 años, que ha pasado por CaixaForum de Madrid para ofrecer una conferencia sobre Henri Matisse, al hilo de la exposición del pintor francés en la Alhambra. “Los años dorados de los museos se acabaron”, sentencia. La especialista en la primera mitad del siglo XX confirma que en el Pompidou “el presupuesto se ha estabilizado, pero la verdad es que no es suficiente. En Francia no ha habido un recorte cultural tan drástico como ha habido en España”.

La ex conservadora del Pompidou sigue trabajando con el centro de referencia del arte contemporáneo francés con labores de comisariado y reconoce que tienen “dificultades terribles para mantener un programa de adquisiciones de las colecciones”, confirmando de esta manera el mismo problema por el que atraviesan los centros de arte contemporáneo español.

En busca de dinero
Ante este panorama, los museos sólo pueden hacer frente a los recortes presupuestarios públicos de una manera, según la experta: atrayendo dinero privado, porque “las subvenciones del Estado se han quedado cortas”. “En Francia y España los museos han pasado por una edad dorada que ha durado tres décadas: se han construido grandes museos, se han desarrollado mucho con un presupuesto muy importante con el que se han gestionado las colecciones y las exposiciones. Esa época ha terminado y habrá que adaptarse”, asegura.

Isabelle Monod-Fontaine reconoce que depender del dinero que no es del Estado es una situación nueva y complicada, porque no era una costumbre en las instituciones públicas francesas y, sin embargo, tanto catálogos como exposiciones temporales dependen hoy de esta fuente de ingresos. Explica que el dinero privado no llega sin problemas.

La principal dificultad que destaca es la injerencia de los mecenas en las instituciones. “No podemos dejar que lo privado organice la programación de los museos”, dice. En su análisis de la situación asegura que se corre el peligro de que los proyectos menos populares, las exposiciones de investigación sobre referentes desconocidos desaparezcan.

La falta presupuestaria en los grandes museos obliga a una programación en función del gran público: “Pero no podemos estar haciendo siempre las mismas exposiciones dedicadas a Picasso, Monet, etc. Hay que mantener una cierta coherencia entre proyectos para el gran público y muestras más difíciles”.

Insiste en que la financiación de los museos no puede caer íntegramente en manos privadas, que se debe mantener una estructura administrativa sólida. “Tampoco podemos olvidar fomentar las ventajas fiscales de los mecenas”, dice la conservadora y recuerda que en Francia no se ha cuidado la inversión, que apenas hay rebajas del fisco y que ha funcionado muy bien la dación (arte a cambio de impuestos), pero que hasta eso corre peligro ahora.

Así que está de acuerdo con el reconocimiento que los mecenas piden por su contribución, “incluido darle un nombre a una sala”, pero nunca dejar que suplanten la figura del director del museo. Y subraya que la resistencia de las personas que están a la cabeza de las instituciones frente a estas presiones dependerá del apoyo del gusto del público.

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