21 marzo, 2013

Las luces y las sombras de la arquitectura española, en el Museo ICO

Una mujer contempla varias de las fotografías de la exposición 'Ruinas modernas'. / EFE

Los éxitos de la arquitectura española se enfrentan a los fracasos urbanísticos en nuestro territorio en las dos exposiciones con las que el Museo ICO hace una radiografía de las luces y las sombras de la profesión durante la última década en España.

Con un proyecto que parte de la participación española en la Bienal de Arquitectura de Venecia celebrada el pasado verano, Spain mon amour muestra los logros recientes de nuestra arquitectura a través de grandes imágenes, maquetas y de los 120 estudiantes de arquitectura que desde este miércoles y hasta el 9 de junio irán rotando para comentar los proyectos con los visitantes.

El comisario de la muestra, Luis Fernández-Galiano, ha seleccionado quince destacados proyectos que reflejan el buen hacer de la arquitectura española en edificios públicos, a los que se llegó a través de un concurso público y que son para uso público.

España no es solo la burbuja inmobiliaria, hay grandes proyectos. “Queremos hacer una defensa de la arquitectura como una actividad de calidad”, destacó el comisario, quien recordó que en la lista de los cien mejores arquitectos del mundo “siempre hay 6 o 7 españoles, algo que no ocurre, por ejemplo, con los artistas plásticos”.

Además, destacó, estudio Cruz y Ortiz ha ganado este martes el concurso para la construcción del estadio de Lugano (Suiza). “Era un concurso al que se invitó a participar a diez estudios, de los que cinco eran españoles”.

Todos las obras presentes en Spain mon amour están firmadas por una generación que ha cumplido los cincuenta, “tomando el relevo de maestros como Rafael Moneo, ejemplo de una forma de entender la arquitectura o de construir, que han mantenido a los profesionales españoles entre la elite mundial”, en opinión del comisario.

Vestidos completamente de blanco, los jóvenes estudiantes, que en la Bienal de Arquitectura de Venecia eran conocidos como “ángeles en paro”, explicarán a los visitantes los proyectos seleccionados a través de unas maquetas, también blancas y de 28×28 centímetros, que llevan en las manos.

Mientras que en la Bienal los nombres de los estudios se diluían en un concepto más general sobre los logros y el momento crítico por el que atraviesa la arquitectura española, en las salas del Museo ICO los proyectos seleccionados adquieren importancia a través de grandes fotografías de los mismos.

Ejemplos de la “buena arquitectura” son el Pabellón de España en Expo Zaragoza, el Museo de Arqueología de Álava y el Palacio de Congresos y hotel de Palma de Mallorca, de Francisco Mangado así como el MUSAC de León, el Museo de las Colecciones Reales y el Ayuntamiento de Lalín de Emilio Tuñón y Luis Mansilla, quien falleció el pasado año y a quien se dedica esta exposición.

En Spain mon amour se pueden contemplar también imágenes del Museo Madinat al-Zahra, de Córdoba, el Museo San Telmo de San Sebastián y el Museo de la Historia de Lugo del estudio Nieto Sobejano Arquitectos, junto con el Museo de Arqueología de Almería, la Villa romana La Olmeda, en Palencia, y la Universidad Popular infantil de Gandía, proyectos de Paredes Pedrosa Arquitectos.

Finalmente se exhiben los proyectos realizados por RCR Arquitectos en la Biblioteca y el hogar de jubilados de Barcelona, la plaza cubierta y pasarela La Lira, en Ripoll (Gerona) y el Estadio de Atletismo y Pabellón en Olot (Gerona).

Con unas cifras que revelan un descenso del número de viviendas iniciadas de 800.000 a 53.000, en 2011, y una obra pública prácticamente inexistente, Ruinas modernas muestra la otra cara de la moneda.

Durante dos años, la arquitecta Julia Schulz-Dornburg ha recorrido más de 10.000 kilómetros para fotografías esas ruinas modernas, que en la exposición se muestran junto a la ficción de las recreaciones en 3D que se utilizan para vender y los anuncios en los que las diferentes promotoras prometen “el estado del bienestar”.

No se trata de hacer un censo de promociones fracasadas y tampoco pretende ser representativa, “la exposición responde a una selección personal de los lugares visitados”, según la comisaria para quien “realidad y ficción forman un tándem inseparable a lo largo del recorrido expositivo”.

En opinión de Luis Fernández-Galiano las imágenes muestran “construcciones disparatadas, de arquitectos mediocres que han hecho promociones desastrosas”, un fenómeno que no se ha producido únicamente en España.

En un momento en que hay que dar más por menos, “el arquitecto debe dar lecciones de austeridad y recuperar el sentido colectivo de la arquitectura”.

Por EFE en La Vanguardia.