15 octubre, 2013

‘La vida’ de Picasso vuelve a Barcelona un siglo después

Azoteas

Redescubrir a Picasso. Con esta clara intención de releer los lienzos del pintor malagueño tenemos la oportunidad de ver un duelo de primera categoría entre «La Vida» (1903) y «Azoteas de Barcelona”» (1903). La primera cosa relevante de la exposición «Viaje a través del azul: la vida» que nos propone el museo de la calle Montcada es tener la suerte de contemplar «La Vida», obra cumbre de la época azul, que se exhibe de nuevo en Barcelona más de cien años después de que Picasso la pintara en la ciudad.

Su actual propietario es el Cleveland Museum of Art, que en 1978 realizó una radiografía del cuadro que desvela cosas tan fascinantes como un retrato oculto del artista. «Es la obra más importante que pintó Picasso antes de “Les Damoiselles d’Avignon”», afirma orgulloso Bernardo Laniado-Romero, director de la pinacoteca barcelonesa.

«La Vida» tuvo precisamente otra vida. «En los estudios se descubrió que debajo había una primera pintura bautizada como “Últimos momentos” en la que vemos a una mujer agonizante en una cama acompañada por un sacerdote. Tenemos la suerte de contar con un dibujo preparatorio de esta escena que el maestro hizo con un carboncillo y que pertenece al Museo Picasso de Barcelona. Se sabe que con “Últimos momentos” participó en la Exposición Universal de París de 1900 pero se desconoce por qué decidió reutilizar el soporte para pintar “La vida”».

Esta exclusiva muestra, que presenta estas dos joyas picassianas en una misma sala, va más allá del hallazgo de «Últimos momentos». «Los dibujos previos y las variaciones que Picasso realizó a lo largo del proceso de ejecución de “La vida”, hoy visibles con la radiografía, demuestran que el artista no sabía cómo sería la obra», explica Reyes Jiménez, jefa del Departamento de Conservación Preventiva y Restauración del museo y una de las comisarias de la muestra.

Las conservadoras del museo creen que gracias a la radiografía de “Azoteas” descubrimos la conexión entre ambos cuadros que pintó el mismo año en Barcelona en su época azul. En “Azoteas” hay una pintura subyacente, en la que aparecen una mujer y un hombre que remiten a una serie de dibujos realizados por Picasso entre 1902 y 1903, pero también a la pareja protagonista de “La Vida”. El descubrimiento de esta composición oculta vincula definitivamente ambas obras.

Por María Güell en ABC.