4 julio, 2018

La policía recobra las tallas de La Roldana desaparecidas en Cádiz

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Dos particulares “cercanos a la Catedral” de Cádiz devuelven las esculturas y otras piezas que recibieron en 2000, porque tras una limpieza “las iban a tirar a la basura”

“Estaban haciendo limpieza, las iban a tirar a la basura”. Ese es el destino que, allá por el año 2000, a punto estuvieron de tener cuatro de las esculturas de Luisa Roldán (Sevilla 1652-Madrid, 1706), de cuya desaparición de los fondos de la Catedral de Cádiz se tuvo noticia la semana pasada. O al menos ese es el relato que ha hecho a la policía una de las dos personas que, en los últimos 18 años, las ha guardado en un trastero y que ya las ha devuelto, después de que el pasado lunes el restaurador José Miguel Sánchez Peña denunciase públicamente su extravío. Ahora, junto a las cuatro tallas de ángeles de la genial artista, conocida también como La Roldana, han aparecido también otras tres imágenes del siglo XVII y XVIII que también obraban en poder de estos mismos particulares.

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Con el hallazgo se pone fin a una semana de búsqueda que puso en vilo al Cabildo de la Catedral de Cádiz —propietario de las tallas—, la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía y la Policía Nacional, que ayer dio la noticia. En su denuncia, Sánchez Peña aventuraba que las piezas ya no estaban, bien porque “han ido a la basura” o porque han sido sustraídas “y cualquier día pueden salir a la venta”.

La advertencia —sobre hechos pasados hace más de diez años, pero desvelados ahora por las desavenencias del restaurador con el Obispado— hizo que en la Catedral se iniciase un exhaustivo proceso de búsqueda en sus fondos que culminó sin éxito después de cuatro días.

Tras conocer la denuncia en los medios de comunicación, la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Cádiz inició su investigación el pasado jueves. Tan solo un día después, una persona, cuya identidad no ha trascendido, entregó los cuatro ángeles al actual deán del Cabildo de la Catedral, Ricardo Jiménez Merlo. Las piezas obraban en poder de él y de otro implicado que reside en Chiclana de la Frontera. Ambos estaban “vinculados al entorno” de la catedral, como confirma Daniel Moreno, delegado provincial de Cultura.

La policía mantiene la investigación abierta para determinar el alcance penal de los hechos y, ayer por la tarde, tenía previsto tomar declaración al otro implicado en los hechos.

El particular que ha entregado las piezas ha explicado que, en torno al año 2000, los entonces canónigos del Cabildo —hoy en su mayoría fallecidos— encargaron una limpieza de la cripta de la Catedral, donde se atesoraban éstas y otras valiosas piezas. Dado que pensaban tirarlas, se las ofrecieron a ellos y éstos accedieron a quedárselas porque “son creyentes” y les “daba pena”, según atestiguó a los agentes este pasado viernes. También accedió a devolver el resto de esculturas que obraban en su poder: dos ángeles más y un profeta, piezas datadas entre los siglos XVII y XVIII.

Son las mismas que por la mañana aún continuaban en la Comisaría de Cádiz y que han sido examinadas por una técnico de la Delegación de Cultura y por el director del Museo Provincial, Juan Ignacio Vallejo.

Las cuatro piezas conservan parte de la pintura blanca que se les aplicó hace décadas. En el caso de los ángeles, están desmembrados y han perdido la tela encolada de sus ropajes. El profeta, de más de un metro de altura, conserva aún esos adornos. Se desconoce aún el estado de los cuatro ángeles de La Roldana, que ya obran en poder del Cabildo. Este medio ha intentado ponerse en contacto con la institución, pero no ha obtenido respuesta.

Autoría incierta
Vallejo prefiere no precipitarse en sus apreciaciones sobre la autoría de las tres nuevas imágenes que se custodian en las dependencias policiales. Los ángeles podrían ser obras del artista genovés Domenico Giscardi, realizados en el siglo XVIII, y el profeta, datado en el siglo XVII, fue realizado antes de que La Roldana tallase sus ángeles, según aseguran a EL PAÍS fuentes expertas en la materia y conocedoras de los fondos de la Catedral. Tanto los cuatro ángeles roldanescos como éstas tallas fueron realizadas para el Monumento Eucarístico que se montaba los Jueves Santos.

Entre las numerosas obras que la Catedral de Cádiz encargó a Luisa Roldán en 1687 se cuentan cuatro ángeles sedentes y cuatro de pie, con alturas entre los 60 y los 80 centímetros. Fue apenas dos años antes de que la artista se marchase a Madrid, donde se convirtió en la primera escultura de cámara de los monarcas Carlos II y Felipe V.

En 1780, el Cabildo decidió encargar una nueva obra para el Jueves Santo bajo el diseño neoclásico del arquitecto Torcuato Cayón. A ella se incorporaron las tallas de La Roldana, ocho profetas y los nuevos ángeles de Giscardi. Todas las piezas mantuvieron su uso anual hasta que, en la primera mitad del siglo XX, dejaron de emplearse y acabaron en la cripta. En los últimos 60 años su historia ha sido azarosa. “Sé que, a veces, se hablaba de cosas que se tiraban, vendían o quien sabe qué”, reconoce una persona cercana al Cabildo de entonces.

Cuatro de los ángeles de La Roldán acabaron expuestos en la propia Catedral y en una parroquia de Barbate. El resto continuó en los almacenes, como lo atestigua un inventario de piezas realizado en 1999. Hasta que fueron trasladados a los fondos del nuevo museo catedralicio de la Casa de la Contaduría. Fue entonces cuando se esfumaron las cuatro piezas de la escultora y las otras tres que ahora han aparecido.

No está claro que puedan haber desaparecido más obras de arte. “Se han encontrado esas, vale, pero ¿dónde están el resto de profetas?”, se pregunta un historiador del arte. Ante la incertidumbre y la evidente brecha de seguridad, Moreno avanza que, como garantes de la conservación de las piezas van a intentar desde Cultura acceder a “inventarios más detallados”. “Es complicado porque los fondos que la Catedral son ingentes, pero estudiaremos mecanismos de coordinación”, promete el delegado.

UNA EXPOSICIÓN NECESARIA

No es la primera vez que desaparecen obras de arte de la Catedral. Ya en 2007 robaron dos cuadros (que luego aparecieron misteriosamente en el Obispado) y en 2011 se sustrajeron las cruces pectorales de dos obispos.

Desde entonces, el Cabildo se ha renovado con la incorporación de nuevos sacerdotes para la apertura de nuevos espacios y la mejora de la museografía. Sin embargo, del fastuoso Monumento que la Catedral de Cádiz montaba cada Jueves Santo hoy el visitante solo puede contemplar una maqueta que se conserva en una sala del museo de la Casa de la Contaduría. Ni rastro de sus esculturas, columnas o capiteles que lo componían.

“Tras lo ocurrido es el momento, por fin, de que las piezas aparecidas sean restauradas y expuestas en esa sala. Sería lo mejor para todos”, asegura un historiador del arte cercano a la institución que prefiere permanecer en el anonimato.

Por Jesús A. Cañas para El País
Foto Jun Carlos Toro