28 febrero, 2013

La patria de Delibes llega al Museo ABC: la infancia rescatada de sus criaturas

La figura del niño, del púber, del adolescente en la obra de Miguel Delibes juega el papel, no tanto de la inocencia, como de la vida pura, sin dobleces torticeras, no por ello ajena a las miserias de lo cotidiano. Ese espíritu de vanguardia de unos valores tan quebradizos y queridos por el escritor vallisoletano es parte de la riqueza de la exposición «Patria común. Delibes ilustrado», exposición que hoy se inaugura en el Museo ABC, tras exhibirse en el Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español de Valladolid.

Promovida por la Fundación Miguel Delibes, con el apoyo, entre otras instituciones, de la Consejería de Cultura y Turismo, del Instituto Cervantes y el Ayuntamiento de Valladolid, la muestra reúne el trabajo gráfico de 15 artistas (nueve premios nacionales), que presentan 30 grabados relacionados con una decena de textos de Miguel Delibes.

Esta magnífica muestra propone un recorrido por el universo literario de Miguel Delibes contado desde la mirada y la voz de sus protagonistas infantiles, personajes memorables que nos ofrecieron la visión más pura e intuitiva de la vida. Quince secciones recogen en la exposición las constantes en la obra del autor, pequeñas «tierras de todos» que conforman nuestra «patria común»: el arraigo a la tierra, el respeto por la naturaleza, la defensa del mundo rural, la vida en la ciudad, el progreso, la amistad, la familia, el amor, la tradición, las diferencias sociales, la guerra o la muerte.

Prodigioso decálogo
Los fragmentos literarios seleccionados abarcan diez obras de Miguel Delibes, escritas entre 1947 y 1989, y nos presentan a quince niños y niñas de todas las edades, orígenes, clases sociales y caracteres. De la mayoría de las obras incluidas por Miguel Delibes en su antología «Los niños» surgieron los quince personajes de Patria común: Daniel el Mochuelo, Roque el Moñigo, Germán el Tiñoso y Uca-uca, protagonistas de «El camino», para quienes la amistad y el valle en el que viven conforman todo su mundo; el pequeño Adolfo de «El conejo» (La mortaja), que no puede evitar la fascinación por la naturaleza y sus criaturas cuando sale de su mundo urbano; Isidoro, el joven castellano emigrante que recuerda su infancia en «Viejas historias de Castilla la Vieja»; Pedro y la historia de su intensa amistad con Alfredo, relatada en «La sombra del ciprés es alargada»; Gervasio, arrastrado a un papel heroico, y su hermana Florita, que habitan como pueden en el mundo adulto de «Madera de héroe»; el fantasioso y consentido Sisí de «Mi idolatrado hijo Sisí»; un Pacífico Pérez que descubre el origen de sus obsesiones recordando su infancia en «Las guerras de nuestros antepasados»; el Nini, todo un superviviente de ese duro escenario de «Las ratas»; el pequeño Quico que, resguardado por su hermano mayor Juan, vive y se desvive con la llegada de una hermanita en «El príncipe destronado»; o el propio Miguel Delibes, al que encontramos de niño en algunas escenas de su obra autobiográfica «Mi vida al aire libre».

Igual que los pequeños narradores de sus novelas, Miguel Delibes supo contar sencillo las cosas complejas.

Quince ilustradores
Así lo han hecho también los quince ilustradores que participan en la exposición. Ellos son los «otros narradores» de Patria común, los que nos cuentan el universo literario de Delibes desde el lenguaje visual, con imágenes capaces de encerrar grandes verdades. En ellas apreciamos esa «patria común de todos los mortales», la infancia, a la que se refirió Miguel Delibes. Son Ajubel, Pablo Amargo, Auladell, Arnal Ballester, Alberto Gamón, Mónica Gutiérrez Serna, Violeta Lópiz, Raquel Marín, Elena Odriozola, Javier Olivares, Claudia Ranucci, Antonio Santos, Emilio Urberuaga, Noemí Villamuza y Óscar Villán.

Por ABC.