28 marzo, 2014

La Dama de Elche será la protagonista del nuevo Museo Arqueológico Nacional

ANDRES-CARRETERO

Los últimos vigilantes que abandonaron el Museo Arqueológico Nacional antes de que entrara en reforma, han vuelto años más tarde y no reconocen dónde se encuentran. Quizá sea la mejor manera de explicar que no se trata tanto de una reforma como de la inauguración de un nuevo museo. Su director Andrés Carretero atiende a El Confidencial y analiza con detalle los cambios ejecutados en el plan museográfico, que se podrán contemplar en un mes, a partir del próximo 31 de marzo.

P. ¿Está contento con el resultado de la reforma?

R. En cualquier cosa siempre encuentras fallos y problemas, pero la vuelta que se le ha dado al museo es absoluta. Es un museo nuevo, listo para que lo disfrute otra generación más, una reforma para unos treinta años más. La última reforma fue a finales de los sesenta.

P. Ha sido una inversión importante en medio de una crisis financiera con graves consecuencias sociales.

R. Este proyecto no se ha improvisado. El proceso de reforma se inicia en el año 2000, cuando aparecen los primeros documentos de necesidad de reforma. Ha sido una inversión a lo largo de muchos años. Es evidente que el remate del proceso ha sido posible porque el dinero estaba comprometido cuando estalló la crisis. Por otro lado, el dinero que se invierte en cultura no es un dinero que va a la basura: genera puestos de trabajo y las instituciones culturales son necesarias. Además, museos de este volumen son la imagen del país.

P. ¿Por qué es importante para el país el Museo Arqueológico Nacional?

R. Porque es la síntesis de la historia de los pueblos que han vivido en lo que ahora es España. Desde los primeros homínidos hasta la actualidad. Es un museo que ayuda a comprender mucho de lo que hoy somos y cómo hemos evolucionado. Es de gran utilidad.

P. ¿Cuáles son las principales mejorías de la reforma?

R. Antes el edificio era un edificio del siglo XIX, con pequeñas reformas en el siglo XX. Vivíamos en una época pretecnológica. No era una institución para el público, sino una institución destinada a funciones representacionales. Ahora el vestíbulo es amplio para recibir a los usuarios. Antes era un recorrido tortuoso y laberíntico. Farragoso. No era un museo preparado para el público.

P. Entonces, ¿cuál es la parte que más ha crecido?

R. Lo que más ha aumentado en la superficie son los servicios destinado al público: cafetería, vestíbulo, tienda, sala de actividades, un salón de actos digno, sala de conferencias, sala de exposiciones temporales, etc. Son servicios necesarios para los usuarios. No me gusta llamarlos visitantes, porque son personas que vienen a utilizar el museo. Tampoco son espectadores.

P. Si no se puede asegurar la conservación de la cueva de Altamira hay que mantenerla cerrarla. Realmente en la neocueva se interpreta mejor que en el original. ¿Han corregido los problemas de climatización?

R. Sí. Entre las mejoras tecnológicas ahora tenemos climatización en zonas que antes no existía. Además, el edificio es completamente accesible para cualquier persona con minusvalía y antes no lo era. La entrada ya no es por el portón principal, sino por la fachada sur. Esto permite mejor ordenamiento del recorrido por las salas. El museo ha ganado en facilidad de circulación y perspectivas que el visitante tiene de las áreas.

P. ¿La reforma ha obligado ha cambiar su discurso museográfico?

R. El recorrido museográfico ha cambiado en algo. Aunque es un discurso cronológico, desde los orígenes hacia la actualidad, se ha separado la cronología de las culturas españolas de las culturas mediterráneas (Egipto, Próximo Oriente). Es muy difícil acompasar la cronología egipcia con la hispana. Daba problemas de comprensión. Son dos recorridos paralelos que no se relacionan.

dama-de-elche

P. ¿Cómo han dividido el recorrido?

R. Tiene tres áreas temáticas: el recorrido arranca con una introducción audiovisual donde se ofrece una experiencia sensitiva sobre qué es lo que va a encontrar en el museo y qué tipo de contenidos históricos hay. Después, entramos en el módulo “España lugar de encuentros culturales”, en el que la narración es desde el origen de la humanidad hasta la actualidad. La arqueología es un método de trabajo con el que podemos llegar al presente, mira las excavaciones de las fosas comunes de la Guerra Civil. Así que decidimos acabar el recorrido con la fecha de creación del museo en 1867. En la última parte contamos la historia del propio museo, en una sala pequeña, donde explicamos por qué el MAN conserva colecciones que no son españolas.

P. ¿Cuál es la extensión final de la ampliación?

R. Son 10.000 metros cuadrados de exposición permanente. El recorrido comprende 3 kilómetros de extensión. En tiempo son dos horas mínimo, sin apenas leer cartelas. La tradición de nuestros visitantes es ir a las piezas escogidas para ver distintas áreas. Se ha reforzado esta localización desde la entrada las áreas de interés para moverte en periodos concretos, sin tener que hacer todo el recorrido completo si no quieres.

Se ha subrayado el protagonismo de la Dama de Elche. Puedes verla desde tres salas de distancia. Está instalada en una vitrina propia, con una iluminación especial. Estéticamente resulta espectacular P. Creo que han reforzado el atractivo de la visita con nuevas escenografías.

R. Sí, enterramiento campaniforme, en el que el fallecido está de cuerpo presente; y la casa argárica, pueblo que enterraba a sus muertos debajo de su casa, vivían y morían en casa. Otro de los elementos más atractivos, y que ha cambiado, es el sepulcro de Pozo Moro. Es un monumento de torre que se mostraba con una estructura un poco pobre. Ahora lo hemos instalado en uno de los patios, después de que una comisión de expertos en arte ibérico discutieran sobre cómo interpretarlo y remontarlo.

P. Tradicionalmente, el MAN ha tenido en los escolares su público mayoritario, ¿esto ha condicionado el rediseño museográfico?

R. No está condicionado por los colegios. El museo es accesible para escolares, pero también tiene elementos que atraen a alumnos de primaria y a universitarios. Hemos tratado intentar llegar al mayor número de público. El MAN tiene dos tipos de visitantes: el muy fidelizado, público culto que repetía visita; y el gran grupo de los colegios. Está muy bien tener estos dos tipos de público, pero hay que tratar de llegar a otros segmentos.

P. ¿Bajando el nivel de comunicación de los contenidos?

R. No se trata de bajar el nivel de los contenidos. Hay que explicar las cosas con más claridad y dejar aparte el tono cientificista para explicar con lenguaje directo. La exposición tiene muchísimo texto, porque un museo histórico lo necesita. Eso sí, de dar una información suplementaria a llenar la pared de texto, como si hubieran escrito la Biblia, creo que hemos conseguido (hay medio millón de palabras en la exposición) un equilibrio integrado.

P. Parecen muchas palabras para un museo.

R. No. Lo primero que llama la atención en la visita son los objetos, ellos mandan. Si te interesan los objetos mirarás la cartela. También hay muchas ilustraciones acompañando a los objetos. Es una sensación más amigable. Pero estos elementos son difíciles de mantener, porque envejecen enseguida. Por eso hemos revisado las ilustraciones hasta hacerlas muy asépticas. Lo mismo en audiovisuales: hay 56 en todo el recorrido, y en ellos hemos intentado evitar la imagen real en lo posible. Los actores han desaparecido y ahora son películas animadas. Las piezas son más atemporal y asépticas para evitar su caducidad. Los jóvenes cada vez leen menos y hemos montado una guía multimedia, heredera de las antiguas audioguías. En una tableta que permite generar menús con recorridos específicos, con un total de 10 horas de vídeo.

P. ¿Aspirarán ahora al turista extranjero?

R. El visitante internacional es complicado. Contamos con él, toda la información está en inglés y en algunos casos en francés. Hemos empezado con las campañas del turista una vez está en España y desde su lugar de origen, con los operadores turísticos. Aumentaremos seguramente, pero nuestro museo es una temática muy particular. Quizá la historia de España no interesa nada al público extranjero. Quizá les resulte un poco marginal. Llegarán los que sepan qué es la Dama de Elche y quieran verla.

P. Precisamente, ¿cómo es el tratamiento de la Dama de Elche?

R. Espacialmente está casi en el mismo sitio que antes, pero ahora tiene una estructura de montaje muy distinta. Se ha subrayado su protagonismo. Puedes verla desde tres salas de distancia. Está instalada en una vitrina propia, con una iluminación especial y la hemos colocado una trasera de estuco pintada del color almagre (rojizo), que recoge la dama, de manera que estéticamente resulta espectacular.

arqueologico-nacional

P. Protagonista indiscutible, entonces.

R. Será la protagonista, pero no es la única. Pozo Moro tiene un protagonismo innegable, la escultura de Libia y su hijo Tiberio, los toros de Costitxs o el tesoro de Guarrazar en una vitrina a dos caras. Hay bastantes piezas de visión intensa.

P. El Prado tiene Las Meninas, el Reina Sofía tiene Guernica y el Arqueológico a la Dama…

R. Es innegable el protagonismo icónico de la Dama. Es la que tiene la fama y se ha reforzado. Los gestores de la tienda planteaban sistemáticamente productos con la Dama de Elche. Había que hacer una línea de productos sobre ella. No soy muy estrecho en esas cosas, no me importa siempre que los productos sean respetuosos con los objetos históricos. Pero no sé si habrá camiseta de Dama de Elche, porque desde mi punto de vista era bastante fea. Hay otras camisetas bonitas con otros motivos.

P. ¿La réplica de la cueva de Altamira ha variado en algo?

R. Altamira se queda como estaba. Hemos reforzado el interior: se ha cambiado el suelo y las paredes, nuevo sistema de iluminación. Hemos sustituido los paneles por un audiovisual. Pero la accesibilidad no ha sido lograda en la cueva. Haremos una reforma cuando haya dinero.

P. ¿Es partidario de la reapertura del original que ocurre en estos momentos?

R. Es un error de planteamiento: no se está abriendo la cueva. El equipo técnico ha hecho las mediciones de los componentes y ahora entran en la fase de las variaciones de los datos. Estudiarán la anomalía de la entrada de personas. Los visitantes van a trabajar: tienen que emitir CO2 en esos lugares. “Lo que necesitamos es cuerpos radiantes”, decían. Su objetivo es formar parte de un experimento. Es posible que en agosto los técnicos digan que no se puede abrir o lo contrario.

P. ¿Usted abriría la cueva?

R. Creo que si fuéramos capaces de asegurar la conservación, que se abra. Pero por otra parte nos debemos al futuro de las próximas generaciones, que también tienen derecho a tenerlo. Además, debemos esperar a la evolución tecnológica porque es posible que en los próximos se encuentre la solución. Si no se puede asegurar la conservación hay que mantenerla cerrarla. El morbo del original es mayor que el de la neocueva por esa visión que tenemos del original y la copia. Los japoneses no tienen tanta estima al original. Realmente en la neocueva se interpreta mejor que en el original.

P. ¿Cuál es el presupuesto anual de 2014 que tiene para el museo?

R. No lo sé, todavía no lo tenemos cerrado. Nuestro presupuesto está fraccionado en muchos fragmentos: hay un dinero que viene a la caja corriente para pagar gastos corrientes del museo. Pero luego hay gastos centralizados desde el Ministerio, como la seguridad o limpieza. Las nóminas de los empleados las controla la subdirección de personal, que depende de la subsecretaría. No sé cuánto cuesta en sueldos el museo, afortunadamente para mí. El dinero para las temporales también sale del centralizado y para actividades si quiero contratar todos los talleres infantiles está también centralizado.

P. No parece que le preocupe en exceso no saber qué presupuesto tiene para 2014 y estamos casi en marzo.

R. Me preocupa el presupuesto y tengo que pelearme cada día por ello. Peleo por tener más personal, para tener más servicios. Peleo por las actividades culturales, porque cuantas más actividades pueda generar, más servicios puedo prestar al público y más visitantes tendré. Pero tengo que recurrir a estancias externas del museo, como el resto de museos estatales.

P. ¿Sabe al menos cuándo será la fecha de inauguración de la exposición temporal sobre el tesoro de La Mercedes?

R. No hay fecha todavía. Ahora estamos cerrando con los diseñadores el montaje. El plan inicial era abril, pero abril no llegamos. Si me dejaran decidir a mí yo lo alejaría mucho más, porque la apertura del museo ya amortiza el atractivo del arranque. Yo no empezaría con la campaña de temporales hasta dentro de ocho meses. Esa es mi visión personal, pero hay otras personas que deciden.

P. En ese sentido, su visión personal también quería un personal de vigilancia con mayor formación para acompañar en la visita no ha salido adelante.

R. Para empezar, creo que el término “vigilante” hay que descartarlo por completo, están para atender. Entre sus responsabilidades si deben cuidar de que no pase nada a las piezas, pero no sólo eso. La cuestión es que tenemos un personal de plantilla de atención al público que ha estado muy poco valorado, pero sobre todo es un personal poco flexible para las decisiones que pueda tomar el museo. No puedes acceder a mediadores culturales con características determinadas. ¿Por qué no van a poder hacer visitas guiadas o llevar talleres? Para eso necesito señores especialidades en pedagogía, conservadores, perfiles muy diversos y menos genéricos. Pero comprendo que dentro de la estructura administrativa es muy difícil.

P. Los sindicatos no están de acuerdo con el número de vigilantes que controlarán las salas. Piden más de ochenta y el museo recibirá 78. ¿Cree que se cubrirán las necesidades mínimas?

R. Antes había 68 vigilantes para 7.000 y 10 más para 9.000 metros cuadrados de exposición. No ha variado mucho la ratio de espacio por vigilantes. A mí también me hubiera gustado tener más. Supongo que es una cuestión de presupuesto por el que no se tienen más. Si hubiésemos abierto en 2008 habríamos tenido menos problemas con el número de los vigilantes. Hay que ser realistas: es un éxito que hayamos conseguido una plantilla de atención como la que vamos a tener, sobre todo, sabiendo la situación de la administración.

P. Sí, pero a costa de museos como el de América, que se ve obligado a cerrar media jornada al perder a 18 de sus trabajadores, que vuelven al MAN.

R. Efectivamente, es una pena que haya salido perjudicado el Museo de América y espero que se pueda subsanar pronto.

P. ¿Va seguir como director o sólo se ha marcado cubrir su etapa como director hasta la inauguración?

R. No lo sé. No me lo he planteado. Ahora dirijo y monto el museo. Pero montar un museo no termina el día de la inauguración, también hay que lanzarlo. Igual que monté el Museo del Traje y lo lancé, la meta era llegar a los 100.000 visitantes y lo conseguí. Yo soy funcionario y estoy aquí por nombramiento de libre designación así que continuaré hasta que la Dirección General de Bellas Artes decida. Estás a disposición de quien te ha nombrado. De momento, espero que durante una temporada.

Por Peio H. Riaño en El Confidencial.