11 febrero, 2015

Juan-Miguel Villar Mir: «Sería deseable que la sociedad española recuperara los valores»

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Es el alma de este proyecto, en el que se ha implicado hasta la médula y del que habla con pasión. Tanto cree en él que, cuando Juan-Miguel Villar Mir asumió la presidencia del comité organizador de la exposición, dijo que, en caso de que hubiera déficit, él lo cubriría. Si se cerraran las cuentas con beneficios, irían íntegramente a la Iglesia para obras de beneficencia. Recorremos con él «a Su imagen», una muestra con mucho quilate por metro cuadrado, que puede visitarse hasta el 12 de abril.

-Madrid es una ciudad con una gran oferta cultural y mucha competencia expositiva. ¿Por qué no hay que perderse esta muestra?

-La competencia es lo que mueve el mundo. Y esta exposición es ganadora, porque es de primerísimo nivel. Es muy difícil reunir más de cien obras, todas de grandísima calidad, procedentes de España entera. Todas las diócesis a las que hemos pedido préstamos los han cedido. La mayoría no había salido nunca de sus sedes. Lo mismo ha ocurrido con el Prado y el Reina Sofía, Patrimonio Nacional, así como otras instituciones públicas y privadas. Les hemos pedido lo mejor y nos lo han dejado. Tenemos una gran deuda de gratitud con todos ellos. Animo al público a que venga a ver estas joyas, muchas inéditas.

-¿Nos haría su propia selección?

-Aquí están todos los grandes maestros de la pintura española: Velázquez, Goya, Murillo, Ribera, Zurbarán, Gutiérrez Solana… También obras de artistas extranjeros que trabajaron mucho en nuestro país: Rubens, Van Dyck, Luca Giordano… Es difícil destacar solo unas pocas obras. Es muy singular, porque no había salido nunca de Orihuela, «La tentación de Santo Tomás», de Velázquez. También, «San Isidoro de Sevilla», de Murillo, que sale por vez primera de la catedral de Sevilla. Son muy importantes las esculturas de Gregorio Fernández que han venido de Valladolid. La del Arcángel San Miguel es espléndida. Como lo son los tenebrarios de Palma de Mallorca, que nunca habían salido de la ciudad; obras de Rubens, El Greco, Valdés Leal… Yo animo a que, quien aún no haya venido a la exposición, se acerque y dedique un par de horas a visitarla. Es una oportunidad única ver juntas en Madrid todas estas obras maestras. El comisario, Isidro Bango, ha hecho una espléndida selección y un exhaustivo estudio de las piezas. Y el catálogo, que por cierto hemos rebajado a 25 euros, es modélico.

-Esta exposición es un ejemplo pionero de movilización social, de colaboración entre Iglesia, empresas, instituciones públicas y privadas…

-No fue difícil involucrarlos a todos, porque la importancia de este tema ha hecho que hubiera una disposición muy favorable. La exposición cuenta cómo ha influido la Iglesia, su doctrina, los mensajes del Cristo del Evangelio, en la cultura y en los modos de vida de la sociedad occidental.

-¿Echa en falta una mayor implicación de la sociedad civil en la cultura?

-Sí, sería deseable que la sociedad civil española se implicara más en problemas que afectan al conjunto de esa sociedad. Veo, con cierta sana envidia, que, por ejemplo, en Estados Unidos, un país más moderno y con muchas menos tradiciones históricas que nosotros, prácticamente casi todas las personas de cierta relevancia dedican mucho tiempo a atenciones a la sociedad civil.

-Quizá se deba a que en el mundo anglosajón hay grandes ayudas al mecenazgo, de las que aquí carecemos.

-Desde luego hace falta mejorar la ley de Mecenazgo. Debe ser más estimulante. Caben mejoras para movilizar a la sociedad civil. Va habiendo más ejemplos de voluntariado y más personas que dedicamos tiempo a pensar en los demás, pero tiene que generalizarse.

-Un ejemplo de esa implicación es la Fundación Madrid Vivo, una plataforma civil y empresarial creada en 2009 para promover valores culturales, educativos, familiares… ¿Es necesario recuperar todos estos valores?

-Sin duda. La grave crisis que ha sufrido el mundo entero nació en Estados Unidos en 2007 por fallos de regulación y por unas actuaciones inadecuadas de algunos de los grandes bancos norteamericanos. Realmente, esa crisis ha sido tan grave porque, desde su origen, había una falta de valores en la sociedad. También en España es deseable recuperar esos valores, que tienen que inspirar la convivencia: la educación, el derecho y la religión. Esos valores implican la honorabilidad y la honradez, la bondad, el servicio a los demás… Sin todo ello, la sociedad no es feliz.

-Sin embargo, solemos asociar la palabra crisis solo con la economía…

-Es precisamente la crisis de valores la que da lugar a los fenómenos de corrupción que desgraciadamente se han producido en nuestro país. Hay muchos aspectos de funcionamiento de la sociedad que son mejorables. Y ahí la sociedad civil también es responsable.

-¿Hay que regenerarla desde la raíz?

-Yo creo que sí. La exposición ayuda a eso. Es un gran mensajero de los valores históricos de nuestra sociedad. Hace un recorrido desde el Génesis hasta el Juicio Final, y en cada pasaje de la exposición se están viendo los mensajes en favor de la convivencia.

-Pero no es solo una exposición para creyentes…

-Esos valores que presenta la exposición son válidos, y obligatorios, tanto para creyentes como para no creyentes. En ellos descansa la sociedad, que se apoya en tres grandes fundamentos: la Grecia de Pericles, Sócrates y Aristóteles, que aportó la ciencia y la democracia; la Roma de los Césares, con su capacidad de organización y su idioma, el latín, al que debemos nuestra lengua, que es uno de los primeros activos de España; y los mensajes del Cristo del Evangelio. Es la primera vez en el mundo que una persona dice que todos somos libres e iguales.

-Aparte del goce y disfrute estético de las obras expuestas, hay un marcado carácter didáctico, divulgativo…

-Sí, tiene un gran sentido de catequesis.

-Hay préstamos suyos, como «Sansón y el león», de Rubens. ¿Tiene planes de futuro para su colección?

-Hace doce años comenzamos creando el Fondo Cultural Villar Mir. Estamos rescatando para España obras de arte de los grandes maestros españoles que estaban en el extranjero. Es una forma más de servir a la sociedad.

Por Natividad Pulido en ABC.