21 julio, 2015

Jorge Lago: “El mundo de la cultura no debe entenderse como cuota”

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“El mundo de la cultura no debe entenderse como una cuota”, resume Jorge Lago, responsable de formación de Podemos. Esta es una de las premisas con las que los principales dirigentes de la organización y decenas de invitados, que van de la politóloga Chantal Mouffe al economista Massimo D’Antoni, tratarán de fortalecer el proyecto del partido que lidera Pablo Iglesias desde la Universidad de Verano que se celebra del jueves al domingo en Madrid. Esta escuela, impulsada por el Instituto 25 de mayo –la fundación de Podemos-, pretende promover el análisis sobre la coyuntura política cuando está a punto de empezar la carrera electoral de las generales.

Lo hará a partir de dos ejes temáticos, que, en palabras de Lago, giran en torno a “la crisis, los límites y el agotamiento del régimen del 78 y sus posibilidades de actualización y transformación”, y, por otro lado, buscan una reflexión sobre la Unión Europea, la austeridad y el margen de acción de los países del sur de Europa. Los talleres y las mesas de debate abordan también temas de actualidad como desahucios, energía y sostenibilidad, transparencia, la influencia de las redes en la nueva política, estrategias de comunicación, política territorial… Y la formación intentará “una puesta en escena de lo discutido” en conciertos, obras de teatro y exposiciones.

Podemos, que se afianzó como fuerza política organizada porque un grupo de politólogos decidió poner en práctica una serie de hipótesis teóricas, defiende que ni el llamado “mundo de la cultura” ni los intelectuales deben ser una cuota. A pesar de que a menudo se definan como un colectivo –el pasado lunes unos 120 actores, directores y artistas firmaron un manifiesto por la unidad popular que la dirección del partido no comparte- , Lago rechaza diferenciar “entre lo importante y la cultura”. “Yo creo que lo que ha intentado Podemos es que no haya esa separación del tipo ‘ahora vienen los de la cultura a dar un barniz bonito a lo que haces’. No. Toda la reflexión de Podemos es que la cultura y la política y lo social están implicadas”, señala. “No habría Podemos si no hubiera habido con él una transformación cultural previa”, agrega Lago en referencia a la crisis más amplia del sistema político. “Para nosotros era crucial esa transformación de lo cultural, entenderla, habitarla, más que coger a las 50, 60, 200 personas con más notoriedad y hacerte una foto con ellas, que es una imagen que le hace mucho daño a la cultura”. La cultura, prosigue, “es toda la gente que hace teatro en salas independientes y en teatros públicos, toda esa gente que está pensando desde su casa y escribe artículos, es un entramado muchísimo más amplio, no es un añadido”.

Lago ve positivo, en alusión al manifiesto de los artistas por la unidad popular, “que los espacios culturales y artísticos estén movilizados”. “Me parece bueno que haya debate y que haya un llamamiento a la unidad popular”, afirma. Pero no comparte esa visión. “Sigo creyendo que hay una cierta nostalgia en un espacio del mundo cultural de todas las izquierdas unidas, que es esa suma de siglas. Creo que es un profundo error conceptual, pero lo entiendo más como una lectura nostálgica, histórica y de la comunidad”, asegura. “Los que tienen que estar están juntos no son las izquierdas sino los grupos sociales que hoy sienten que hay una diferencia esencial entre las mayorías sociales y las élites, y que ahí da igual si vienes de escuchar a Silvio Rodríguez o de escuchar a Estopa”.

Se trata, en definitiva, de la reflexión sobre la transversalidad que ha promovido Podemos desde sus inicios. La música es un reflejo de ello. En la Universidad de Verano, por ejemplo, intervendrá Nacho Vegas en un debate sobre la banda sonora del cambio y pincharán los Guacamayo. “No hay una música de Podemos”, enfatiza Lago, “y no puede haberla, precisamente porque hay una enorme transversalidad entre los que militamos y los que formamos parte de los órganos de dirección. Esa música se irá haciendo”. ¿Por qué Podemos recurrió a L’estaca en la asamblea fundacional de Vistalgre? “Por muchas razones, nos gustaba mucho, recuerdo que Juan Carlos [Monedero] lo planteó con bastante criterio, y una de las cosas que hablábamos era que probablemente sea la última canción antes de los procesos de Transición, donde ya empieza a haber divisiones, que interpela transversalmente a todo el mundo que está en contra del franquismo. Simple y llanamente”. Podemos busca ahora, también a través de la cultura, volver a interpelar a la mayoría social.

Por Francesco Manetto en El País.