19 octubre, 2012

Integrismo y patrimonio cultural

Jorge Bolaños Martínez.
Analista del IEEE
Revista DEFENSA

El pasado mes de julio hombres armados destrozaron la puerta de la mezquita (1) de Sidi Yahia y profanaron las tumbas de los santos. Según Radio France, un imán sufí, testigo del ataque, preguntó a los asaltantes la razón de sus actos. «Queremos demostrar que el mundo no se acaba», contestaron. Para la tradición sufí, la puerta de Sidi Yahia, se mantendría cerrada hasta el día del Juicio Final. Una profecía considerada herética, al igual que el culto a los santos, por los islamistas radicales de Ansar Dine. Este grupo, vinculado a Al Qaeda, se ha hecho, desde el golpe de estado en marzo, con el control del norte de Mali, un territorio del tamaño de Francia. Al principio contaron con el apoyo de grupos tuaregs, que pretendían la independencia, algo que finalmente no parece estar entre los objetivos de los radicales.

Después del asalto a la mezquita de Sidi Yahia, los integristas continuaron su labor destructiva y sistemática por los mausoleos de la ciudad de los integrismo-2trescientos treinta y tres santos(2) ante la impotencia y las lágrimas de algunos de sus habitantes.

En Tombuctú, las tumbas de los santos, además de formar parte de los ritos y costumbres locales, son también una fuente de recursos turísticos que los wahhabistas desprecian: «estamos en contra del turismo, promueve el libertinaje», dicen.

La noticia de las demoliciones provocó la habitual oleada de declaraciones de repulsa internacional. La UNESCO, a través de su directora general, Irina Bokova, expresaba su consternación. Sin embargo, poco se ha podido hacer para evitar la desaparición de un patrimonio considerado de la Humanidad. De hecho, la destrucción de los mausoleos es la respuesta de Ansar Dine a la petición del actual gobierno malí para que se incluyese en la lista de patrimonio en peligro de la UNESCO a Tombuctú. «No hay patrimonio mundial. Eso no existe. Los infieles no deben meterse en nuestras cosas», proclaman los wahhabistas.

Ante la posibilidad de ser acusados de crímenes de guerra por el Tribunal Penal Internacional, se mostraron también desafiantes: «La destrucción es una orden divina. Es nuestro profeta quien dijo que cada vez que alguien construye algo sobre una tumba, necesita ser devuelto al suelo. Necesitamos hacer esto para que las futuras generaciones no se confundan y empiecen a venerar a los santos como si fueran Dios» declararon a la agencia de noticias Asociated Press.

Pero no está tan claro que los habitantes de Tombuctú vayan a dejar que esto ocurra: «Que destrocen las tumbas, que nosotros las reconstruiremos», es lo que piensan, según Thomas Schuler, representante del Consejo Internacional de los Museos, con sede en el edificio de la UNESCO. Así lo han hecho a lo largo de los siglos, ya que el barro es un material que requiere continuas labores de mantenimiento y reconstrucción. Además, la esencia de una obra no radica tanto en lo físico como en sus formas y en las tradiciones asociadas a ella.

Claro que también el patrimonio inmaterial está amenazado. Esa es, en realidad, la verdadera amenaza wahhabista que ha hecho huir a buena parte de la población de la ciudad imponiendo su interpretación de la ley islámica.

EL LEGADO ANDALUSÍ EN MALI

integrismo-3Existen razones históricas para que los españoles seamos especialmente sensibles a la destrucción del legado cultural en Tombuctú. Paradojas de la historia, una parte importante del legado a merced de los salafistas, tiene su origen en la persecución del Islam en la Península Ibérica.

No hay que olvidar que en Tombuctú se conserva una impotante clave para el estudio del exilio morisco medieval español : el Fondo Kati, una impresionante biblioteca de más de 3.000 manuscritos en árabe, español, hebreo y francés perteneciente a una familia maliense de orígenes andalusíes.

Las relaciones entre los nazaríes y el Reino de los Negros al parecer fueron extensas. Un poeta y arquitecto de Granada construyó la Gran Mezquita de Djingareyber en 1327. Abu Haq Es Saheli entró al servicio del emperador Kansu Mussa, a quien conoció en una peregrinación a La Meca. Es Saheli, un hombre brillante y bohemio, de costumbres relajadas que le costaron el exilio, es también el autor del peculiar estilo que combina el adobe y la madera de acacia para crear construcciones elevadas y de gran originalidad que se extendió por todo el país. La Biblioteca Andalusí (Fondo Kati), que firmó un acuerdo con la Junta de Andalucía para digitalizar sus fondos, ha visto cómo se iba retrasando ese proyecto hasta encontrarnos en la actualidad con una posible amenaza que se suma a la de los roedores, los xilófagos y otros tradicionales enemigos de los libros.

integrismo-4Existen muchas bibliotecas custodiadas por familias en Tombuctú. Según Shamil Jeppie, el director de Tombouctou Manuscripts Project, de la Universidad de Ciudad del Cabo (el mayor proyecto de preservación, digitalización y difusión de los manuscritos de la ciudad, que cuenta con el fondo Ahmed Baba, y que mantiene un blog actualizado), los libros no han sido amenazados hasta el momento. Desde el ICOM, el Dr. Thomas Schuler afirma que los libros escondidos en bodegas y en las arenas del desierto pueden estar protegidos, aunque se deterioran. Este experto alemán señala que las bibliotecas que cuentan con aire acondicionado, pueden sufrir con los cortes de luz eléctrica.

La destrucción de los mausoleos de Tombuctú se compara a la sufrida por los budas de Bamiyan, en Afganistán. Sin embargo, como cuenta el antropólogo suizo Eric Huysecom, director de una misión arqueológica en Mali desde los años 70, hay una diferencia fundamental: mientras que los budas formaban parte de las creencias pasadas de los habitantes de la zona, los mausoleos son sagrados para los ciudadanos de Tombuctú. «Impotentes, asisten a la destrucción ante sus ojos de las tumbas de sus ancestros. Los lugares de los santos son hoy profundamente venerados. Yo me permitiría la comparación entre la revuelta protestante contra el culto a los santos practicado por la religión católica, hace algunos siglos», dice Huysecom en una entrevista concedida a Sciences et Avenir.

Huysecom, profesor en la universidad de Ginebra y en la de Bamako, hace recuento del valioso patrimonio cultural que ha quedado en poder de los wahhabistas en el período posterior al golpe de estado: «todas las ruinas de ciudades medievales saharauis como Tadmeka, los innumerables sitios prehistóricos del valle del Tilemsi y de la rivera de Taoudeni, todos los sitios con pinturas y grabados rupestres prehistóricos, las necrópolis reales de Gao, los monumentos de Tombuctú y todos los sitios claves para la arqueología africana que no voy a citar para no dar ideas a los saqueadores…».

El antropólogo alerta de la situación de los manuscritos medievales. Este profesor dice tener noticias de que algunos de estos valiosos documentos han pasado a manos de los salafistas.

INTERESES BÉLICOS

Los saqueos del patrimonio tienen sus implicaciones bélicas, como explica uno de los mayores expertos en protección del patrimonio en tiempos de integrismo-6conflicto, el profesor de la Universidad de Amsterdam y militar en la reserva Joris Kilan: «Cuando las fuerzas opositoras o los insurgentes saquean las excavaciones, como por ejemplo han hecho en Irak, venden los objetos culturales, hacen contrabando y con los beneficios que obtienen los enemigos, comprarán armas. Si proteges las propiedades culturales, como militar le niegas al enemigo recursos financieros», declaraba Kilan en el canal de televisión de la OTAN en una visita al Líbano.

En Libia, tras la revolución y pese a la derrota electoral de los Hermanos Musulmanes, los salafistas han destruido también sepulcros sufíes. En marzo trataron de destruir el de Zliten pero los vecinos decidieron protegerlo con las armas. Tras arduas negociaciones entre los salafistas y los ancianos locales se consiguió salvar el mausoleo.

El Consejo Nacional de la Transición Libio pidió al Gran Muftí Al-Gheriani que se pronunciase sobre si debían destruirse o no los sepulcros sufíes y, no sin dificultad, consiguió que la autoridad religiosa prohibiese las profanaciones. Sin embargo, a principios de julio, mientras Ansar Dine profanaba mausoleos en Tumbuctú, en la ciudad libia de Derna un grupo salafista hacía lo propio.

El profesor Kila, asesor del Ministerio de Defensa Holandés, entiende que, según la Convención de la Haya de 1954, los militares están obligados a defender el patrimonio y en sus escritos postula a la OTAN como la fuerza que debería poner en marcha la protección efectiva del patrimonio mundial.

Kila es el presidente del International Military Cultural Resources Working Group y ha realizado varias visitas a Libia y a Egipto para verificar el estado de integrismo-5conservación de su patrimonio.

Carlos de Habsburgo, presidente de Blue Shield, una organización que ha sido bautizada como los cascos azules del patrimonio, formó parte del equipo que realizó esas visitas y explicaba también a la televisión de la OTAN la importancia de territorio cuando el conflicto todavía está activo.

Pese al caso llamativo del robo del tesoro de Bengasi, los expertos no hallaron signos de pillaje generalizado en Libia. En cambio, sobre el terreno encontraron algunas estrategias bastantes imaginativas, como la del responsable del sitio arqueológico de Leptis Magna (importantes vestigios romanos) que invitó a los ganaderos a soltar sus cabras para evitar las minas antipersona. También pudieron comprobar cómo el mapa con las ubicaciones precisas de museos y yacimientos que proporcionaron a los pilotos de la OTAN que participaban en ataques aéreos fue muy efectivo para evitar daños patrimoniales.

En un contexto en el que el patrimonio es objeto directo de ataques, los expertos anteriormente citados —el profesor Joris Kila, Carlos de Habsburgo y integrismo-7también Thomas Schuler— promueven la cooperación institucional con carácter de emergencia entre ONG, organismos gubernamentales, personal militar y civil. Parte de sus esfuerzos están encaminados a aumentar la conciencia sobre el valor de los bienes culturales en los militares.

Kila cree que hay muchas cosas que los militares pueden hacer para mejorar la protección del patrimonio. Cuenta como, por ejemplo, en 2004, en Bagdad los soldados estadounidenses consiguieron un generador de luz para evitar que se descongelaran las obras de la Biblioteca y Archivos iraquíes dañadas por la guerra (la congelación es una técnica de protección). Pero, en situaciones de conflicto, principalmente ha existido un gran desconocimiento por parte de los militares. Otro ejemplo: los sacos de las trincheras (conocidos como hesco) se rellenaron con tierra de yacimientos arqueológicos iraquíes en la que se depositaban huesos, fragmentos de cerámica, etc. con información estratigráfica que no sólo desaparecía de este modo sino que en ocasiones se vaciaba sobre otro yacimiento, complicando la ya de por sí difícil tarea arqueológica.

Laurie Rush es la mayor experta del ejército americano en formación cultural y arqueológica para soldados. Entre las herramientas didácticas que ha creado esta antropóloga se encuentran páginas de Internet dedicadas al patrimonio de Iraq, Afganistán y Egipto (Enlace) programas en los que se recrean algunos de los escenarios y… una baraja de cartas. Cada carta tiene una fotografía que identifica el bien patrimonial y, además más un breve texto que vincula la tradición cultural del soldado con el monumento. También se ofrecen indicaciones sobre cómo actuar: «documenta con fotografías, no te

lleves nada», «no graffiti», «mira antes de cavar» son algunas de ellas

El ejército estadounidense, tras algunos excesos cometidos por sus soldados contra el patrimonio iraquí, puso en marcha junto al Instituto Americano integrismo-8de Arqueología un canal de colaboración para formar a los soldados que van a participar en misiones en el extranjero.

Una de las funciones principales de estas organizaciones que tienen como objetivo la protección del patrimonio es la de actuar como observatorio. Internet está siendo un medio importantísimo de difusión en lugares donde la guerra impide o dificulta el acceso. Una página anónima de Facebook (Enlace) sirve para denunciar los ataques sufridos por el patrimonio sirio.

En Mali, donde comenzábamos este artículo, las noticias más directas son las que ofrecen los blogs de las instituciones con presencia en el territorio, pues la mayoría de los periodistas no pueden estar en esa zona del país y elaboran sus crónicas a partir de testimonios narrados a través del teléfono.

Si es difícil saber qué esta pasando, más complicado es actuar. Por ahora, los miembros de Blue Shield han ofrecido su asesoramiento y evaluación en cuanto sea posible acudir a Tumbuctú. UNESCO, en cuya Estrategia a Plazo Medio para 2008-2013 se recoge como una de sus dos prioridades África, no ha revelado sus planes al respecto.