13 diciembre, 2016

Felicitación navideña de Protecturi

Potecturi os desea Feliz Navidad y Protecturiano 2017

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“Hay una manera de proteger a la humanidad, y es no resignarse”.
Ernesto Sábato

Llegan esos días en los que parece conveniente, y hasta necesario, hacer balance para saber qué de nuestras alforjas es trasladable al futuro inmediato y qué puede entorpecer nuestro caminar.
En un ámbito profesional como el de la protección del patrimonio cultural, son tantos los factores que inciden, no sólo en los resultados de nuestra labor, sino en los procesos que los culminan, que es conveniente enfocarse en alguno de ellos.

La complejidad de la labor encomendada es tal qué, en ocasiones, lo categórico se camufla en humilde anécdota, lo rutilante no deja de ser ruido que ensordece. Discernir entre lo uno y lo otro debería ser nuestro fin.

No resignarnos a las limitaciones de recursos, a los prejuicios -los propios y los ajenos-, al cansancio del desequilibrio entre esfuerzo y logro, hará de Protecturi un espacio humano en el que continuar con el quehacer que nos significa como profesionales. Una tarea sin tregua, vigilante, atenta, que tiene gran parte de su éxito en el sigilo y lo imperceptible de nuestra huella.

También son días de balance en otros ámbitos. Y quisiera aproximarme al de la educación de los más jóvenes. Aunque formalmente parezca ajeno a nuestro sector, nada más alejado de la realidad, dado que la formación y el aprendizaje continuo están en nuestro ADN organizativo.

Cada 3 años se publica el informe PISA. En esta edición, como en las más recientes, Singapur es un país cuyo sistema educativo se laurea como un modelo de éxito.

Más allá de los resultados, sus responsables hablan de 3 factores fundamentales para justificarlos. Al detallarlos, parece que estuviesen haciéndose eco de conceptos afines a nuestro ideario:

1. La educación debe entenderse como una inversión, no como un gasto.

2. Se recluta a los mejores profesionales y se cuida de su desarrollo profesional.

3. Se trabaja conjuntamente para alcanzar los objetivos comunes.

Quizás estos 3 aspectos sean el embrión del éxito entendido como la capacidad de adaptarse a las necesidades dinámicas de cualquier ámbito, incluido el nuestro.

Desarrollarlos permitirá, sin lugar a dudas, poner los medios para alcanzar los objetivos y los retos que, ciclo a ciclo, se nos presentan.

Entre ellos destacaría:

*Persistir en la defensa de que la seguridad en el patrimonio cultural es una inversión objetiva y no un gasto subjetivo.

*Seguir avanzando en la articulación de una cultura de la seguridad en la seguridad de la cultura, para dar respuesta a los retos y los riesgos que se ciernen sobre nuestras organizaciones.

*Profundizar en los componentes básicos de la seguridad: su valor, el protector y las amenazas adaptándolos a entornos múltiples y dinámicos.

*Conseguir una cooperación simétrica, transparente y confiable entre la dirección artística y técnica de las organizaciones museísticas y los equipos responsables de su seguridad.

*Demostrar que el “apetito del riesgo” es un mal modelo y que perjudica, implícita e explícitamente, tanto a los bienes como a los agentes y organizaciones implicadas en la protección del patrimonio cultural.

*Fomentar la cultura de la complementariedad entre la seguridad pública y privada en la protección del patrimonio, conformando nodos con los grupos de orden, intervención y emergencias. 

*Seguir atentamente las amenazas radicalizadas en lo referente a la protección de las personas y los bienes.

Este tiempo también es propicio para formular deseos, esas ensoñaciones con ansias de ser tangibles. Mis tres deseos profesionales son:

Que se haga realidad el reglamento de seguridad privada de la ley de seguridad privada 5/2014. Especialmente en lo relativo a las novedades sobre la prevención, la protección y salvaguarda del patrimonio cultural.

Que la formación, como aprendizaje continuo y multimodal, sea uno de los faros en el horizonte del desarrollo de los profesionales de nuestro sector.

Que los procesos de I+D+I sean multidisciplinares e inclusivos.

Y no quisiera acabar sin felicitar a los nuevos equipos de los ministerios de Cultura e Interior. Esperamos que el entendimiento, la cooperación y la activación de sinergias en favor de la protección del patrimonio cultural sean avales de la nueva andadura.

Feliz Navidad y Protecturiano 2017.

Jesús Alcantarilla Díaz
Presidente de Protecturi