7 agosto, 2015

En 2014 salieron de España 12 Picassos

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El Picasso de Jaime Botín tiene permiso denegado para abandonar el país desde que en 2012 la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes de Patrimonio Histórico Español sentenció contra la casa de subastas Christie’s y su propietario, que trataban de venderlo en Londres, al menos por 26,2 millones de euros. La presión de los intereses del mercado y de su propietario no lograron que el cuadro dejara de ser considerado por los expertos del organismo como un preciado bien “irrepetible” y “único” y que, por tanto, no podría abandonar el país. Ayer, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, declaró que tras la inautación en Córcega se alegra de que esta obra “vuelva a casa”, dando por hecho que el cuadro pasa a propiedad del Estado.

La Junta es posiblemente el cuerpo más opaco del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y no rinde cuentas ante nadie. Sin embargo, este periódico solicitó al Portal de Transparencia a principios de año el desglose de las obras de arte que se retuvieron y aquellas que obtuvieron el permiso de exportación. En los informes que ha consultado El Confidencial se observa que de las 10.581 obras de arte exportadas con permiso en 2014 para su venta en el extranjero figuran 12 obras atribuidas a Pablo Picasso.

A todas ellas se les concedió la licencia de exportación. En la relación aparece un lienzo de una figura humana valorada en 7.850.000 euros y un autorretrato valorado en 4,5 millones de euros. Son las dos piezas más caras del conjunto, en el que también se recogen dos dibujos de caballos, fechados en 1905, y valorados en 17.500 euros; una acuarela (90.000 euros); un dibujo de una mujer, de 1944, valorada en 75.000 euros; dibujos de tinta sobre papel (31.500 euros); una acuarela fechada en 1963 y valorada en 90.000 euros; dos estudios sobre papel (29.000 euros); una dama con sombrero en pastel sobre cartón (400.000 euros) y un torso de adolescente pintado en 1895, con lápiz sobre papel, por 186.400 euros.

Desde la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas se advierte que “los datos de catalogación de las obras, como el autor y el valor, los aportan los propios solicitantes, de modo que la Administración de ningún modo está dando por buenos esos datos, ni autentificando las obras, sino que simplemente estudia si son o no de interés para el Patrimonio Histórico Español de cara a su exportación”.

Este periódico se ha puesto en contacto con una especialista vinculada a la Junta durante años que aclara que cuando se dejan salir estas obras de un autor como Picasso es porque “no tienen la suficiente entidad como para retenerlos”. La experta da por buenas las atribuciones, pero cuestiona la calidad de toda la obra de un autor tan fecundo como el malagueño. “Hay obras de él que son insustituibles”. Por ejemplo, los cuadros cubistas del pintor, los realizados entre 1906 y 1912. Explica que la producción de esas fechas se pone mucha atención y cuidado en el análisis de las obras. Además, señala que es importante dejar salir obra de artistas españoles para se difundan más allá de las fronteras españolas. No es el caso de Picasso, uno de los más famosos de la historia del arte.

Mercado negro

La Junta se reúne once veces al año para atender las solicitudes. Una vez que se presenta la petición con las características de la obra, el Estado decide si adquirir la obra, no adquirirla y dejarla salir. Las casas de subastas advierten que si Cultura se dedicara a parar todas las exportaciones, los propietarios dejarían de pedir licencia de exportación y sacarían sus obras ilegalmente del país. Mercado negro y trastienda. Los expertos en subastas consultados aseguran que sacar obra fuera del país es muy fácil, por eso le piden a la Junta “coherencia” para “detener el expolio y, también, que haga el esfuerzo de adquirirla para las colecciones públicas”.

A esto hay que añadir el hecho de que la cultura del coleccionismo de arte en España ha sufrido un grave retroceso durante los años de la crisis financiera, a pesar de que nunca tuvo el músculo ni los recursos del coleccionismo extranjero. En España hay once personas con un patrimonio igual o superior a 1.000 millones de dólares, lo que significa que, en números de millonarios, en el año 2011 este país ocupaba el puesto número 12. Los españoles más ricos, además, han tenido una relación distante con el arte.

En 2014 sólo se denegó el permiso de exportación a 70 obras. De ellas 27 fueron adquiridas por las Colecciones Públicas españolas

El Estado tiene la sartén por el mango gracias a la Ley de Patrimonio Histórico de 1985, concebida para frenar la fuga de capital cultural y evitar la disgregación de bienes que formen parte sustancial del legado histórico español. De hecho, tal y como ha podido comprobar este periódico, en 2014 sólo se denegó el permiso de exportación a 70 obras de arte. De ellas 27 fueron adquiridas por las Colecciones Públicas españolas. Del resto, 15 de ellas, tras un estudio pormenorizado de las piezas, finalmente obtuvieron permiso de exportación.

Entre las que se retuvieron aparecen moneda cristianas carolingias, cerámica de Manises de reflejo metálico del siglo XVI (tres piezas valoradas en 12.500 euros), libros y documentos, un colgante religioso de oro, esmeralda y zafiro (un “ejemplar destacable de la joyería de corte española del siglo XVIII, por 2.956 euros), dibujos de diseños de carruajes, una carta ejecutoria de hidalguía firmada por Felipe II (15.000 euros).

También se retuvo una pintura de Sorolla, Retrato de don Juan Antonio García del Castillo, fechado en 1887, valorado en 135.000 euros, “por considerarse un ejemplo excepcional de los primeros retratos realizados por su autor en su período de formación académica, resultando de especial interés por la relación familiar entre retratista y retratado”. También un grabado de Goya de una anciana cosiendo en medio de unas ruinas clásicas (25.000 euros). Y una escultura anónima de un Cristo atado a la columna, datada como escuela española del siglo XVI, que se considera “obra de gran interés para las colecciones del Estado debido a su alta calidad, singularidad y rareza” (100.000 euros).

Por Peio H. Riaño en El Confidencial