10 junio, 2013

“El tiempo pondrá a Tàpies en su sitio”

1370637763_647553_1370637991_noticia_normalFrancesc Fontbona (Barcelona, 1948), uno de los mejores historiadores del arte actuales, se jubila, tras décadas de estudio del arte catalán del siglo XIX y comienzos del XX. Desde 1995 dirige la Unidad Gràfica de la Biblioteca de Catalunya (BC) y ha publicado artículos y libros sobre Modernismo y de artistas como Anglada-Camarasa, Isidre Nonell, Josep Mompou, Francesc Torres o Gaudí, muchos de los cuales ha recuperado con sus trabajos.

“Un funcionario se jubila, pero un historiador del arte no”, asegura sentado tras la enorme mesa de su despacho que ocupará hasta el día 20. Desde esa misma mesa, y con el rigor forjado tras años de minuciosa investigación, se atreve con uno de los artistas más destacados de los últimos años. “Este delirio de que Tàpies es el genio del siglo XX no lo he creído nunca. Se ha sobredimensionado. Cuando se debiliten las presiones —las que él ejerció, que se pasó la vida procurando que los de su generación no sobresalieran, las de buena parte de los marchantes, o las de los que siempre lo han defendido como representante de la Cataluña resistente—, ya veremos. Yo no lo veré, pero el tiempo lo pondrá en su sitio. Parece que es el único indiscutible. En vida de él publiqué un artículo poniendo en duda eso, pero solo lo leyeron cuatro”.

Su despacho está situado junto a la sala Prat de la Riba, la estancia donde se examinó de oposiciones en 1978, hace 35 años. “No tengo sensación de nostalgia. No es un punto final. A partir de ahora no tendré una doble vida, podré investigar todo el día”. La jubilación le ha pillado en plena actividad. Está a punto de publicar un libro sobre Pau Casals como coleccionista de arte. “No acumulaba cuadros, sino que visitó las galerías barcelonesas de forma continuada durante veinte años”. Sin embargo, lo que más ilusión le hace es presentar Temps de guerra, —el día 11— donde publica un texto escrito por su padre entre 1936 y 1939, “a partir de unos cuadernos que escribió cuando comenzó a ejercer como médico”.

Fontbona quería ser escritor de joven. “Me presenté a todos los premios, pero me devolvían los originales sin leerlos”. Luego no ha vuelto a tener tentaciones de escritor más allá de sus artículos. Tampoco lee novelas. “Por bueno que sea el escritor no deja de ser una historia inventada. No tengo tiempo de leer novelas aunque sean de Sánchez Piñol o Cercas”, asegura. Y matiza. “Es un defecto. No me siento orgulloso de eso, pero el tiempo es el que es. E incluso hay tanta producción de tu especialidad que se te escapan cosas”, se excusa.

Con fama de recibir y asesorar a todo el mundo, cree que su profesión vive un buen momento porque la Universidad “ha hecho un trabajo extraordinario formando a especialistas muy cualificados. Lo que me preocupa es que esta gente tan cualificada luego no encuentran trabajo. Está crudo. Les aconsejo que perseveren”.

Es más crítico con los responsables políticos: “El que sabe no manda, y el que manda no sabe y es interino”, asegura. Y prosigue. “No tengo problema en asegurar que él único consejero de Cultura que se interesado por las necesidades de esta biblioteca fue Tresserras”. Según explica, la BC trabaja bajo mínimos. “El usuario no lo nota, porque el servicio está garantizado, pero hace más de dos años que no compro nada”.

De su especialidad asegura que en Cataluña se conoce bien el arte medieval y el del siglo XIX pero no el de los siglos XVI al XVIII. “No hay ningún Velázquez, Rubens o Rembrandt catalán, pero hay mucho trabajo por hacer”. En cuanto a Gaudí no duda en calificarlo de “monstruo” y de “bestia con personalidad fuera de contexto y perteneciente a un mundo aparte”. Gaudí, según Fontbona, supo “en un país mesocrático inventarse una catedral cuando le pidieron un templo de estar por casa, que además estaba comenzado, y lo convirtió en algo desmesurado que no cuadraba con nada”. Y lo hizo pese a que era “una persona incómoda desde el punto de vista progresista, porque era un tío carca, carca”.

Sus trabajos han ayudado a descubrir y revalorizar a muchos de los pintores que ahora parecen fundamentales. En su lista destacan Anglada Camarasa, Isidre Nonell —“reconocido como precursor del joven Picasso”—, Joaquim Mir —“sobre todo el de Mallorca y Tarragona, que es brutal”— y Casas —“que no descubre el Mediterráneo como Degas, pero hay quien descubre caminos, y otros los ensanchan”—, explica.

Se muestra crítico con la decisión de crear una colección nacional de arte por parte de la Generalitat, —“que es la del MNAC”— y sí de dar salida al rico fondo de obras que posee la administración catalana formada por la adquisición de diferentes colecciones como la Salvador Riera —comprada por 12 millones de euros en 1993—. “Lo que hay que hacer es regular las cosas que ya existen”. Tampoco comparte la idea de crear un museo del cómic: “Está parado por falta de recursos, pero lo habrían hecho si los hubiera”. Según Fontbona, ya existen museos que conservan un rico patrimonio de viñetas, como la propia Bibilioteca de Catalunya.

Pese a que ha participado en exposiciones y conferencias por medio mundo en las que el protagonista era el arte catalán, asegura que entre las cosas a las que le gustaría haber podido dedicar más tiempo está el dar a conocer internacionalmente a muchos de estos autores. “Siempre lo he tenido en el horizonte, pero tampoco sabes como ponerte, porque no es un tema del historiador del arte sino más de mercadotecnia”.

En cuanto al arte del siglo XX mantiene que es “un periodo largo de recesión, un siglo de pruebas en el que se han hecho muchas cosas, pero pasan desapercibidas. Quizá habrá que esperar que pasen los años”. De todas formas, prefiere hablar de “artes actuales” ya que “cada artista es un mundo y además están casi todos peleados: el abstracto contra el figurativo y los figurativos entre ellos”. Amén de Tàpies, de los autores actuales asegura que “ninguno es un genio”. Y aclara que “no me refiero a los que tienen ahora cuarenta años, tampoco los que tienen ochenta”.

 

por JOSÉ ANGEL MONTAÑÉS, EL PAIS