29 junio, 2018

El restaurador sugiere buscar las estatuas de La Roldana en “almacenes desconocidos” del obispado de Cádiz

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El deán no encuentra las tallas y fuentes de la catedral ven ya “lógico” acudir a la policía

El rastreo intensivo que el personal de la catedral de Cádiz inició el lunes por cada uno de los almacenes que posee, tanto en el templo como en su museo de la Casa de la Contaduría, va dando a su fin sin resultado: las cuatro esculturas de la artista barroca La Roldana (Sevilla, 1652-Madrid, 1706) no aparecen. “Se ha buscado en varias estancias y ya no quedan tantas. Sin duda es un desconcierto”, ha reconocido el deán, Ricardo Jiménez Merlo, ante la posibilidad cada vez más cercana de que no se encuentren. “En sus fondos no están, que busquen bien a ver si están en otros almacenes desconocidos del obispado”, ha recomendado José Miguel Sánchez Peña, que trabajó para la catedral e inventarió las piezas a finales de los años ochenta. El restaurador denunció la desaparición de estas piezas el lunes pasado en un artículo periodístico y en el catedral no encuentran sosiego.

El deán no se ha puesto aún en contacto con el restaurador. Una vez concluya la búsqueda —se está desembalando pieza a pieza— Jiménez Merlo tiene previsto convocar una reunión urgente con los 17 curas que dirigen el cabildo para tomar “una decisión colegiada”. Será esta misma semana. El deán prefiere no adelantar los pasos que seguirán, pero fuentes cercanas a la gerencia de la institución ya ven la denuncia a la policía como “la opción más lógica”. La Delegación de Cultura de la Junta en Cádiz ha dado de plazo hasta finales de semana para que concluyan estas pesquisas.

El historiador que ha levantado el caso prefiere, por ahora, mantener el misterio: “Hay más cosas que no puedo decir. Tengo muchos documentos pero no es el momento de sacarlos. También sé más de otras cosas que se han hecho”. Sin embargo, prefiere no dar más detalles todavía. “Ahora es al Cabildo al que le toca decir si tengo o no razón y, si es así, acudir a donde crean oportuno”, dice. Si la policía interviene, él sabe que será clave en el caso. ¿También responsable por haber ocultado un delito si lo hubiera? Eso apenas sería una pequeña multa, dicen fuentes policiales.

Los cuatro ángeles, tallados en madera de pino, policromados y con una altura de 70 y 80 centímetros, fueron un encargo del cabildo, en 1686, a la genial escultora del barroco, conocida como la Roldana por ser hija del también insigne Pedro Roldán. Fue la primera mujer escultora de cámara de reyes, para Carlos II y Felipe V. Los ángeles engalanaban el monumento eucarístico de los Jueves Santo. Fue solo una de las muchas encomiendas de la catedral a la imaginera. Hoy la institución conserva notables piezas de Luisa Roldán, como las imágenes de san Servando y san Germán o un eccehomo, todo expuesto en la catedral.

Los ángeles desaparecidos, en cambio, acabaron en los almacenes a mediados del siglo XX, cuando dejó de montarse el monumento por Semana Santa. “Sabemos que están registrados en un inventario de 1999, redactado antes del traslado al nuevo museo”, apunta Jiménez Merlo. Pero a partir de entonces la constancia documental desaparece y tanto los sacerdotes del cabildo como los trabajadores ya no son los mismos.

Por el mero hecho de ser un delito conocido la policía podría intervenir, pero los agentes prefieren esperar a que sea el Cabildo el que dé el primer paso, para obrar con prudencia y evitar así que su actuación sea malentendida.

Por Jesús A. Cañas para EL PAÍS