18 diciembre, 2013

El Prado reconoce a sus mecenas

prado--644x362-Da a una de sus salas el nombre Várez Fisa, el coleccionista que ha donado al museo obras valoradas en 25 millones de euros. La inaugura hoy la Reina Doña Sofía

A la espera de que se apruebe al fin la tan ansiada Ley de Mecenazgo, que se está haciendo de rogar demasiado, el Prado ha cogido el toro por los cuernos y ha decidido que ya es hora de cuidar a sus mecenas. Son tan pocos que habría que hacerles un monumento. De momento, no han llegado a ese extremo, pero sí al menos tendrán visibilidad. La hasta ahora Sala 52 A del Prado luce hoy en lo alto de su entrada el rótulo Sala Várez Fisa. Lo que en el mundo anglosajón es habitual (agradecer la labor de los mecenas dando su nombre a un espacio), aquí es una rareza. El pasado mes de enero el Patronato del Prado aprobaba una importante donación de obras de la Colección Várez Fisa al museo: doce piezas –de 1200 a 1500– valoradas en 22.780.000 euros. A ellas habría que sumar otras dos obras de esta colección que se habían donado anteriormente. En total, catorce, tasadas en unos 25 millones de euros por una comisión especializada.

No es la primera donación que se hecho al Prado en su historia. Las ha habido antes y muy importantes: Ramón Errazu, Pablo Bosch, Pedro Fernández Durán y Francesc Cambó, entre otros. En los casos de Fernández Durán y Bosch también se les puso sus nombres a unos espacios del museo. Con los años se perdieron. Pero hacía ya muchas décadas que un coleccionista no hacía una donación de esta envergadura. El caso de José Luis Várez Fisa es, además, muy especial, pues, buen conocedor del Prado, de su colección y de sus lagunas (fue vocal del Patronato del museo en 1980 y de nuevo en 1986), llegó a comprar el «Retablo de San Cristóbal» (anónimo castellano) para donarlo al museo en 1970. Años más tarde, en 1988, donó otra obra de Orazio Borgianni. Esta es la única de las 14 piezas donadas que no cuelga en la Sala Várez Fisa.

Sí lo hacen, en cambio, una tabla de Lluis Borrassà, «San Andrés se niega a adorar a los ídolos», adquirida por el Estado y adscrita al Prado, así como cuatro obras maestras de la Colección Várez Fisa, depositadas en el museo por cinco años:«La oración en el huerto», de Paolo de San Leocadio;«La Virgen con el Niño», de Juan de Flandes; «Nacimiento de Cristo con un donante», de Fernando Llanos; y «Tríptico del Nacimiento de Jesús», del Maestro del Tríptico de Zarzoso.

Rafael Moneo regresa al Prado

La sala, que hoy inaugurará la Reina Doña Sofía en un acto al que está previsto que acudan José Luis Várez Fisa; su esposa, Milagros Benegas, y sus hijos, se halla en la zona que el Prado dedica a su colección de arte medieval y renacentista. El arquitecto Rafael Moneo ha dirigido los trabajos. Está presidida por un espectacular artesonado de madera tallada y policromada (taller leonés, hacia 1400), de once metros y medio de largo por seis de ancho, que cuelga del techo. Se construyó para el sotocoro de la iglesia de Santa Marina de Valencia de Don Juan (León).

Cuenta Pilar Silva, jefe del Departamento de Pintura Española, Flamenca y Escuelas del Norte del Prado, que, tras el derrumbe de la iglesia, el artesonado, que tiene una iconografía riquísima, se vendió por 5.000 pesetas a un chamarilero que se lo llevó en carros de bueyes. Cuesta creerlo viendo su tamaño. Várez Fisa lo tenía en su casa de La Moraleja. El director del Prado, Miguel Zugaza, recuerda su instalación como una de las empresas más complejas que ha vivido al frente del museo. Otra de las piezas más destacadas del conjunto es «La Virgen de Tobed», atribuida a Jaume Serra. La única condición que puso la familia a la hora de hacer la donación fue que la exhibición de las piezas tuviera carácter permanente. Así será. Este conjunto de obras viene a paliar carencias del museo: es el caso de las obras procedentes de la Corona de Aragón.

En enero, durante la firma del convenio de la donación, decía José Pedro Pérez-Llorca, presidente del Patronato del Prado, a la familia Várez Fisa: «Lo que nos dais será tratado con el mismo esmero, cuidado y mimo con el que lo tratásteis vosotros». Misión cumplida.

Un genial coleccionista

José Luis Várez Fisa (Barcelona, 1928) atesora una de las mejores colecciones privadas de nuestro país. En 1999 el Estado español adquirió 183 piezas arqueológicas de su colección por 12 millones de euros para el Museo Arqueológico Nacional. Ingeniero y empresario, fundó en Guipúzcoa en los años 60 Laminaciones Lesaca, una empresa de derivados del acero que acabó vendiendo. Se trasladó a Madrid, donde funda Agepasa, una gestora de patrimonios y carteras, y el Banco Inversión.

por Natividad Pulido, ABC