23 junio, 2014

El Museo Naval tendrá una estatua de Blas de Lezo diseñada por Ferrer-Dalmau

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Erguido, con porte orgulloso y altivo. A pesar del cuerpo devastado por la metralla y el acero, Don Blas de Lezo y Olavarrieta no se arrodilla. Y desde este mismo sábado mirará con porte digno a quienes quieran visitarlo en el Museo Naval de Madrid.

El pintor de batallas, Augusto Ferrer-Dalmau, ha donado este viernes su estatua de «Mediohombre» a la institución que ya inauguró una exposición sobre el militar español, con un gran éxito de publico, este pasado mes de septiembre. Y para celebrarlo, ha tenido lugar un acto presidido por el director del Museo Naval de Madrid, el almirante José Antonio González Carrión y al que ha asistido también el escritor Arturo Pérez-Reverte.

«Su gesto refleja lo más noble y lo más digno de la Historia de España», ha dicho Pérez-Reverte, amigo del pintor y célebre por sus novelas históricas, en referencia a la estatua. «Y cuando uno mira a esta España, a veces tan triste, miserable y patética, dolorosa para los que la amamos, hombres como Blas de Lezo, son como aspirinas para el dolor».

Por su parte, Ferrer-Dalmau ha explicado brevemente cómo concibió el diseño de la estatua. «Hice el dibujo y el diseño. Quise que llevase una coraza, que tuviera aspecto aguerrido. Que el cañón tapara la pata de palo y que mostrara su faja y sus medallas», ha dicho con la mirada puesta en la estatua, de 60 centímetros de alto y 25 de ancho. Según cuenta, se ha rodeado del «mejor equipo de modelistas» para convertir el dibujo en una figura (bocetos de la estatua de Blas de Lezo).

Para el director del Museo Naval, esta donación «es un broche de oro a los eventos y actos de conmemoración de Blas de Lezo». En su opinión, la buena acogida de la exposición se debe a «los valores ejemplares y las virtudes» del marino y que, según él, «son válidos tanto en la vida militar como en la vida civil». Y las buenas cifras de visitas parecen indicar que el interés por la Historia de España está resurgiendo.

Memoria histórica
«Ferrer-Dalmau nos está devolviendo desde la soledad de su talla los ejemplos gloriosos y a veces penosos que nos hicieron ser como somos», ha continuado Pérez-Reverte, quien ha explicado la importancia de encargarse de la tarea de devolver a la memoria ciertos episodios. «Es una pena que nombres así hayan permanecido fuera de la Historia y de los colegios».

Y según él, esta tarea no se puede limitar al Teniente General: «Hay muchos “Blas de Lezo” escondidos en los archivos, en los libros polvorientos y en los viejos cuadros». Como ejemplo, ha hablado del granadero Martín Álvarez en la batalla del Cabo de San Vicente (14 de febrero de 1797), en la que defendió la bandera de su navío, el «San Nicolás de Bari» cuando toda la tripulación estaba muerta o malherida. «Cada intento de recuperar un nombre olvidado es un acto de justicia», ha concluido.

Por Gonzalo López Sánchez en ABC.