16 enero, 2014

El Museo de América crece y Cultura lo cierra

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Hay muchas maneras de justificar el cierre de un museo. La Secretaría de Estado de Cultura, de la que es responsable José María Lassalle, lo hace con la caída de visitantes en el año en el que ha perdido hasta el Museo Nacional del Prado, el Museo Thyssen-Bornemisza y un largo etcétera. Sin embargo, la mentira nunca puede ser la manera de legitimar la merma de un derecho constitucional. El artículo 44 de nuestra constitución asegura que “los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho” y “los poderes públicos promoverán la ciencia y la investigación científica y técnica en beneficio del interés general”.

Este periódico ha podido saber que el Museo de América cerrará todas las tardes debido a la pérdida de 18 vigilantes de sala. Una sangría. El argumento por escrito que ha podido recabar este periódico es el siguiente: “El único museo que va a ver reducido su horario de apertura es el Museo de América. Este museo amplió su horario a jornada de tarde hace tres años. Transcurrido este tiempo, se ha podido comprobar que la ampliación de horario a la tarde no ha tenido los resultados esperados en cuanto a demanda ciudadana, registrando una media de visitas exigua (una media anual de 51 visitantes, en horario de tarde, al día, según datos 2012). Esta circunstancia justifica la decisión de aprovechar el personal de jornada de tarde de este Museo para cubrir las necesidades del MAN”.

Para la Secretaría de Estado de Cultura que el museo acumule una meteórica carrera de crecimiento en los últimos cinco años, pasando de 47.621 visitantes en 2009 a 71.541 visitantes en 2013, es un resultado que aclara la falta de interés del ciudadano. Es decir, el aumento del 50,2% es un fracaso y motivo de cierre. En el último año, el Museo de América ha crecido en visitas un 12,3%, según datos oficiales . Justo en el año en el que el Paseo del Prado ha experimentado una recesión de visitantes histórica, de la que no se han librado ni el Museo Nacional del Prado, ni el Thyssen-Bornemisza.

Según las fuentes de El Confidencial, Cultura ha priorizado las necesidades del Museo Arqueológico Nacional para alcanzar el personal necesario para su reapertura. Pero en el movimiento de fichas también se benefician el Museo Sorolla, el Museo del Romanticismo y el Museo de Antropología. A todos ellos llegarán nuevos vigilantes de Museo de América, Museo del Traje, Museo Cerralbo y Museo de Artes Decorativas. Prieto y Varela -se entiende que con el beneplácito de Lassalle- han tomado la decisión de dejar sin 34 vigilantes a estos museos y empujarles a un estado de precariedad absoluta, según denuncian los sindicatos.

De hecho, el Museo Antropológico ha caído levemente de 51.923 en 2012 a 51.653 en 2013. El Museo Sorolla ha crecido y asa de tener 173.420 visitantes a 179.549 en 2013. La mayor caída de todas es la experimentada por el Museo de Altamira, que en 2012 tenía 256.227 y en 2013 239.829 visitantes. El Museo Nacional de Escultura también sufre un grave recorte de visitas: de 145.606 a 132.702.

De cualquier modo, legitimar el recorte de vigilantes y poner en peligro la política de actividades y crecimiento de un museo estatal por el número de visitantes se antoja caprichoso. Máxime cuando el museo penalizado no para de crecer. Frente a este criterio arbitrario, Manuel Borja-Villel, director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, respondía a este periódico sobre la importancia de estas cifras lo siguiente: “Quiero expresar mi desacuerdo con que el criterio para juzgar al museo como institución pública se base cada vez más en las cifras de visitantes. El museo es una estructura destinada a preservar un patrimonio común, a generar conocimiento, cuestionar las ideas recibidas y promover las nuevas formas de relación social. Este es un trabajo de largo plazo, como todo lo que tiene que ver con la educación. El pensar que con sus cifras anuales los museos están compitiendo en una especie de ATP cultural es un gran error, porque en la cultura aquello que puede ser menos reconocido en un principio puede ser lo que llegue a tener una mayor trascendencia social”. Parece que en el Ministerio de Cultura no hay nadie que piense de esta manera.

El museo con más resonancia internacional

Por otro lado, en el último informe realizado por el Laboratorio Permanente de Público de Museos, en el que se examina al público de los museos estatales, se especifican dos grandes virtudes que se ponen en peligro con esta decisión de la Dirección General de Bellas Artes: una, que se trata del museo que más extranjeros recibe (el 40,2% del total) y que es de los que tiene “mayor resonancia internacional”, junto con el Museo Sefardí.

La segunda virtud que se pone en peligro es que el Museo de América registra las visitas de más duración de todos los museos estatales. Algo más de la mitad de sus visitantes (56%) invierte en la visita más de una hora y media, y los restantes (43%), entre una hora y una hora y media. “Este museo es, sin duda, el que tiene más capacidad de retener a sus visitantes, que llegan a tener un tiempo medio de estancia de 108 minutos, es decir, una 1 hora y 45 minutos”.

Un dato muy interesante al hilo del cierre de la tarde que plantea Cultura es el hecho de que la práctica totalidad de sus actividades las desarrolla este museo por la tarde. Desde los talleres familiares, a danza, conciertos, tertulias, congresos y conferencias. Sólo el teatro y los talleres infantiles dedicados a los colegios se desarrollan en horario de mañana. En dicho estudio queda claro que el Museo de América es el centro con más actividad multidisciplinar de los museos estatales, por algo es uno de los lazos culturales con Latinoamérica.

Según los visitantes encuestados más horario favorecería la visita del museo. “La ampliación de horarios es especialmente demandada por los visitantes del Museo de América y del Museo de Arte Romano”, apunta el informe. Al parecer, en el Ministerio de Cultura no deben utilizar los estudios que se encargan y sufragan con las arcas públicas para argumentar sus decisiones.

Uno de los más conocidos

En cuanto a la promoción de estos museos no deja bien parada la política del Ministerio. El de América sólo el 8,7% de los visitantes del museo había visto publicidad referida al centro. Otros problemas que han tenido los visitantes para encontrar el museo: la gran mayoría se queja de la falta de señalización exterior, otros tantos reconocen haber tenido problemas para encontrar el museo y los hay que aseguran que no conocían la ubicación exacta del museo.

No hay que olvidar que el recorte de vigilantes se realiza sobre el segundo museo estatal más grande, convirtiéndolo en un gran monstruo de estilo historicista y neocolonial, de los años 40, abandonado. Sólo el Museo de Arte Romano, con 7.256 metros cuadrados, tiene más metros cuadrados de las zonas públicas que el Museo de América, con 4.718 metros cuadrados. El de Sorolla, por ejemplo, tiene 1.326 y el de Antropología 1.109.

Por último, hay que referirse al informe concreto sobre el público de este centro, en el que se dice que “el Museo de América es uno de los más conocidos por parte de los visitantes de los restantes museos y, al mismo tiempo, uno de los que más se han visitado alguna vez y que más se han visitado en los dos últimos años”. El informe publicado por el Ministerio de Cultura hace dos años deja en entredicho la nueva decisión por “no tener los resultados esperados en cuanto a la demanda ciudadana”.

Por Peio H. Riaño en El Confidencial.