2 mayo, 2014

El Louvre desvela en París la colección de su franquicia en Abu Dhabi

Abu-Dhabi-Louvre

El Museo del Louvre expone las primeras 160 obras maestras de las 300 o 400 que serán el «cimiento fundacional» del Louvre de Abu Dhabi, el primer «museo universal» de un país musulmán, que se propone «resumir pedagógicamente» más de 4.000 años de historia cultural de varias civilizaciones con unas 500 o 600 obras, en curso de adquisición.

El Louvre de Abu Dhabi es un museo de nuevo cuño, que se proyecta inaugurar el 2015, tras sucesivos aplazamientos, en la capital de los Emiratos Árabes Unidos (EAU). El edificio del futuro museo fue concebido por un arquitecto francés, Jean Nouvel. Tras un acuerdo de Estado entre Francia y los Emiratos, el Louvre dio su nombre al futuro museo árabe/musulmán. Y los grandes especialistas del gran museo nacional francés están gestionando la formación de la futura colección del primer gran museo musulmán y universal de la historia.

Especialistas, marchantes, comisarios y funcionarios franceses llevan años trabajando para el gobierno musulmán de los Emiratos, con el fin de crear de nuevo cuño una colección de Estado a la altura de una «ambición universal».

Abierto a un mundo globalizado

El Louvre de Abu Dhabi está dirigido provisionalmente por la Autoridad del Turismo y la Cultura de los Emiratos, cuyo presidente, Cheikh Sultan Bin Tahnoon Al Nahyan, comenta de este modo la ambición primera del proyecto: «Este museo aspira a estar abierto a un mundo globalizado, en perpetua evolución, intentando subrayar las similitudes de los modos de vida que nos son comunes».

A juicio de los gestores provisionales del proyecto, tan ambicioso ecumenismo «no choca», de entrada, con la diversidad de sensibilidades religiosas, étnicas y culturales tan presentes, de manera conflictiva, en todo el Mediterráneo, y mucho más allá.

Algunos de los conservadores franceses que están participando en las operaciones de búsqueda, «captura» y compra de obras de arte para el futuro museo, afirman que «incluso» la representación artística de la mujer desnuda «estará presente» en el futuro museo.

Las 160 obras presentadas en el Louvre, para dar una primera idea del gran proyecto árabe/musulmán, solo confirman la envergadura excepcional de las inversiones en curso, con un eclecticismo estético muy ecuménico y nada iconoclasta.

Baudelaire afirmaba que un museo nacional es una «comunión» entre un pueblo y el gran arte de ese pueblo. Los gestores que están formando la colección del Louvre de Abu Dhabi no aspiran a tanto. El gran arte árabe/musulmán parece poco representado, por ahora. En la exposición del Louvre destaca mucha obra anónima de orígenes muy diversos (brazaletes, joyas, estatuaria de varias civilizaciones), acompañada de grandes piezas de maestros del arte occidental, moderno y más o menos contemporáneo.

Una obra radicalmente abstracta de Mondrian, que perteneció a Yves Saint-Laurent, se codea con un joyero persa del siglo V antes de Cristo. Un Magritte célebre, la «Lectora sumisa», puede codearse con una cafetera o samovar austríaco de principios del siglo XX. Un Gauguin de «tonelaje» medio, «Los niños luchando», puede estar próximo a una divinidad hindú del siglo X.

Calladas reservas

¿Es posible resumir cuatro mil años de historia de varias civilizaciones con 500 o 1.000 obras de arte, compradas al precio fuerte en menos de cinco años?

Estado y financieros árabes confiaron la empresa al Estado y los gestores culturales franceses. Y el más ilustre de los museos nacionales franceses, el Louvre, fue invitado a ofrecer su «marca» al futuro museo universal de los Emiratos. El proyecto suscita calladas reservas entre los grandes especialistas en historia del arte, temerosos que la antigua «comunión» entre un pueblo y su gran arte se haya transformado en una gigantesca operación de publicidad de Estado, convertido el difunto museo nacional en herramienta del Entertainment Business. Pero esa es ya otra historia.

Juan Pedro Quiñoñero