13 diciembre, 2017

El legado íbero estrena museo en Jaén

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La antigua cárcel da paso a la mayor colección de esta cultura: 3.500 piezas inéditas en un 40%. El Rey inaugura un proyecto que ha costado 27 millones de euros

La antigua cárcel de Jaén, donde se registraron algunos de los más trágicos episodios de la represión franquista, resucita transformada en un edificio de arquitectura contemporánea después de 19 años de proyecto y una inversión de 27 millones de euros aportados por la Junta de Andalucía y la UE. Albergará 3.500 piezas recopiladas en esta comunidad, donde se encuentra el principal yacimiento de España de esta cultura, que endiosó a la mujer y santificó al hombre. Aquel legado convertirá al museo de Jaén en la mayor referencia mundial sobre este antiguo pueblo.

El Rey ha inaugurado una primera muestra de casi 500 metros cuadrados con unas 300 piezas agrupadas en un relato arqueológico denominado La dama, el príncipe, el héroe y la diosa. A los íberos no solo les debemos el nombre de la península. Herramientas agrícolas que aún se usan, técnicas de alfarería, el cultivo de la vid, el olivo o los almendros así como las casas con patio tienen sus raíces en esta cultura que habitó desde el Guadalquivir hasta Francia desde el siglo IV antes de Cristo hasta la dominación romana.

Esta exposición, conformada por piezas de las que el 40% no se ha exhibido nunca y son fruto, en su mayoría, de investigaciones y excavaciones de los últimos años, parte de una vasija griega hallada en la tumba de un aristócrata íbero en la necrópolis de Piquía (Arjona-Jaén). Según relata Antonio Ruiz, comisario de la muestra, la crátera muestra a un héroe (el príncipe), que se identifica con Heracles, y a una dama, Helena, en el baño previo a su boda (“su despedida de soltera”, bromea) así como los episodios posteriores. Es una introducción a un itinerario que reseña la cultura de este pueblo.

El héroe se representa con dos de las figuras principales halladas en El Pajarillo (Huelma, Jaén): un amenazante lobo que iba a devorar a un joven y una escultura de un hombre que oculta una falcata (espada) entre sus ropas, con la que mató al animal. Este relato ilustra el tránsito de la fuerza a la estrategia, el recorrido de la cultura íbera para convertirse en un pueblo con poder económico, territorial y social en la península.

La muestra reivindica también el papel crucial que desempeñó la mujer en esta cultura, que asumía el carácter femenino de la deidad. “La mujer no estaba sometida a la línea genealógica del hombre sino que era fundamental en el sistema cognaticio [parentesco] para dar coherencia y seguridad al linaje y a la riqueza”, explica Ruiz. El comisario destaca cómo las mujeres eran claves en la estructura política, social, económica y religiosa de aquellos antepasados. “La mujer ha estado oculta en los museos”, añade Concha Choclán, directora de este museo de Jaén y entusiasmada con la visión de género de la cultura íbera que centrará los 11.152 metros cuadrados expositivos, de los cuales, la colección permanente ocupará 2.500. El resto se destina a zonas administrativas, de investigación, talleres, aulas, salón de actos, restaurante, tienda y todo lo necesario para que, según espera la directora, los ciudadanos “se apropien del edificio”.

Choclán ya tiene en mente dos exposiciones temporales para 2018 y tres congresos. Con un equipo de cinco técnicos y otros tantos asistentes de sala, ha dado forma a los itinerarios educativos que desde este lunes recorrerán cientos de estudiantes. No se ha fijado ningún objetivo de visitas y se ha centrado más en devolver a la ciudadanía el esfuerzo por hacer realidad este complejo, impulsado por asociaciones culturales, la Universidad de Jaén y las instituciones. Se siente orgullosa de que la demanda mayoritaria de los vecinos para dar uso a este espacio, en pleno centro de la ciudad, fuera cultural.

A partir de este lunes, los interesados en aquella época podrán disfrutar de la cota de malla más antigua hallada en España, semillas milenarias, el grupo escultórico de Cerrillo Blanco, de Porcuna (Jaén), el busto de Baza (Granada), aún con restos de policromía, una caja de dote grabada con filos de oro, el ajuar de Fuente de Piedra (Málaga), el Guerrero de doble armadura o las figuras denominadas Oferente con cápridos, Antepasada con criatura, Grifomaquia, Antepasado con manípulo y La dama de Torres.

UN LUGAR PARA LA MEMORIA

Los terrenos del Museo Íbero fueron adquiridos en 1927 por la Diputación de Jaén para que el Gobierno construyera una cárcel. La represión franquista llevó hasta el límite este recinto, donde 4.000 reclusos abarrotaron las celdas, previstas inicialmente para un centenar de presos. Un nuevo centro penitenciario construido en 1991 dejó sin uso este edificio y en 1998 nació la idea de museo que acaba ahora, tras dos décadas que han incluido litigios y desencuentros finalmente salvados.

Concha Choclán, como directora del centro que hoy ocupa el espacio, ha luchado para que la etapa de la represión franquista, así como el paso de los principales terroristas de ETA, no se pierdan en la memoria con el nuevo proyecto, que comenzaron Rafael Moneo, Luis Enguita Mayo, Álvaro Soto y Javier Maroto, pero que han culminado media docena de arquitectos más.

El intento de preservar parte del inmueble de la antigua cárcel fue imposible por la inestabilidad de las estructuras. Pero Choclán cree que, aun así, el nuevo museo debe preservar parte de la historia de la prisión. En el futuro, una de las salas estará dedicada a la memoria.

Artículo original de El País