6 octubre, 2015

El ‘duty free’ del arte para millonarios

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Lo primero que se ve al acercarse al aeropuerto de Luxemburgo desde el aire es el grandioso campo de golf que tiene pegado a la valla. Pero lo que de verdad hace exclusivo a este lugar se descubre al tomar tierra: un edificio de diseño moderno, sofisticado pero rodeado de alambradas y concertinas, al que se llega directamente desde la pista de aterrizaje. Es el Freeport Luxembourg, inaugurado en 2014 y único lugar en toda la Unión Europea donde no hay impuestos y las tasas de aduana no existen. Y este sábado venderá su negocio en Barcelona.

Se trata sencillamente de un almacén, pero repleto de cámaras acorazadas y sistemas de seguridad de última generación donde los millonarios de todo el mundo guardan sus cuadros, oro o vinos exclusivos sin tener que pagar los molestos impuestos a los que obliga la ley. Imagine que es un rico coleccionista de arte y acaba de comprarse en Londres un Picasso por un millón de euros. Si se vuelve hoy a España con él, tendrá que pagar el 10% de recargo que exige hoy la ley española: 100.000 euros en impuestos. Y eso con suerte, porque este porcentaje suele variar y ha llegado a ser del 21% durante la última legislatura. Así que la opción más económica es dejarlo en el puerto franco, donde no pagará ni un céntimo en tasas mientras espera a ver qué pasa con el IVA tras las próximas elecciones.

Luxemburgo ha decidido hacer beneficio con la actual inestabilidad política española organizando este sábado en nuestro país un acto de captación de clientes temerosos. El lugar elegido por la embajada del Gran Ducado en España ha sido precisamente Barcelona, donde más incertidumbre hay entre las grandes fortunas ante una hipotética independencia de Cataluña y su posible salida de la Unión Europea. El embajador, Jean Graff, y la cónsul en la Ciudad Condal, Blanca Gallud, arroparán al director ejecutivo del Freeport Luxembourg, David Arendt, que hablará de las bondades de su puerto franco dentro del programa de actividades de la feria de arte Swab.

El interés del Gobierno de Luxemburgo en potenciar esta zona gris de la economía mundial forma parte de una estrategia a largo plazo destinada a contrarrestar la creciente presión internacional contra los paraísos fiscales. El anterior primer pinistro y hoy presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aprobó en 2011 la exención de IVA en el puerto franco y, más tarde, su sucesor lo incluyó como principal proyecto logístico de la actual legislatura. El puerto abrió en septiembre de 2014, sólo cuatro meses antes de que la Unión Europea acabara con el secreto bancario de Luxemburgo. El resultado es que muchos inversores han sacado su dinero de los bancos de este pequeño país para llevárselo a la zona franca del aeropuerto, donde siguen disfrutando de cierto secretismo y pueden depositar sus fortunas a nombre de un tercero sin demasiadas preguntas.

Fundador bajo sospecha

La visita del director ejecutivo del Freeport Luxembourg a España coincide con las acusación de fraude y robo a las que se enfrenta su fundador y alma del negocio, Yves Bouvier. El mayor magnate mundial de los puertos francos fue detenido el pasado febrero por presuntamente haber estafado al multimillonario ruso Dimitry Rybolovlev, dueño del equipo de fútbol de AS Mónaco, al que habría vendido varios cuadros a un precio muy por encima del mercado. Además, el pasado mes de septiembre un juez de París le ha impuesto una fianza de 27 millones de euros por supuestamente hacer negocio con varios Picassos que estaban en paradero desconocido.

Estos escándalos están dañando seriamente la imagen del puerto franco, que en los últimos meses ha notado una huida de clientes. El propio Arendt ha reconocido que están “por debajo de sus objetivos por culpa de todo ese lío” y necesitan actos como éste de Barcelona para revitalizar el negocio.

Por Pablo Ortiz en El Confidencial.