7 abril, 2015

El año que amamos apasionadamente el MAN

man

El Museo Arqueológico Nacional exhibe el sofisticado título de ser el museo de moda en Madrid. Tras una larguísima remodelación de seis años que mantuvo las puertas cerradas casi 36 meses, durante el primer año de su reapertura ha acogido nada menos que a 950.000 visitantes, cuatro veces más que los contabilizados en 2004, el mejor registro hasta el momento. El MAN se convierte así en el más visitado de los 16 museos estatales dependientes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y en una de las instituciones culturales con más público de España.

Hoy se cumple un año justo desde que volvió a abrir al público, completamente remozado, renovado, reestructurado y modernizado, con todos los adelantos y servicios de los que debe disponer un museo del siglo XXI puestos al servicio de lo más remoto de la historia.

Su orgulloso director desde 2010 es Andrés Carretero, con el que recorremos algunas salas una mañana de colas en las puertas, por las vacaciones de Semana Santa (horario: de 9.30 a 20.00 horas, viernes y sábado; y de 9.30 a 15.00 horas el jueves y el domingo), como no se habían visto nunca antes de este año. “Estamos de moda”, confirma con una sonrisa mientras explica las diferentes maneras que existen de recorrer el MAN. “Se puede hacer un recorrido general, pero en línea recta y sin detenerse en recovecos son tres kilómetros; demasiado largo. Nosotros recomendamos dividir el museo en 4 o 5 visitas separadas de dos horas cada una, porque estar más de dos horas en un museo es agotador. Otra opción son las visitas guiadas por áreas temáticas que realizan voluntarios del museo y, por último, están las visitas para familias, que se realizan siguiendo un material didáctico para que padres e hijos puedan hacer recorridos juntos que les interesen a todos”.

Eliminar las redundancias

Un año después de que se eliminasen los andamios, se abrieron las puertas y el público entró en masa a redescubrir un museo que antes “era demasiado erudito. Lo que hemos hecho ha sido retirar muchísimas piezas que hemos guardado en los almacenes. Porque, ¿cuántas vasijas griegas iguales tenemos que tener expuestas para que el visitante se dé cuenta de cómo era una vasija griega?”, se pregunta Carretero.

Ahora los 10.000 metros cuadrados de salas se disfrutan de otra forma; son más diáfanas, luminosas y limpias. La museología es sobria y elegante, pero cuenta con todo lo que se espera de un museo de su categoría: 17 estaciones táctiles, tabletas audioguías, 55 audiovisuales, una aplicación con toda la información sonora descargable gratuitamente, adaptación para que los ciegos puedan ‘ver’ el museo a través de 270 podcast de dos minutos cada uno (unas 10 horas de grabación), apoyo gráfico con 800 ilustraciones, 200 mapas y, por fin, textos explicativos que han ido perdiendo protagonismo. “Queremos llegar a distintos tipos de público. Si antes éste era un museo para estudiosos, ahora hemos hecho que los distintos públicos tengan acceso a la información que precisen, no queremos abrumar a nadie”, añade.
De la Mercedes a la Alhambra

La ‘democratización’ del museo salta a la vista. Cuanto más remoto es el periodo al que nos acercamos “las ilustraciones son más grandes porque los restos más antiguos son más difíciles de reconocer y ubicar que los de épocas más modernas”.

Uno de los motivos de orgullo de los responsables del MAN es que este año hayan pasado por sus salas unos 3.000 grupos de escolares, “pero también se está potenciando mucho las visitas de grupos de adultos y de la tercera edad”. La juventud, sin embargo, destaca en la cola que da entrada al museo, donde decenas de padres con niños aguardan turno para entrar.

Uno de los momentos estelares del MAN en 2014 fue la exposición de la Fragata Mercedes, inaugurada por los todavía Príncipes de Asturias en junio, que recibió hasta el pasado mes de enero nada menos que 150.000 visitantes. Actualmente hay una interesante muestra de fotografías sobre la Alhambra titulada “Una visión inédita de la Alhambra. Jean Laurent y Fernando Manso”, que permanecerá abierta hasta el próximo 17 de mayo, y que ha alcanzado las 4.000 entradas en sus primeros 15 días de exhibición.

Con todo, lo que más llama la atención de los visitantes son las salas dedicadas a Egipto, Grecia, Roma y la sala de Prehistoria. Hasta las redes sociales ha llegado lo atractiva que resulta para la chiquillería. No hace mucho, una madre compartió un tuit en el que aseguraba que le había costado abandonar la sala de Prehistoria con sus hijos “casi tanto como a la Humanidad”.

Por Esther Alvarado en El Mundo.