26 abril, 2011

Dos sospechosos por el robo de dos ‘picassos’ y un ‘miró’ (El País)

Las piezas, sustraídas hace un año, están valoradas en unos 90.000 euros.

La policía tiene dos sospechosos del robo de dos picassos y un miró sustraídos hace un año en una galería de arte en Málaga. Los cuadros son dos litografías (Búho y Portrait de Famille) de Pablo Picasso y una xilografía de Joan Miró (sin título) valorados en unos 90.000 euros. Los sospechosos son un hombre y una mujer de nacionalidad checa, probablemente pareja, que abandonaron España tras perpetrar el robo.

La Interpol está tratando de localizarles para tomarles declaración. Según fuentes policiales, eran conocidos del dueño de la galería de arte. Fuentes cercanas al establecimiento aseguran que en el momento del robo tenían empleados a una pareja de esta misma nacionalidad. La noche en que se sustrajeron las obras ambos dormían en la planta de arriba del negocio, donde también descansaba uno de los socios del negocio. Estas mismas fuentes precisaron que estas dos personas dejaron de trabajar en el establecimiento meses después del robo y que los propietarios mantienen buenas relaciones con ellos.

Las piezas fueron sustraídas la madrugada del 18 de abril de 2010, apenas 10 horas después de que fueran colgadas en la galería, situada en la céntrica calle Álamos de Málaga. Los ladrones forzaron las dos puertas y fueron directamente a por estas piezas, explicó entonces Guillermo Prieto, socio de la galería y responsable de los cuadros. En un primer momento sospecharon de que se tratara de un robo por encargo, ya que los ladrones despreciaron otras ocho obras expuestas, entre ellas algunas también valiosas, como una litografía collage de Tàpies y otra xilografía del artista Roberto Matta. Los ladrones hubieran tardado apenas unos segundos en hacerse con estas otras piezas, que estaban colgadas al lado de las tres sustraídas.

Prieto aseguró que las obras pertenecían a un coleccionista privado amigo suyo que las había prestado para una exposición temporal. Anunció su intención de reembolsarle personalmente el importe de los cuadros, ya que los sistemas de seguridad no estaban activados al completo y el seguro no se hacía cargo. Desde entonces, el local no ha vuelto a organizar muestras con material tan destacado por el miedo de los propietarios de las obras a que la situación se repita. Cuando se expone una obra de arte importante, el dueño de la galería debe avisar a la compañía aseguradora, pero el seguro no entra en vigor hasta que se comprueba su autenticidad y se abona la prima.

Los supuestos ladrones de los cuadros cometieron su delito en algo menos de un minuto. De la investigación se hizo cargo el grupo de Patrimonio del Cuerpo Nacional de Policía, que requirió ayuda de la Interpol. En el año transcurrido tras el robo, los investigadores no han detectado intentos de colocar las obras en el mercado negro. Uno de los principales problemas que tienen los ladrones de arte que no actúan por encargo es encontrar a un coleccionista dispuesto a adquirirlas, ya que la receptación es un delito contemplado en el Código Penal.

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