12 mayo, 2014

Cumpleaños de deterioro

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Las Administraciones, incapaces de solucionar las deficiencias del Albaicín 20 años despues de ser nombrado Patrimonio Mundial.

El barrio del Albaicín, en Granada, cumple 20 años desde que fue declarado por la Unesco Patrimonio Mundial y tiene que rendir cuentas. No lo hace solo, puesto que la declaración es conjunta con la Alhambra a la que se le otorgó ese reconocimiento 10 años antes. Aunque el informe sea coordinado por la comunidad autónoma la situación es bien distinta a uno y otro lado del Valle del Darro. La Alhambra puede presumir, en muchos aspectos, de su gestión. El barrio morisco, por el contrario, tiene numerosas deficiencias.

La evolución de cada uno de los enclaves desde que obtuvo el reconocimiento mundial ha sido muy diferente, aunque también hay que precisar que la complejidad es mayor para acordar acciones en el Albaicín. Con motivo del aniversario, PSOE e IU llevan meses advirtiendo de la posible puesta en “riesgo” de la declaración del barrio como Patrimonio Mundial y piden al Gobierno central y al Ayuntamiento de la ciudad, ambos del PP, que garanticen las exigencias de protección acordadas por la Unesco ante el “grave deterioro” que sufre.

Los sonidos del barrio

Con motivo de la reciente celebración del Día Mundial contra el Ruido, el Ayuntamiento de la ciudad y la Universidad de Granada han presentado el proyecto ‘Itinerarios sonoros por el Albaicín’, que contiene cinco rutas a pie para escuchar los sonidos propios del barrio morisco. El murmullo del agua, las campanas de las iglesias o el canto del muecín llamando a la oración desde la Mezquita Mayor son algunos de los sonidos propios del enclave.

En total, el proyecto recoge 53 puntos de observación acústica que pueden encontrarse en la web del Ayuntamiento donde se acompañan de una breve explicación y de imágenes con el lugar concreto, así como el horario recomendado para acudir. El objetivo es apreciar el Albaicín desde una perspectiva diferente.

Las rutas son ‘Sonidos del Darro’, ‘Sonidos de la ciudad desde el Albaicín’, ‘Sonidos de la cotidianidad’, ‘Sonidos para los encuentros’ y ‘Sonidos de las Placetas’. Se han editado mil folletos explicativos de cada ruta. El proyecto ha sido desarrollado por el departamento de Física Aplicada de la UGR.

En el barrio hay lugares silenciosos que permiten escuchar los sonidos que no se suelen percibir por el ruido de las ciudades. De ahí, destacan los promotores, la utilidad de este proyecto.

Lo que ocurre es que su delicado estado no es nuevo. Hace diez años que ya se pusieron sobre la mesa las preocupaciones de los vecinos, si es que no hace más tiempo, y desde entonces poco se ha avanzado. A la advertencia socialista sobre ese riesgo –en la que se hizo especial hincapié tras anunciar el Ayuntamiento el archivo del plan especial que debe regir el futuro del barrio– el alcalde de la ciudad, José Torres Hurtado (PP), negó que peligre la declaración. Y además acusó a la Junta de Andalucía de ser la culpable del estado en que se encuentra.

Echar balones fuera es lo que llevan haciendo años las tres Administraciones en lo que respecta al barrio. Así lo ven desde luego los vecinos que son los que sufren las deficiencias de la zona que no tiene un plan claro de futuro. Ahora, a través de la Agencia Albaicín, que depende del área de Turismo del Ayuntamiento de Granada, se ha de elaborar una especie de memoria que contenga las actuaciones llevadas a cabo en los últimos diez años y el estado de conservación del barrio. Debe estar finalizado antes de verano, pero sobre su elaboración, ni la Agencia Albaicín ni la concejal de Turismo, Rocío Díaz, quisieron hacer declaraciones por ser un informe conjunto.

La despoblación, la falta de servicios, la suciedad, las pintadas, el abandono de viviendas o el cableado son algunos de los problemas que presenta el Albaicín a simple vista y que cientos de turistas pueden comprobar a diario, lamenta el portavoz de IU, Paco Puentedura. Pese a todo, no se tiene constancia de una advertencia seria por parte de Patrimonio. Los vecinos son los que más veces levantan la voz y así, la asociación del Bajo Albaicín, tiene documentado el desarrollo de las actuaciones en el barrio y también sus deficiencias. No descartan presentar esa información para que se les tenga en cuenta, aunque lo que ellos reclaman, una y otra vez, es que las Administraciones fijen criterios de actuación conjuntos que consensuen con ellos, que son los que al fin y al cabo le dan vida.

En su día la declaración supuso un impulso pero el abandono, especialmente en los últimos años, ha llevado a los vecinos a reclamar sus servicios y habitabilidad. “El Albaicín no es un parque temático” y, además del turismo, tiene que estar acondicionado para vivir, lamentan.

Los políticos, según el signo, reclaman a la Administración que no dirigen su implicación. La última propuesta municipal fue subir dos euros las entradas a la Alhambra para con ese dinero financiar la mejora y rehabilitación del barrio morisco, algo que consideran “de justicia” en el PP para que se revierta en este enclave los beneficios del monumento. La dirección del Patronato de la Alhambra replicó que esa subida no era viable puesto que no la permiten los estatutos.

La falta de acuerdo entre las Administraciones se vuelve a repetir. Pero antes de buscar el dinero, más escaso para inversiones desde que estalló la crisis, deberían, entienden distintos colectivos, plantear qué plan de actuación hay que seguir. El documento por el que se rige es de 1990 y se planteó para ocho años. Pues bien, ni ese se cumple, y es con modificaciones puntuales como, a juicio de IU, se dan “bocados” a la protección del patrimonio. En 2009, Cultura de la Junta y el Centro Unesco Andalucía crearon un informe con los principales problemas y, hoy por hoy, tiene vigencia total. De nuevo, poco se ha avanzado.

 

 

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Los vecinos reclaman a la Junta un “diagnóstico desde la base”

El vicepresidente de la Junta de Andalucía y consejero de Administración Local, Diego Valderas, se reunió este viernes con los vecinos del Albaicín y Sacromonte. Durante hora y media le expusieron con detalle sus problemas y reclamaron la necesidad de elaborar un “diagnóstico desde la base”.

La falta de una visión de conjunto, de un modelo turístico “respetuoso” con la singularidad del barrio y la verdadera rehabilitación que no llega son algunas de las cuestiones que plantearon al vicepresidente un grupo de vecinos que volvió a llamar a la puerta de la Administración por este asunto.

Además de los concejales de IU en el Ayuntamiento, Paco Puentedura y Maite Molina, asistió el delegado de Fomento, Manuel Morales. Sobre la mesa está la intención de hacer ese diagnóstico, explicó Morales, por lo que en un mes volverán a verse las caras para, tras esta toma de contacto, iniciar una serie de acciones que permitan trabajar por el barrio.

“Hay que hacer las cosas de dentro hacia fuera y no al contrario”, explicaron algunos vecinos presentes en la reunión. El deteriorado estado de las murallas, la problemática del cerro de San Miguel o la situación de dejadez de un lugar tan característico como el Sacromonte coparon parte del encuentro.

Las contradicciones que sufre el Albaicín están, por tanto, sobre la mesa. La posibilidad de organizar unas jornadas o seminario que aborde en profundidad la problemática también. “Lo que falta es un modelo coherente de lo que de verdad se quiere”, lamentan los vecinos que no sienten, por las carencias, los privilegios de vivir en una zona declarada por la Unesco Patrimonio Mundial.

Tras esta reunión hay cierta “esperanza” de los residentes en iniciar un camino que devuelva al Albaicín al lugar que le corresponde. Trabajar con una visión de conjunto entre Albaicín-Sacromonte-Alhambra es el reto al que se enfrentan.

Tras el desarrollo del flamenco, el barrio de cuevas está también en decadencia y aunque el Ayuntamiento planteó un plan especial que incluía al Sacromonte, su paralización fue un varapalo para la zona, que ve como incluso se potencia el turismo de cuevas en otras comarcas y ellos se quedan al margen.

 

Valme Cortés en El País