1 julio, 2010

Cultura se desentiende del robo de un sarcófago medieval

La tumba estaba apilada con otras piezas en un alpendre.

Los sarcófagos de la necrópolis medieval de San Salvador de Rozas, en el pueblo de Medeiros (Monterrei), un yacimiento inventariado como bien patrimonial de Galicia, se amontonan desde hace años en un alpendre de bloques de cemento, y sin puerta, próximo a la iglesia del pueblo. El año pasado fue saqueado. Desapareció una de las cuatro tumbas infantiles (hay dos más de adultos) con relieve.

Pese a que la Consellería de Cultura instó en su momento al Ayuntamiento de Monterrei a que se hiciera cargo de la conservación de este depósito, ha decidido ahora no abrir expediente sancionador. Ante la petición realizada por Adega, el departamento de la Xunta responde que no tiene responsable contra el que actuar e informa de que archiva la denuncia. Cultura argumenta que los sarcófagos han sido “custodiados pacíficamente” por los vecinos de Medeiros durante décadas.

El yacimiento, localizado en 1984, está catalogado en los archivos de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta como de “adscripción cultural romana y medieval” correspondiente a los siglos VI a IX. En abril de 2009, la entonces Delegación Provincial de Cultura remitió un informe al director general de Patrimonio en el que informaba del descubrimiento de dos nuevos sepulcros y alertó además al Ayuntamiento de Monterrei de la importancia del hallazgo y de su obligación de protegerlo y conservarlo de acuerdo con la legislación vigente de bienes patrimoniales.

En junio del mismo año, el representante de Adega en Ourense, Xan Carlos Fernández, pidió a Patrimonio que abriera un expediente sancionador por la “conducta de descuido y abandono” en que se encontraban los hallazgos. Cinco meses más tarde, un técnico de Patrimonio inspeccionó el lugar y comprobó que los sarcófagos exentos y las losas con decoración estaban apilados en un “alpendre de tres paredes de bloques de cemento y cubierta de fibrocemento” situado a unos 10 metros de la capilla que, a su vez, según consta en el mismo informe, “está rodeada por un muro de cierre también realizado en bloques de cemento”.

Cuatro días más tarde, volvió un técnico de Cultura al lugar y constató la desaparición de uno de los sarcófagos infantiles. Dejó constancia de ello en su informe y destacó que la edificación de bloques de cemento no era “armoniosa con el entorno”. El técnico reflejó además la falta de protección ante “posibles robos” considerando que el alpendre estaba abierto por el frente.

Cultura informó de ello a la Dirección Xeral de Patrimonio y a la policía autonómica, para que investigase el paradero del cuarto sepulcro infantil. Pero éste jamás apareció. La consellería reconoce ahora que el expediente informativo está abierto, en espera de los informes que pueda aportar la policía autonómica, pero añade que no considera “adecuado en el momento actual” pedir la incoación de expediente sancionador.

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