28 junio, 2010

Cultura paró obras a la ‘trama Retablo’ en 2009 por agresiones al patrimonio

Un año después, la Xunta sigue sin sancionar a las empresas Ábside y CBC.

Las empresas implicadas en la trama Retablo no sólo obsequiaban a los supuestos cabecillas de la red, el ex restaurador de la Xunta, Carlos Gómez Gil, y el arquitecto de la sociedad del Xacobeo, José Manuel Pichel Pichel,ambos imputados, con regalos y entregas de dinero en efectivo, tal y como se desprende de la investigación policial. Sus actuaciones también arruinaron parte del patrimonio eclesiástico de las provincias de Ourense y Pontevedra.

De hecho, la primera denuncia que presentó la Consellería de Cultura de Ánxela Bugallo en marzo de 2009, cuando el bipartito ya había perdido el poder, partió del demoledor dictamen realizado por una experta restauradora. Después de realizar un recorrido por las iglesias de Ourense y de vigilar las obras de rehabilitación, este es el diagnóstico de V. L. A., licenciada en Bellas Artes y especialista en restauración: “Son inexplicables e inaceptables los numerosos casos de intervenciones agresivas realizadas […] existen retablos totalmente repintados en los que utilizaron materiales de dudosa procedencia tanto por la reversibilidad como por su estabilidad. No se han respetado las características esenciales de la obra ocultando en todo momento el valor estético y artístico, llegando a falsear la autenticidad de cada uno de los conjuntos”.

Su dictamen cita como ejemplos del desastre las rehabilitaciones de templos como Santa María La Real de Entrimo, Santa María de Melón, San Salvador de Prado de Limia en Muiños o Santa María de Lamas en Xinzo. Y añade que no se puede valorar el tratamiento de la madera “ya que se aprecia una preparación gruesa que oculta cualquier señal de los xilófagos”. “La integración volumétrica”, continúa el informe científico, “se ha realizado sin criterio alguno y con formas incomprensibles y toscas”.

Como colofón, la restauradora concluye que “gran cantidad de las joyas de la provincia de Ourense son irrecuperables” y pide tomar medidas oportunas contra el responsable de dichas autorizaciones, dado que las iglesias pertencen al inventario general del Patrimonio Cultural de Galicia. Lo que sigue es conocido: el Juzgado número 3 de Santiago abrió una investigación que acumula ya más de 2.000 folios y once imputados, entre cargos del Obispado de Tui, los dos trabajadores de Cultura y varios representantes de las empresas de restauración.

Ayer el caso volvió al Parlamento gallego, donde compareció el director general de Patrimonio, José Manuel Rey Pichel, sin ninguna relación con el arquitecto imputado, pese a la coincidencia de apellidos. A preguntas de la diputada del BNG Ana Pontón, el representante de la actual Consellería de Cultura anunció que su departamento paralizó ya en julio del año pasado tres obras de restauración de retablos en Tui, Oimbra y Pontevedra. Las dos primeras acometidas por la firma CBC y la tercera por Ábside, ambas implicadas en la trama. El director de Patrimonio utilizó términos muy duros para calificar dichas obras: “Pésima práxis, intervenciones incorrectas, inadecuadas y agresivas con las obras de arte”.

Pese a ello, un año después los expedientes siguen abiertos sin que la consellería haya dictado ninguna sanción. Rey Pichel aseguró que las multas por “infracciones leves” podrían llegar hasta 60.000 euros, pero advirtió que, como las actuaciones son del año pasado, queda tiempo hasta que prescriban. En cualquier caso, el alto cargo de Cultura se comprometió ante la oposición a no volver a contratar con dichas firmas. Ana Pontón le exigió que cumpla con el mandato del Parlamento y entregue a la Cámara la documentación de todas las obras en cuya adjudicación participó Gómez-Gil, principal imputado de la red, a quien el juez atribuye los delitos de cohecho y tráfico de incluencias. Pontón también reclamó los expedientes de contratación y reforma de albergues donde haya participado Pichel Pichel, arquitecto del Xacobeo.

Robo en el coro
El descontento del Obispado de Ourense con algunas de las firmas de restauración implicadas en el caso Retablo viene de lejos. De hecho, la Diócesis llegó a enviar una carta a la Consellería de Cultura para pedir al departamento de Roberto Varela que desista de adjudicar más obras a las empresas Márquez Vieira CBC y Ábside. Lo hizo por carta, según reconoció ayer el director general de Patrimonio, José Manuel Rey Pichel, en el Parlamento.

Fuentes del Obispado admitieron a este periódico su malestar con las empresas de restauración, sobre todo con Márquez Vieira CBC, que sistemáticamente se ha negado a entregar un informe por escrito de sus trabajos de restauración, tal y como exige la ley. Los responsables de rehabilitación de arte sacro en la diócesis tampoco han olvidado un episodio que sucedió hace siete u ocho años en Celanova. Sucedió durante unas obras de rehabilitación que estaba desempeñando la firma CBC en una iglesia del pueblo. Desapareció toda la madera que componía el suelo del coro. El párroco llegó a presentar una denuncia ante la Guardia Civil. Pero de aquellas vigas y tablas, “suficientes para amueblar un salón”, nunca más se supo.

Los problemas con Ábside tienen relación con la paralización de las obras en la iglesia de Oimbra que impiden desde hace un año que se puedan oficiar las misas.

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