16 octubre, 2013

Cuadernos de dibujo, libros de memoria

-El Museo del Prado reúne en una exposición los cuadernos de dibujo de un grupo de jóvenes artistas, entre los que encontraban José del Castillo, Maella y Goya, que viajaron a Roma para perfeccionar su formación

8_51--500x700Entre 1758 y 1764, ocho jóvenes artistas fueron pensionados por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para perfeccionar su formación. Las directrices de la institución fueron claras: lo primero que tenían que hacer los estudiantes era comprar cuadernos de dibujo en los que debían copiar las obras de la Antigüedad y de los maestros del Renacimiento y el Barroco. También debían acudir a la Academia del Nudo, en el Campidoglio, para dibujar del natural a modelos masculinos desnudos.

Ahora aquellos cuadernos se pueden ver en la exposición «Roma en el bolsillo», organizada por el Museo del Prado y comisariada por José Manuel Matilla, Jefe del Departamento de Dibujos y Estampas del Museo del Prado. Una muestra que reúne medio centenar de obras que reflejan el proceso de aprendizaje de este grupo de jóvenes artistas.

Instrumentos de aprendizaje

«La exposición está centrada en los cuadernos de dibujo de artistas españoles de la segunda mitad del siglo XVIII, que fueron a Roma como parte de su programa formativo. A partir de los cinco cuadernos que posee el Museo del Prado hemos hecho una muestra que trata de explicar cuál fue el valor del cuaderno de dibujo durante esa estancia, no solo en el ámbito español también en el europeo. Cómo todos los artistas que iban a Roma llevaban un cuaderno en el bolsillo y allí iban copiando y dibujando todo aquello que veían, que les marcaba de una manera artística y personal. El objetivo de la exposición es enseñar el cuaderno de dibujo como instrumento de aprendizaje artístico, como libro de memoria. Y, por otra parte -añade Matilla-, enseñar esa generación de artistas españoles que fue la primera en viajar a Roma de forma organizada, con una pensión pagada por la Academia de Bellas Artes de San Fernando».

Además de profundizar en el conocimiento de estos seis cuadernos propiedad del Prado -cinco de ellos pensionados por la Academia de San Fernando (Salvador Maella, José del Castillo, Domingo Álvarez Enciso, Antonio Primo, Domingo Antonio Lois), el sexto es de un viaje privado posterior realizado por Goya, «que no consiguió la pensión del Academia»-, la exposición muestra 22 dibujos y otros 23 cuadernos procedentes de distintas instituciones nacionales (MNAC, Biblioteca Nacional) y europeas (British Museum, el Museo Meadows de Dallas, Pierpont Morgan Library de Nueva York), que han prestado cuadernos de dibujo realizados por Joshua Ryenolds, Angelica Kaufmann y Edme Bouchardon, entre otros.

Para Matilla, la muestra permite ver dos aspectos de estos jóvenes artistas: «Por una parte la actividad privada del cuaderno del dibujo, y por otra la actividad pública de dibujar todos al mismo tiempo los modelos desnudos en la Academia del Nudo». También se incluye documentación que aporta información «sobre cómo consiguieron esas pensiones, cómo se pagaban y cuáles eran las indicaciones de lo que tenían que dibujar. Y como he dicho antes, todo ello se centra en el cuaderno de dibujo como instrumento o libro de memoria».

Catálogo electrónico y tabletas

La muestra se complemente con otra serie de actividades o proyectos relacionados, «como la edición del catálogo razonado de todos estos cuadernos que conservamos en el Prado, los tres de José del Castillo, el de Goya y el de Maella, que se presenta por primera vez». Un catálogo que se edita «en formato electrónico, con todas las ventajas que ello supone: permitir la incorporación de información complementaria (biografías, textos, imágenes ilustrativas, enlaces), y que se puede descargar desde la página del museo», indica Matilla. También se ha editado en papel, «como si fuera un cuaderno», el catalógo de la exposición.

La presente exposición, que se podrá disfrutar hasta el 19 de enero de 2014, incluye además una importante novedad: la posibilidad de revisar por parte del visitante el contenido completo de los cuadernos (no solo la primera página) a través de una tableta, gracias al acuerdo de colaboración firmado esta mañana por el museo con la empresa tecnológica Samsung, que se incorpora como miembro Protector. «Así se puede seguir la secuencia de los dibujos. Es un planteamiento conceptual, pues recrea, salvando las distancias, la experiencia de tener un cuaderno en la mano». Habrá alrededor de 25 tabletas a disposición de los visitantes.

 

por Susana Gaviña, ABC