18 noviembre, 2015

Comienza la carrera para exhumar el tren «fantasma» nazi cargado de oro

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Después de varias semanas sin ninguna novedad, el misterio del tren nazi presuntamente enterrado en Walbrzych (al sur de Polonia) ha vuelto a ser alumbrado por la luz de la actualidad. En este caso, debido a que los exámenes «no invasivos» del terreno que iban a comenzar este lunes (establecidos con el objetivo de determinar el lugar exacto en el que se esconde el supuesto convoy) han tenido que ser detenidos debido a la lluvia. Así pues, habrá que esperar todavía un poco más para saber si existe la locomotora, si pertenecía a los hombres de la esvástica y, finalmente, si cuenta en su interior con oro y joyas, cientos de cuerpos de prisioneros asesinados por los nazis, o absolutamente nada.

Esta historia, la cual trae de cabeza tanto a historiadores como arqueólogos, comenzó antes de la llegada del verano, cuando dos cazadores de tesoros (el polaco Piotr Koper y el alemán Andreas Richter) afirmaron haber hallado los restos de un tren nazi cargado hasta los topes con oro y joyas en unos túneles secretos construidos por los hombres de Adolf Hitler en Walbrzych. Estos, concretamente, formaban parte del denominado proyecto «Riese», el cual incluyó la excavación de kilómetros y kilómetros de galerías bajo las montañas de la zona con un objetivo, a día de hoy, desconocido. Desde entonces, esta pareja de expertos ha defendido a capa y espada su supuesto hallazgo y ha presentado fotografías hechas con georradar en las que se puede apreciar que en el subsuelo hay un convoy.

Desde que se presentó esa fotografía (la cual ha sido calificada de montaje por algunos historiadores y expertos de la región), varios grupos de arqueólogos se movilizaron para hacer sus propios análisis sobre la zona y, llegado el momento, comenzar la excavación. Sin embargo, el primer equipo organizado para ello y desvelar por fin el misterio mediante análisis no invasivos (en el que se encontraban los dos cazatesoros y los expertos de la academia de minería de Cracovia) ha visto frenado su proyecto debido a la cantidad de lluvia que ha caído (y sigue cayendo) en el lugar. Así pues, no ha quedado más remedio que detener la operación hasta el cese de las tormentas.

«Necesitamos tres días sin lluvia, con temperaturas superiores a 0 grados. Después tendremos que comprobar si el tren realmente allí. Es demasiado pronto para hablar de su inhumación. dijo el portavoz de prensa del municipio de Walbrzych, Arkadiusz Grudzien. Por su parte, Koper y Richter continúan afirmando que el tren nazi se encuentra bajo la montaña y que están convencidos de su carga. Y es que, según señalaron a finales de septiembre, obtuvieron la información de primera mano de un anciano que, antes de morir, les señaló que él había pertenecido a la partida de soldados que habían escondido el convoy en aquellos túneles y les corroboró que estaba cargado con oro y joyas. Una teoría que ya ha sido criticada por multitud de algunas fuentes cercanas al gobierno polaco que han preferido mantenerse en el anonimato.

«Somos capaces de desenterrarlo, contamos con especialistas que colaboran con nosotros», ha explicado Koper en declaraciones a AFP. A su vez, el cazador de tesoros ha señalado que el equipo, formado por cinco expertos, tendrá el apoyo de otro grupo independiente que realizará unas labores similares a las suyas la próxima semana. «No somos competidores, supongo que vamos a obtener resultados similares», ha determinado. Finalmente, Grudzien ha señalado que los expertos utilizarán diversos instrumentos de medición y detectores, pero no se les permitirá excavar. «Tampoco pueden ampliar ni perforar o introducir cámaras. Están autorizados sólo para hacer una exploración no invasivo», ha destacado.

Una leyenda con 70 años

El descubrimiento, que fue tomado en un principio con escepticismo por la comunidad arqueológica, podría confirmar la leyenda que, desde 1945, ronda por esta región polaca. Según la misma, en pleno final de la Segunda Guerra Mundial, los nazis decidieron marcharse de la ciudad de Walbrzych ante el pavor que les generaba el avance del Ejército Rojo. Y es que, venían con el cuchillo entre los dientes clamando venganza tras todas las barbaridades cometidas por los alemanes contra la U.R.S.S.

Como harían posteriormente en tantas otras ocasiones, los nazis cargaron (presuntamente) todas las riquezas saqueadas en la zona en un tren blindado para llevarlas hasta el Tercer Reich. Sin embargo, se dice que el tren desapareció sin dejar rastro bajo las montañas ubicadas cerca del castillo de Ksiaz (a unos 100 kilómetros del punto desde el que salió el convoy). Hasta ahora, y a pesar de investigaciones de historiadoras como Joanna Lamparska (quien ha realizado varias estudios tratando de desvelar los misterios relacionados con la Baja Silesia), nunca se había terminado de tomar en serio esta habladuría.

Según ha explicado Lamparska en su blog personal, el hecho podría haber caído en el olvido si no hubiera sido por un minero alemán que, según se cree, le confesó todo lo sucedido a un polaco antes de salir de la zona. Concretamente, le señaló que un tren con un tesoro de grandes dimensiones había sido estacionado en una vía muerta durante los últimos días de la lucha. Desde entonces el mito ha ido aumentando hasta niveles insospechados, pues se ha llegado a determinar que el convoy podría contener los accesorios perdidos de la Sala de Ámbar de Federico I de Prusia, la octava maravilla del mundo.

Túneles desconocidos

Además de toda esta información, Lamparska siempre ha sostenido que este tren desapareció cerca de un gigantesco complejo de túneles ideado bajo las montañas de Walbrzych (cerca del castillo de Ksiaz). Y es que, esta es una zona en la que el mismo Adolf Hitler ordenó construir una serie de corredores secretos (denominados «Proyecto Riese») con un fin desconocido. Aunque las teorías que tratan de desvelar para qué fueron ideados son varias, destacan las que afirman que podría haber sido un refugio antiaéreo, un almacén de armas o un laboratorio secreto en el que diseñar nuevas bombas similares a las V-2 o aviones Me 262.

Tal y como puede leerse en el dossier que facilita en su página Web el memorial oficial de Wlodarz (que alberga uno de estos complejos subterráneos), la construcción de estos corredores comenzó en noviembre de 1943 y fue «uno de los más grandes trabajos de minería de la Segunda Guerra Mundial». La afirmación no es exagerada, pues se idearon para poder albergar hasta un total de 20.000 personas y su construcción necesitó miles de metros cúbicos de hormigón armado. Una parte de estos corredores está abierta al público en la actualidad.

No obstante, y tal y como determina Lamparska, nunca se terminó de edificar, pues fue descubierto y tomado por los soviéticos en 1945. En la actualidad se desconoce si el tren pudo escapar de allí antes de la llegada de los enemigos. «Solo se sabe que se perdió en la ruta entre Swiebodzicami y Szczawienkiem, probablemente a unos 3 km de la ciudad, desde la que partió, y aproximadamente a 61 kilómetros de la ruta entre Wroclaw y Walbrzych», señala la historiadora en su blog personal.

Por Manuel P. Villatoro en ABC.