27 septiembre, 2010

Bruegel ‘el Viejo’ aparece en El Prado

Bruegel_Fiesta_de_San_MartinLa han bautizado “El vino en la fiesta de San Martín” y es una sarga al temple de cola de 148 por 270,5 centímetros, datada entre 1565 y1568. El máximo especialista en la materia no duda en atribuírsela a Pieter Bruegel ‘el Viejo’, figura capital de la pintura flamenca del siglo XVI, y ha aparecido en el Museo de El Prado.

Propiedad de un coleccionista particular español, la obra fue confiada hace un año a la pinacoteca, por mediación de Sotheby’s, para que fuera restaurado e investigado y poder confirmar su autoría. En ése proceso, se descubrió en la parte inferior izquierda, la firma de  Pieter Bruegel ‘el Viejo’, el “nuevo Bosco”, como se le consideraba en su época, es la figura más importante de la pintura flamenca del siglo XVI. Reconocido en vida, tras su temprana muerte en 1569, sus escasas obras (sólo se conservan pinturas de su mano fechadas entre 1557 y 1568, poco más de una década) fueron buscadas obsesivamente por los coleccionistas.

La aparición de este cuadro constituye un descubrimiento de trascendental importancia para la historia del arte. La identificación de El vino en la fiesta de San Martín como obra de Pieter Bruegel ‘el Viejo’ es uno de los descubrimientos de mayor relevancia que se realiza en muchos años respecto a la obra de este gran pintor flamenco, cuya figura supera incluso a Quintin Massys y Joachim Patinir, artistas que, junto con él, conforman la triada de pintores flamencos más destacada de su centuria. Se trata de un cuadro singular, tanto por su temática como por la forma en que Bruegel resolvió su composición, lo que sumado al hecho del escaso número de obras autógrafas del artista que se conservan (cuarenta hasta el momento de esta identificación), concede a su descubrimiento un carácter de extraordinaria y excepcional importancia y de interés internacional.

Posibilidad de quedarse
El Museo tiene ahora una ventajosa opción de compra sobre la pintura y cuenta con el informe favorable de la Comisión Permanente de su Real Patronato, así como el de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Artístico Español, para su adquisición, además del apoyo expresado hoy por la ministra.

Con esta adquisición, el Museo del Prado sumaría a la única pintura del artista que se conserva en España, El triunfo de la muerte (cat. 1393, Museo Nacional del Prado. Óleo sobre tabla, 117x162cm.; h. 1562), obra maestra del pintor procedente de la Colección Real, la que a partir de este momento pasa a formar parte del restringido conjunto de pinturas autógrafas de Brueghel ‘el Viejo’ – la mayoría firmadas- que se aceptaban hasta ahora como tales, según la monografía “Bruegel: The complete paintings, drawings and prints”, de Manfred Sellink.

El propio Sellink, autor de la gran obra de referencia sobre este pintor flamenco del siglo XVI ya analizó la pintura varias veces cuando estaba en posesión de su anterior propietario y a finales del año pasado fue llamado al Prado.

«Es una obra que conozco bien y no hay duda sobre la autoría. Ha sido difícil de comprobar, porque la firma había sido cubierta; pero ya antes de que ésta apareciera, la composición y la técnica indicaban la mano de Bruegel. La fecha no puede verse bien, pero en mi opinión data de 1565 o 1566».

Sellink cataloga 43 obras como pintadas por el genio flamenco, a las que ahora hay que añadir «El vino en la fiesta de San Martín», que es la más grande en tamaño. Considera el hallazgo del Prado como «uno de los mayores descubrimientos en el mundo de la pintura en los últimos veinte o treinta años».

A su juicio se trata de una pieza «magnífica, de extrema alta calidad, no tanto por su estado de conservación, que podía ser mejor, sino por la pintura en sí misma, por cómo está pintada la gente, especialmente la expresión de sus caras, y también por la composición, que es realmente muy compleja, todo además muy propio de este pintor».

El motivo de la escena escogida, las celebraciones populares en la fiesta de San Martín, es algo muy repetido entre los artistas flamencos de mediados del siglo XVI, según explica Sellink. Cuenta que había aparecido un documento del siglo XVII que se refería al cuadro de Bruegel pero se había dado por desaparecido hasta ahora.

En España desde 1702
El primer propietario de esta obra documentado hasta la fecha fue el IX duque de Medinaceli, don Luis Francisco de la Cerda y Aragón (1660-1711), que probablemente la adquiriera durante los años que permaneció en Italia, primero como embajador en Roma (1687-1696) y después como virrey de Nápoles (1696-1702). El inventario de su colección demuestra que era de una extraordinaria calidad e incluía pinturas del rango de Las Hilanderas de Velázquez y el Rubens pintando la alegoría de la paz de Luca Giordano (ambas en el Prado). En dicho inventario la obra aparece así citada, con el número 39:

“Otra de Bruguel con la fiesta de san Martin y sus hijos q. tiene de largo tres varas y de alto zinco pies marco moldado y dorado nº144……8000 rs.”.

Llama la atención el elevado precio en que se valora. Prueba de ello es que Las Hilanderas, que figuraba en la relación con el núm. 18, estaba valorada en 3.000 reales.

La obra se encuentra en España como mínimo desde 1702, año en que el IX duque de Medinaceli dejó ser virrey de Nápoles y volvió a la Corte de Madrid. Desde entonces ha pertenecido a la misma familia.

Es altamente probable que la obra sea la misma que la que se encontraba a principios del siglo XVII en la afamada colección Gonzaga, de la que tantas obras importantes acabaron en la colección real española y después en el Prado. En el inventario de dicha colección redactado en 1626-27, aparece la siguiente obra en la Galleria della Mostra del palacio ducal de Mantua, en el mismo espacio que ocupaban los nueve Triunfos de César de Andrea Mantegna:

“Un quadro dipintovi la festa di S. Martino con una quantità di pitochi che bevano ad una botta, opera del Bruol Vecchio, L. 360”

Este cuadro, como otros atribuidos a Bruegel de la colección Gonzaga, fue adquirido por el duque Vincenzo II, gran amante de la pintura flamenca y protector de Rubens, posiblemente durante el viaje que realizó a Flandes en 1608. También en este inventario el cuadro tiene una valoración alta en comparación con otras obras del inventario (sirvan de ejemplo el Entierro de Cristo de Tiziano hoy en el Louvre que se valoraba en 300 liras, o la Muerte de la Virgen de Caravaggio también del Louvre, que se apreciaba en 600 liras). Pese a que no hay duda sobre la identidad del autor, Pieter Bruegel el Viejo, no se indica en el inventario que se trate de una sarga o de cualquier otro soporte, al referirse a él sólo como “un quadro”, ni se especifican sus dimensiones. Sin embargo, la descripción es lo suficientemente precisa para identificar el tema con el Vino de la fiesta San Martín.

Parte de la crítica ha asociado esta noticia del inventario Gonzaga con la pintura fragmentada del Kunsthistorisches Museum de Viena, procedente de la colección del Archiduque Leopoldo Guillermo, según el inventario de 165917, que, como hemos señalado arriba, no es un original de Bruegel el Viejo, por lo que creemos legítimo dudar de esta identificación. Aunque no sepamos cómo el cuadro Gonzaga puede haber llegado al IX duque de Medinaceli, es una transferencia que no sorprende. (Con información del Museo de El Prado).