12 noviembre, 2013

Autentifican la última obra de Pollock, que regaló a su amante antes de morir

Pollock

Ruth Kligman insistió en ello hasta en su lecho de muerte. A principios de agosto de 1956 ella fue testigo de cómo su amigo y amante Jackson Pollock pintaba en su presencia «Rojo, negro y plata», una pequeña obra de 60 centímetros de alto y 50 de ancho que a continuación el expresionista abstracto le entregó como seña de su amor. El inesperado fallecimiento de Pollock pocos días después, en la noche del 11 de agosto, durante un accidente de tráfico al que solo Kligman sobrevivió, supuso que el artista no llegase a firmar la pintura.

Esta funesta omisión dio comienzo a una de las afrentas más encarnizadas que ha vivido el mundo del arte moderno. De un lado estaba Kligman, quien durante décadas y hasta su fallecimiento en 2010 reclamó la autenticidad de la obra. En su contra se posicionó un gran conglomerado de representantes de las artes que pensaban que Kligman, que era artista y escritora, quería sacar tajada de su tardío amorío con Pollock. Este grupo estaba liderado por la también artista y viuda de Pollock, Lee Krasner, quien durante años bloqueó cualquier proceso de autentificación de la obra gracias a que la máxima autoridad a la hora de verificar las pinturas de Pollock era y es la junta de autentificaciones de la Fundación Pollock-Krasner, organización fundada en 1985, tras la muerte de Krasner.

Sin embargo, una sesuda investigación al más puro estilo CSI acaba de darle la razón a Kligman. Gracias a un pelo de oso polar encontrado mezclado con la pintura de la superficie de la obra, un equipo de investigadores ha conseguido atribuir fidedignamente el cuadro a Pollock, ya que el ADN del cabello coincide con el de la alfombra hecha con piel de oso polar que decoraba uno de los salones de la casa que Pollock tenía los Hamptons, al este de Nueva York.

Investigación forense

Como informó el «New York Post», el responsable de haber llevado a cabo las pesquisas ha sido el experto en ciencia forense Nicholas Petraco, un exagente del Departamento de Policía de Nueva York al que los gestores del patrimonio de Kligman contrataron para analizar cualquier pista que pudiera llevar a la autentificación de la pequeña pintura.

Otros restos hallados en la pintura que asocian la obra con Pollock son pelo del propio artista y arena de playa procedente del área de East Hampton donde se encontraba la residencia del artista. «Hay un puñetero pelo de oso polar en la pintura», señaló el artista y amigo de Kligman, Jonathan Cramer, antes de añadir que sin lugar a dudas la ciencia «puede ser utilizado para autentificar arte».

A pesar del descubrimiento, aún falta que el mismo grupo de personas y expertos que ha desdeñado la veracidad de la obra y la palabra de Kligman durante décadas acepte la primicia.

Pollock en el mercado

Desde su fallecimiento, la obra de Jackson Pollock no ha dejado de revalorizarse. El año pasado, coincidiendo con el centenario del nacimiento del artista, una de sus obras fue subastada en Christie’s y vendida por alrededor de 17 millones de euros. Unos años antes, en 2006, la obra «No. 5, 1948» fue vendida de forma privada a través de Sotheby’s por 104 millones de euros, lo que la convirtió durante años en la obra más cara jamás vendida.

Por eso, si «Rojo, negro y plata» es aceptada como una obra de Pollock, con toda seguridad cuando la pieza salga a la venta se convertirá en el objeto de deseo de muchos coleccionistas y museos que estarán dispuestos a hacer un sustancioso desembolso por esta obra que hasta el momento no había cambiado jamás de manos.

Musa de Penn, Mapplethorpe, De Kooning

La pintura en discordia formaba parte de la colección que Kligman dejó al fallecer, compuesta por cerca de 700 obras. En 2012 la casa de subastas Phillips de Pury & Company tenía planeado venderla como obra atribuida a Pollock, por lo que esperaban obtener una cantidad bastante inferior a la de otras piezas del artista. Sin embargo, el plan cambió cuando un equipo de investigadores contactó a los fiduciarios del patrimonio de Kligman para solicitar estudiar el cuadro en profundidad. Los guardianes de su patrimonio aceptaron la proposición que ha terminado confirmando la versión de los hechos que Kligman siempre respaldó.

Además de haber sido amante de Pollock, a quien conoció cuando tenía 26 años en una taberna en Greenwich Village, Kligman posó para Irving Penn y Robert Mapplethorpe, tuvo una relación durante años con Willem de Kooning, estuvo casada durante 7 años con el pintor y escultor español Carlos Sansegundo y fue amiga de Andy Warhol y Jasper Johns.

Por María G. Picatoste