15 junio, 2013

Asesinato de Prim, Entrega V (Parte II)

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CONSIDERACIONES SOBRE EL GENERAL PRIM
LOS ODIOS HACIA PRIM: SUS ENEMIGOS

Todas las fuentes dan como segura la participación del director del diario “El Combate” en el atentado, incluso según manifestaciones del propio Prim y sus ayudantes, identificaron su voz como uno de los ejecutores materiales.

Figura 12 1870 Abdicacion de Isabel II Ilustracion Española y Americana

La biografía de Paul Angulo puede leerse en internet, por lo que no merece la pena hacerlo, aunque sea de forma mínima. Su ideología podría determinarse como republicano federal y socialista. Su carácter: exaltado, sanguíneo y radical.

Los redactores de “El Combate” eran o fueron a lo largo de la publicación del diario, entre otros: Ramón Cala y Barea, Francisco Córdova López, Francisco Rispa Perpiñá, Federico Carlos Beltrán y Luis Pierrad, teniendo como colaboradores “efectivos” (según se publica en la cabecera) a Adolfo Joarizti, Blas Pierrad, Emilio Castelar, Estanislao Figueras y Félix Pyat.

Figura 11 1869 Serrano_Prim_Topete Carlos Rubio

Al radicalizarse el periódico, Emilio Castelar y Estanislao Figueras abandonaron sus tareas de colaboración.

Los anteriores, excepto Castelar y Figueras militaban en el republicanismo más radical, teniendo una vida política efímera y otra social, azarosa, llegando algunos de ellos a morir en la más completa indigencia.

Algunas páginas y blogs republicanos hacen bandera de estos personajes, presentándolos como “democrático”, cuando en realidad eran del “partido democrático”, que tal vez era el menos democrático (en el sentido moderno de la palabra) de todos.

Figura 13 1870 Prim Ilustracion Española y Americana

La edición de “El Combate” de 25 de diciembre de 1870, es decir dos días anteriores al atentado, hace presagiar que algo grande iba a suceder. De hecho, mirada con ojos de “analista de inteligencia”, se produce una “alerta” a los republicanos para que tomen las calles cuando se produzca la muerte del “odiado Prim”. En la página 1º y única se publica una pequeña columna dirigida “a los republicanos”, en la que se escribe:

Necesario es todavía marcar en la hora oportuna el momento mismo de la lucha armada.
El partido republicano de Madrid iniciará o secundará, según convenga, el movimiento revolucionario que al grito de ¡ABAJO LO EXISTENTE! ¡ATRÁS EL EXTRANJERO!, concluya con la farsa indigna que nos empobrece y nos deshonra.

Figura 14 1864 Gral McClellan

Los hombres de EL COMBATE recomiendan a sus correligionarios de Madrid tanta subordinación como energía, y se reserva prevenirles en la última hora.

Si el general Prim hubiera fallecido en el atentado, las masas republicanas, hubieran tomado la calle, como se pudo conocer durante la investigación policial. El asesinato de Prim era la señal esperada, pero la imposibilidad de los asesinos de entregar su cadáver, dejó sin base la revolución proyectada.

En otros episodios se ha hecho referencia a frases publicadas en los últimos meses en “El Combate”, no es preciso recoger más, se encuentran en las hemerotecas, pero el odio de Paul Angulo hacia Prim estaba tan incrustado en su mente y en su corazón, que no pararía hasta hacerlo desaparecer de la vida española. ¿Pero este distanciamiento entre ambos personajes fue desde siempre?

Figura 15 18701015 Eugenia de Montijo Ilustracion Esp_Americana

Los republicanos habían suscritos el Pacto de Ostende (16 de agosto de 1866), en donde habían introducido el “sufragio universal” directo y secreto, como primer acuerdo, siendo el segundo la convocatoria de un proceso constituyente, con los auspicios del punto 1º, en donde se decidiría la forma de gobierno. Se propone la creación de un comité revolucionario (al que se denomina “centro revolucionario”), constituido por Prim, Becerra (republicano) y Aguirre.

Desde ese momento y a pesar de las reticencias que mostraron Castelar, Pi y Margall, Martos y Orense, a la figura del conde de Reus, los republicanos se mostraron fieles a la revolución, apoyando en todo momento al general Prim, hasta la primera mitad de 1868, cuando se vieron desengañados por la Constitución. En octubre de 1869 se produjo el alzamiento republicano, que en realidad fue una verdadera guerra civil que duró varios meses.

Paul Angulo fue uno de los entusiastas republicanos que se pusieron a las incondicionales órdenes de Prim para que el pronunciamiento de 1868 tuviera éxito. Volvemos a la narración de Benito Pérez Galdós y nos encontramos la escena de general Prim desembarcando de incognito en Gibraltar y el Paul resolviéndoles todos los problemas relacionados con el desembarque y con su pronto partida hacia Cádiz, pero veamos la descripción del excepcional novelista:

El más fogoso, inquieto y levantisco de los comisionados, don José Paúl y Angulo, no sólo se mostró contrario a la cuestión de etiqueta planteada por los jefes de la Marina, sino que propuso al General desatender resueltamente la indicación de aquellos. Y como se recelaba que el viaje en el vapor Alegría había de ser peligroso a la salida de Gibraltar, y más aún al entrar en la bahía de Cádiz, él y su hermano don Francisco habían dispuesto que el General y sus amigos embarcasen en otro vapor. Al efecto, entraron en negociaciones con un rico comerciante de Gibraltar, Mr. Bland, grande admirador de Prim y entusiasta por la revolución española. Este les facilitaba un remolcador del puerto, embarcación ligera y de buena marcha, que les llevaría, como un discreto contrabando, a Cádiz y al costado de la Zaragoza. Prim, que nunca fue tardo ni vacilante en sus resoluciones, dijo: «Vámonos, y sea lo que Dios quiera».

Se dice que del amor al odio solamente existe una tenue línea, la misma que traspasó José Paul y Angulo para convertirse en el más acérrimo enemigo de Prim.

Los periódicos del Sexenio Revolucionario fijan una perfecta radiografía de los partidos políticos y de las ideologías de la época. La “Gloriosa” preconizó la libertad de imprenta, pudiendo asegurarse que nunca en la historia política española, se ha llevado a tal extremo este derecho. Se podía publicar todo y se podía decir de todo. Hoy en día sería inimaginable que desde un medio escrito se llame a las “armas” contra el gobierno, se desee la muerte para individuos concretos y se le insulte con las palabras más gruesas del vocabulario de la Lengua.

Figura 16 18701025 generales Ilustracion_Esp_Americana

En otras ocasiones hemos comentando que Benito Pérez Galdós es una fuente fidedigna, aunque subjetiva, de los acontecimientos del “Sexenio”. No sólo en fuente histórica la narración, sino incluso los diálogos nos hablan del sentir de los protagonistas, tal vez los personajes son imaginarios, pero en realidad transcriben sus pensamientos a través de su seudónimo, que solamente conoce el autor.

Las referencias Prim son numerosas, acrecentadas en los episodios: “La vuelta al mundo en la Numancia”, que se inicia con la sublevación de los republicanos de Loja; continúa con “Prim”, un intento de narrar la vida política y social española que gira alrededor del personaje; “La de los tristes destinos”, en donde conocemos el trasfondo del pacto de Ostende, la vida de los emigrados, el entresijo de la alianza antidinástica y culmina con la propia Revolución de septiembre; “España sin Rey”, que nos acerca a los pasos balbuceantes de un conjunto de fuerzas políticas que se dan cuenta que no tienen el mismo objetivo; “España trágica”, con la nueva sublevación republicana de 1869, la búsqueda, un poco de opereta de un rey “democrático”, junto con los tres “jamases” del general Prim y que culmina con su asesinato; por último “Amadeo I”, en donde se habla de Prim como del pasado, de la España que pudo ser y no fue.

Don Benito no era afín ideológico de Prim, porque aunque nos presente personajes a favor y en contra de su persona, parece que da más énfasis a los contrarios, es como si hablaran más por su boca.

En la “España trágica”, el propio Prim habla sobre Pau y Angulo:

Las cabezas están en ebullición: pondría mil ejemplos; pero quiero fijarme en el más expresivo, en la cabeza de Paúl y Angulo, [150] que ha llegado al mayor desvarío y exaltación, por no saber encerrar las ideas dentro de los límites que marca la razón. ¡Oh! la razón de Paúl es un cohete continuo que va por los aires estallando sin cesar, y derramando chispas cuando sube, lo mismo que cuando baja… El pobre Paúl es un caso digno de estudio. En ocasiones me ha parecido un niño, en ocasiones un desalmado. De todo tiene un poco… Yo le quiero; no puedo olvidar que me ayudó y sirvió, mostrando un corazón más grande que la copa de un pino… Después ha enloquecido, como si las ideas se le volvieran infecciosas, envenenándole el cuerpo y el alma. Tales han sido sus exigencias, tan desconsiderados sus ataques a mi persona, que he tenido que mandarle a paseo… Y de paseo está. Fugitivo después de la sublevación federal, vivió en Lisboa, luego en Londres… ¿Y saben ustedes lo que se le ha ocurrido para matar sus ocios en el destierro? No lo creerán si no lo afirmo con toda seriedad, si no les aseguro que tengo pruebas irrebatibles del mayor desatino que ha podido caber en cabeza humana… Oigan esto, que es lo más célebre…

A continuación, Prim, cuenta una anécdota de una fracasada expedición, capitaneada por Paul y Angulo para llegar a Roma y acabar con el Concilio Vaticano (I), que en aquellos años sesenta se iniciaba.

La intención del novelista al poner en boca del general las palabras anteriores, era dar a conocer que se temía bastante a lo que pudiera hacer el director de “El Combate”, como republicano exaltado y partidario de los medios más extremistas para alcanzar sus objetivos.

Los unionistas y Francisco Serrano y Domínguez.

Serrano y Prim protagonizaron durante decenios la oposición política, que no dinástica, al régimen de Isabel II. Ambos se necesitaban y al mismo tiempo ambos estaban enfrentados, tanto política como ideológicamente.

Figura 17 18930226 Bajos relieves monumento Prim Reus

Serrano ascendió a Prim a brigadier, al ser nombrado “ministro universal” por la revolución de 1843, mientras que éste le mantenía en el poder militarmente, pero recelaba uno de otro, precisamente porque los dos eran ambiciosos con el poder.

Un desaire personal de Isabel II hacia Serrano le llevó a convertir el partido de la Unión Liberal en antidinástico y a unirse al conglomerado de fuerzas que había unido Prim en un pacto contra natura. Los republicanos, ya de por sí reacios a alcanzar el poder mediante un pronunciamiento militar, se sintieron que estaba siendo utilizados al entrar Serrano -al que ellos consideraban un reaccionario conservador-, en el “centro revolucionario” y de facto como líder del alzamiento que se preconizaba.

Figura 18 18930226 Colocacion estatua Prim en Reus

Los unionistas (Unión Liberal) eran monárquicos y descartado el trono de Isabel II, se decantaban por la segunda línea dinástica, la de su hermana María Luisa, casada con el duque de Montpensier, hijo de Luis Felipe de Francia y biznieto de “Felipe Igualdad”, príncipe de la casa de Orleans que había abrazado los postulados de la Revolución Francesa.

Prim prometió a todos sus aliados lo que pretendían oír. De esta forma y en consonancia con sus interpretaciones de los puntos 1 y 2 del Pacto de Ostende, aseguró a Serrano un cambio dinástico y una posible entronización de Montpensier, siempre que ganara en las urnas esa candidatura.

Prim encumbró a Serrano, al cargo de Regente con tratamiento de alteza, lo cual llenaba ampliamente las aspiraciones del “general Bonito”, creyendo que con ellas se olvidaría de su fidelidad a Montpensier. Craso error, porque Serrano se consideró engañado, temiendo que su posición quedara ampliamente devaluada con la llegada de Amadeo I.

Figura 19 18930226 Monumento a Prim en Reus

Serrano se convirtió en un enemigo de Prim, teniendo en cuenta que gran parte del ejército se consideraba afín a la Unión Liberal.

Entre los imputados, testigos y llamados a declarar hubo hombres de confianza y ayudantes militares de Serrano y Montpensier, pero en la España de la restauración con un rey, Alfonso XII, al que denominaron “el Pacificador”, no se podía manchar las figuras de dos de los prohombres que habían facilitado la vuelta de la dinastía borbónica, como “mal menor” de sus aspiraciones políticas.

Serrano llegó a ser, a partir de enero de 1874, presidente de la República Española, con tratamiento de alteza, probablemente un caso único en la historia de los regímenes políticos.

El candidato de Serrano y de los unionistas era Antonio María de Orleans, duque de Montpensier, hijo del rey Luis Felipe de Francia. Pero no hay que engañarse, para Prim la familia Orleans era la misma que Borbón, dado que esta rama francesa, nace del segundo hijo de Luis XIV que prefirió el apellido Orleans al Borbón que le correspondía. Luis Felipe era hijo de Felipe “Igualdad”, primo hermano de Luis XVI, siendo guillotinado por los revolucionarios del Terror al igual que el rey.
Figura 20 Enrique-de-Borbon-y-Borbon-1823-1870

Primo hermano de su mujer, la infanta Luisa y segundo de Montpensier, era Enrique de Borbón y Borbón, hijo del hermano de Fernando VII, Francisco de paula y hermano a su vez del afeminado esposa de Isabel II, Francisco de Asís.

La rivalidad entre Antonio de Orleans y Enrique de Borbón venía de lejos, de la época de su juventud, sin conocerse los detalles de la inquina entre ambos. Los dos se consideraban “liberales”, siendo el segundo mucho más radical en sus planteamientos ideológicos, llegando a tomar contacto con la Internacional.

Serrano se unió a la aventura de Prim con su propio candidato, el duque de Montpensier, el cual contribuyó generosamente con recursos económicos a la revolución, mientras que su homónimo el de Sevilla, no era candidato de nadie, porque los que podían haberlo apoyado eran republicanos.

Durante los años 1869 y 1870 se publicaron insultos en la prensa, por parte del de Borbón, contra Montpensier, sin que éste se diera por aludido, pero hubo una ocasión que las diatribas lanzadas fueron tan grandes que el segundo exigió una reparación a su honor, retándolo en duelo.

Los padrinos de ambos contendientes dan idea de su separación ideológica. De Antonio María de Orleans, eran los generales Fernández de Córdova y Alaminos y el coronel Solís, ayudante del duque (uno de los implicados en el asesinato de Prim) y de Enrique de Borbón los diputados republicanos Federico Rubio Galí y Egmidio Santamaría.

El incidente terminó con la muerte de Enrique de Borbón, almirante español, y como el de Orleáns era teniente general y estaban los duelos prohibidos, se le abrió un consejo de guerra que le condenó a destierro.

Las puertas del trono para el duque de Montpensier se cerraron, porque la conmoción que causó la muerte de su primo, tanto en la sociedad, el pueblo español y las cortes europeas fue enorme.

Aunque nunca había pasado por la cabeza de Prim que fuera candidato Montpensier, por considerarlo Borbón, al igual que su mujer, la infanta Luisa Fernanda, no tuvo más remedio, ante la presión unionista, a que fuera votada su candidatura en las Cortes, obteniendo 60 votos, lo cual para ser un candidato prácticamente descartado era más que considerable.

Desde el momento de ser elegido Amadeo de Saboya, tanto los unionistas como el duque de Montpensier se aprestaron a combatir a la nueva monarquía, siendo el primer obstáculo a eliminar, la figura del Presidente del Gobierno y principal apoyo de la dinastía intrusa, don Juan Prim y Prats.

En los magnicidios se descubre la mano ejecutora, pero difícilmente la promotora, porque actúa a través de una serie enorme de intermediarios que impide conocer la verdad.

La historia está regada de hechos de esta naturaleza, como el propio Prim, pero más recientemente tenemos el atentado contra Juan Pablo II y una “supuesta trama búlgara”. Kennedy ha sido otro de los grandes misterios, al igual que el atentado que sufrió el presidente Reagan.
Todo ello sin tratar otros atentados, no personales, cuya autoría se ha asignado a unos meros ejecutores, cuando en realidad habría que haber tenido más visión de conjunto.

Doña Francisca Agüero parece que comentó en su primer encuentro con Amadeo de Saboya, cuando éste fue a darle el pésame, que los asesinos no estaban muy lejos y que pululaban alrededor del trono. Esta afirmación de la viuda era consecuencia de las conversaciones diarias con su marido y que supuestamente, el general en su lecho de muerte, comentó que no lo mataban los republicanos, en clara referencia que eran solo los ejecutores.
Oculto en un legajo con la correspondencia de Prim con Fernando Muñoz, duque de Riansares, se recoge un panfleto impreso, con el título “Asesinato de don Juan Prim. Contestación al secretario de Montpensier”, firmado por una tal “José López” con fecha 23 de julio de 1871, preso en la cárcel del Saladero, vertiéndose duras acusaciones contra el coronel Solís [AHN. Signatura: DIVERSOS-TITULOS_FAMILIAS,3570,LEG.34,Exp.36. Código de referencia: ES.28079.AHN/4.1.8 //DIVERSOS-TITULOS_FAMILIAS,3570,LEG.34,Exp.3. Fecha de creación: 1870. Contenido: Correspondencia con Juan Prim Prats, Conde de Reus. Incluye pasquín con el título ‘Asesinato de Don Juan Prim. Contestación al Secretario de Montpensier’ firmado por José López].

Dr. Rafael Vidal
Coronel de Artª, DEM