24 abril, 2013

Antonio Saura, el pintor de la tristeza y de la rebeldía

Acumulación Azul

Antonio Saura (Huesca, 1930-Cuenca, 1998) forma parte de la historia del arte de la segunda mitad del siglo pasado por muchas cosas. Fundador del grupo El Paso (junto a Rafael Canogar, Manolo Millares o Martín Chirino entre otros), Saura se inició en el Surrealismo pero hizo suya la abstracción expresiva y de manera especial su vertiente manchista. Los brochazos negros y grises sobre blanco le venían muy bien para volcar su amargura y su rotundo descontento político y social. Sus disecciones de desnudos, autorretratos, crucifixiones, curas, multitudes o sus reinterpretaciones de obras maestras de sus admirados Goya o Velázquez, protagonizan la mayor parte de una extensa obra representada en los grandes museos europeos de arte contemporáneo.

Cuando se van a cumplir 15 años de su muerte, el próximo mes de julio, la galería Fernández-Braso, coleccionistas de la obra del pintor desde sus comienzos, le dedica una retrospectiva de una treintena de obras entre las que se encuentran diez cuadros de gran formato.

Titulada Visiones y Obsesiones, la exposición ofrece un recorrido por las diferentes etapas del artista desde sus comienzos a finales de los años cincuenta como mítico fundador del Grupo El Paso hasta los noventa, cuando ya estaba considerado un artista plenamente internacional.

David Fernández-Braso, uno de los cuatro hijos del fundador de la galería, explica que fue su padre quien empezó a coleccionar obras de Saura durante los años en los que tuvo abierta la galería Juan Gris. Su madre, Carmen Muro, se ocupaba de Rayuela. “Puede que la mitad de lo que aquí se expone proceda de nuestros fondos. El resto es propiedad de coleccionistas españoles que dada la situación están dispuestos a vender. Las piezas más caras cuestan 275.000 euros y las más baratas, obra gráfica, 12.000 euros”.

La selección de obras abarca la mayor parte de los grandes temas abordados por Saura. Hay dos versiones de El perro de Goya, dos autorretratos, otras dos versiones de multitudes (una en tintas de colores), un sudario, varios de sus famosos desnudos….

David Fernández-Braso está convencido de que los coleccionistas y puede que alguna institución, compren la obra expuesta. Es un pintor que desde hace décadas ha mantenido unos precios altos en el mercado y su revalorización es constante.

La última gran antológica dedicada a Antonio Saura se celebró el pasado verano en Suiza, país en el que tiene la sede la fundación que dirige su hija Marina y su marido, Olivier. En el Kuntmuseum de Berna se mostraron pinturas y obra gráfica de todos sus periodos junto a obra escultórica poco conocida para el gran público.

Por Ángeles García en El País.