18 noviembre, 2015

7H: la cooperativa de profesionales de la creación que se cansaron de estar cansados

7H

La comisaria Clara Rodríguez recuerda con mucho cariño lo que dio de sí aquel mes entre el 14 de junio y el 12 de julio de 2014. El local estaba ahí: era el 7H-8A de uno de esos centros comerciales que fueron el símbolo de una época en la que consumimos «por encima de nuestras posibilidades» (eso nos contaron), y que luego, una crisis que aún sufrimos (también por encima de nuestras posibilidades), ha ido dejando vacíos. Y su «ocupación» desde el ámbito de la creación era una forma de establecer un marco de colaboración y simbiosis entre el mundo del comercio (tan perjudicado por la situación económica actual) y el de la cultura (necesitado de espacios para su integración con la sociedad).
Un lugar duro y maravilloso

«“Local disponible”, en ese antiguo establecimiento que luego nos dio nombre, fue una iniciativa de un grupo de profesionales cansados de estar cansados por la falta de oportunidades y la incidencia de la crisis», explica Rodríguez. «Galicia puede ser un lugar maravilloso, pero también muy duro, lejos de los centros donde todo tiene más repercusión, pequeño y mal comunicado. La desidia de no trabajar de forma habitual en lo tuyo, y precisamente porque nos gusta lo que hacemos, fue lo que nos invitó a ponerlo en marcha». Y así, durante 20 días, hasta 40 artistas seleccionados en convocatoria abierta tomaron sus estancias y trabajaron para borrar la frontera que suele existir entre el arte contemporáneo y la gente de la calle: «El público respondió muy bien. Le gustó lo que hacíamos y, una vez que perdieron el miedo a no ser considerados ignorantes, querían participar».

En septiembre, la cooperativa lanzó su primera exposición colectiva, en una casa de muñecas como sede

Hasta mil personas se significaron con el arte en esas semanas. Y la experiencia fue tan satisfactoria para sus organizadores que pronto se plantearon dar continuidad a la iniciativa. Así es como nace 7H como coopertativa, por ser el suyo un modelo de gestión empresarial centrado en las personas y comprometido con la comunidad. «Nuestra iniciativa, sin ánimo de lucro, busca que el trabajar en arte y cultura sea algo que pueda realizarse con regularidad y profesionalidad, sacando así adelante proyectos que de otra manera no serían posibles, o bien porque al sector privado no le interesan por no ser rentables, o bien porque al sector público no le seducen… No tengo muy claro por qué», ironiza la comisaria.

De esta manera, y en pos de una visibilización de los profesionales del sector, 7H se puso en marcha a finales de 2014 con tres objetivos: conseguir unas condiciones apropiadas para los trabajadores de la cultura, facilitando el marco legal para tal fin; crear una comunidad activa que genere sinergias; y promocionar y democratizar la creación contemporánea: «Empezamos con esta intención tres locas –señala Clara Rodríguez–: la fotógrafa Xela Rodríguez, la ilustradora Eva María Agra García y yo misma. Ahora somos 30 miembros, casi todos artistas plásticos, pero también cineastas, actrices, educadores… Yo ya había formado parte de una asociación, y supuse que montar una empresa como esta no sería tan complicado. Al final nos demoramos un año, pero hace siete meses que estamos constituidos y muy contentos con los logros».

Uno de los objetivos fundamentales de 7H es apoyar en la medida de lo posible aquellos proyectos artísticos en los que prevalecen la implicación social y la solidaridad sobre los intereses económicos. Son lo que denominan «Proyectos de impacto social». El primero de ellos con el que la cooperativa se comprometió fue la adhesión a la iniciativa #SaveGenderMuseum, una propuesta lanzada desde la Europa del Este por la artista María Sánchez (Pimienta Sánchez en las redes) para ayudar a mantener el único museo de género e igualdad de Ucrania, en riesgo de desaparición. Desde enero de 2015, la campaña #SaveGenderMuseum busca un anfitrión mensual que sufrague los gastos de mantenimiento del museo (y que ascienden a la irrisoria cantidad de 100 euros). «Mediante asamblea, decidimos participar en la porpuesta». Eso fue en agosto de este año.

Lo que da de sí una casa de muñecas

Poco después, en septiembre, la cooperativa ponía en marcha su primer proyecto expositivo colectivo: «Micro-Bios», cuya sede se sitúa en una casa de muñecas (y que hasta finales de diciembre puede aún visitrarse en la Cidade da Cultura de Santiago): «Nos inspiramos en la Fundación Newcastle, de Javier Castro Flórez. De hecho, nos pusimos en contacto con él para que abriera una sede en Galicia, y él nos invitó a poner en marcha nuestro propio proyecto». La madre de Clara desempolvó y cedió su antigua casa en minuatura. Uno de los miembros de la asociación se ocupó de restaurarla. Artistas como Félix Fernández, Ana Gil, Lara Pintos, Eva Agra o Guillermo Arias se encargaron de las obras que todavía se exhiben allí y que revisan el concepto de hogar: «Ahora estamos a punto de poner en marcha un programa de residencias de artistas. Pero como a los artistas les va a ser incómodo residir en las estancias de la casa, hemos pensado que lo mejor es que la propia casa se vaya a vivir con los artistas», nos cuentan.

7H-members

Nuestra iniciativa, sin ánimo de lucro, busca que trabajar en arte y cultura sea algo que pueda realizarse con regularidad y la profesionalidad

7H no para, y este mismo fin de semana retoman en Espazo Noventa un proyecto desarrollado en 2009 en el CGAC: «Se titula «Algo más que color», y se basa en el empleo del arte como terapia para niños hospitalizados. Entonces, los menores intervenían maquetas que eran las réplicas de sus habitaciones en la sección de pediatría del Clínico de Santiago, y que no entendemos por qué tienen que ser grises». La cooperativa trabaja en esta ocasión con ilustradores, que han cedido obras que este sábado serán subastadas. Asimismo, cada vez es más habitual su participación en ferias y eventos (como Zinc Shower, Pont-Up o los Encontros de Rafael Doctor), así como la organización de encuentros, mesas y charlas, todos ellos gratuitos y enfocados a profesionalizar el sector y conocer sus demandas.

La pregunta parece obvia, pero es obligada: ¿Ha merecido la pena poner en marcha una iniciativa como 7H?: «Desde luego –responde Rodríguez sin dudar–. Ahora es cuando se empieza a visibilizar que hacemos cosas interesantes y nos llaman para demandarnos los servicios de tal o cual profesional». En ello ocupa un lugar destacado la web de la cooperativa, que funciona como archivo de los portafolios de los integrantes y lugar virtual donde exponer sus trabajos y trabajar en red. «Estamos ilusionados, contentos y muy en familia. Además, como yo soy la única comisario, me siento un poco como la mamá gallina de todos. Pero el proyecto es enriquecedor. Tan bonito como necesario». De él se puede formar parte como socio, mecenas o participante. ¿A qué estáis esperando?

Por Javier Díaz Guardiola en ABC.