27 junio, 2011

60 años, 60 artistas (La Verdad)

Pedro Cano participa en ‘El esplendor de la verdad, la belleza de la caridad’, una muestra colectiva que recuerda la ordenación sacerdotal de Benedicto XVI.

pedro_cano_01El maestro Pedro Cano (Blanca, 1944) figura entre los 60 artistas que ha elegido El Vaticano para realizar una exposición con la que se rendirá homenaje a Benedicto XVI con motivo de los 60 años de su ordenación sacerdotal. En ese elenco de artistas hay primeras figuras mundiales en el campo de la pintura, escultura, arquitectura, fotografía, literatura, poesía, música, cine y teatro. Además de Pedro Cano, hay otros dos españoles: el arquitecto Santiago Calatrava y el compositor Valentin Miserach Grau, director del pontificio Instituto Música Sacra de Roma. Entre los nombres ilustres internacionales figuran el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, el compositor italiano Ennio Morricone, y los también arquitectos italianos Renzo Piano y Paolo Portoghesi.

La exposición será inaugurada el 4 de julio en el Aula Pablo VI del Vaticano por Benedicto XVI, que saludará a todos los artistas. Estará abierta hasta el 4 de septiembre de 2011. La presentación de la muestra la ha hecho el presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, el cardenal Gianfranco Ravasi, quien hace unos meses dirigió una carta al maestro Cano y al resto de los artistas: «Este proyecto -escribía Ravasi- contempla la participación de 60 artistas, una representación internacional del variado mundo de las artes y las letras, a quienes se propone presentar una creación propia, posiblemente inédita, con el tema general ‘El esplendor de la verdad, la belleza de la caridad, homenaje de los artistas a Benedicto XVI’». El maestro de Blanca asistió junto a otros artistas seleccionados a la rueda de prensa, y no podía ocultar su satisfacción: «Para mí es una gran alegría estar entre personajes tan ilustres. Es un reconocimiento después de un camino muy largo que he recorrido. Han sido muchos años de esfuerzo, de trabajo y de ilusiones».

Peregrino
Seguramente, en la obra que ha presentado Pedro Cano hay, quizás sin pretenderlo, algo de autobiográfico, porque está la Ciudad Eterna y hay un peregrino. En efecto, la vida del maestro Cano ha sido en parte como la de un peregrino que ha recorrido todo el mundo, volviendo siempre a las dos ciudades fundamentales de su vida: Blanca y la Ciudad Eterna. En una gran acuarela se ve a un hombre de edad indefinida, apoyando su brazo izquierdo en una muleta, cuando camina hacia Porta Maggiore, una de las puertas más emblemáticas de Roma: «He querido dar el verdadero perfil de Roma, es decir, una ciudad de peregrinación. Hoy el turismo ha desvirtuado esa imagen de Roma, como ciudad de llegada de peregrinos. Hay un hombre de espaldas, que se apoya en un bastón. Ese apoyo es muy importante porque da la idea de que ha hecho un largo recorrido». También en este cuadro de Pedro Cano, como en gran parte de su obra, se deja campo a la imaginación y al misterio. «Cuando he terminado un cuadro -comenta el pintor de Blanca- me gusta analizarlo y nunca he podido dar con todas las claves. Siempre hay un margen , algo que se te escapa, como si no te perteneciera. A veces se trata de un momento mágico, espiritual. Hay algo, como una fuerza más grande que tú que no estás controlando. Es el misterio, del que hay muchos casos en el universo. Por ejemplo, ¿por qué dos rosas que se abren en el mismo árbol no son iguales? Eso ocurre también con la pintura. Trabajas con seis cuadros, y en uno hay algo, como un milagro, que no puedes repetir».

pedro_cano_02Cuando presentó el cuadro en el Vaticano, lo recibió el propio cardenal Ravasi, quien se mostró entusiasmado con la obra: «Me fascina ver ante un peregrino una puerta; eso es un mundo nuevo».

Está de acuerdo Pedro Cano con el cardenal Ravasi, quien ha escrito que «el arte significa: dentro de cada cosa mostrar a Dios»: «Sí -añade el maestro Cano- el arte algo tiene que ver con Dios, con la naturaleza, con algo que está ahí como flotando que es mucho más fuerte que nosotros».

Pedro Cano reconoce con sencillez que no pertenece a ningún grupo o corriente, porque él ha preferido hacer, al margen de modas, «un trabajo muy serio, sin pretender estar en ‘hit parade’ o en listas de premios». ¿Y por qué en acuarela? «He escogido la acuarela, una de las técnicas más difíciles, a conciencia, para reivindicar la manualidad. Las manos nos las ha puesto Dios para algo. Las nuevas tecnologías distorsionan. Para mí no tiene valor darle a un ‘clic’ y que salga un cuadro».

Cesión
Cuando en septiembre se cierre la exposición, el cuadro de Pedro Cano se conservará en El Vaticano. «No se puede quedar en mejor casa. Es el mejor sitio para conservarlo, como han demostrado a lo largo de sus 2000 años de historia», subraya. El maestro Cano tiene ya en los Museos Vaticanos otra obra que entregó al Papa Juan Pablo II y que hoy se conserva en una zona española, entre cuadros de Dali y Chillida, que uno contempla obligatoriamente cuando se dirige a la Capilla Sixtina. Pedro Cano recuerda con emoción la audiencia con el hoy beato Juan Pablo II para hacerle entrega del cuadro, titulado ‘El abrazo’. «Al Papa le encantó. Me dijo que el azul era un color maravilloso. Al final me dio un regalo, para mí muy entrañable: fue un rosario. Y cuando mi madre murió la mandé al otro mundo con este regalo de Juan Pablo II».

«Cuando el mundo vive una época de desencanto y de transición, crece la tendencia a descubrir la dimensión espiritual», afirma Pedro Cano, quien añade que «el ser humano -y el artista también lo es- tiene necesidad de relacionarse con el espíritu». En definitiva, un cuadro del pintor murciano podrá ser admirado en el Vaticano, porque hoy, cuando se vuelve a discutir de las relaciones entre arte y religión, su obra adquiere gran relevancia porque respira espiritualidad.

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