22 junio, 2011

55 detenidos en una trama de titulaciones falsas para Vigilantes de Seguridad

El pasado 15 de junio, agentes de la Policía Nacional detenían en Madrid, Cuenca, Albacete, Ciudad Real, Guadalajara, Mérida y Badajoz a 55 personas vinculadas a una trama de titulaciones falsas para Vigilantes de Seguridad.

El director y un profesor de un centro de estudios privado de Madrid vendían diplomas de formación a un precio de entre 500 y 1000 euros. Con estos títulos falsos, personas carentes de la preparación necesaria y, en algunos casos, con antecedentes penales han ejercido fraudulentamente como Vigilantes de Seguridad. Seis Vigilantes se encargaban de la captación de clientes y de la distribución de los diplomas.

Los Diplomas falsos presentaban todos ellos el anagrama del centro privado de formación de Madrid y su comercialización habría podido reportar unos beneficios de más de 60.000 euros. Los detenidos han venido prestando sus servicios como Vigilantes de Seguridad a lo largo de los últimos años en 35 empresas. Los delitos que se les imputan van desde falsedad documental hasta intrusismo profesional o tenencia ilícita de armas.

Incautadas armas de fuego
Los investigadores desplegaron un operativo coordinado en siete ciudades que ha culminado con la detención de 55 personas, entre ellas los cabecillas de la trama, ambos con las titulaciones de director de seguridad, detective privado y otras.

Además, los agentes registraron varios domicilios en los que se han incautado de revólveres, diplomas, Tarjetas de Identificación Profesional de Vigilante de Seguridad y de Escolta Privado, placas y abundante material documental e informático que está siendo analizado por la Comisaría General de Policía Científica.

Las investigaciones continúan abiertas y no se descartan nuevas detenciones. La operación ha sido desarrollada por la Unidad Central de Seguridad Privada de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, a la que desde PROTECTURI no podemos menos que felicitar por su trabajo y desear que las investigaciones en marcha logren erradicar prácticas que, además de ser delictivas, desacreditan la buena imagen de nuestra profesión.